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William Irish – La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)

William Irish – La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)

William Irish - La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)

William Irish – La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro William Irish – La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)

Por las noches, para dirigirse a su hogar, seguía el curso del río, sobre la una de la madrugada, al terminar su trabajo. Esto se hace solamente cuando se es joven; se mira al agua y luego a las estrellas. A veces se hace aun siendo detective; no teniendo nada que ver con las estrellas.

Podía obrar como los otros y tomar un autobús para regresar a casa al término de sus horas de servicio. Pero no lo hacía. Siempre seguía el camino del río, aunque no era el más directo. Silbaba mejor junto al agua, y las estrellas le parecían más brillantes porque bajo ellas estaba el río para reflejarlas. Soñaba mejor los sueños que se tienen en la mente entre los veinte y treinta años de la vida. Es difícil soñar en un autobús donde se viaja con los compañeros de trabajo.

Por estas razones, todas las noches, caminaba junto al río al regresar a su casa.

Todas las noches, poco después de la una.

Cuando se repite un acto diariamente durante cierto tiempo, llega un momento en que ocurre algo inesperado, algo importante que cambia el resto de la vida. Y entonces se olvidan las innumerables veces que fue realizado para recordar sólo aquella en que sucedió lo imprevisto.

Se llamaba Shawn. Sus compañeros no le comprendían, pero la verdad es que nadie comprende a sus semejantes. Además, no se esforzaban mucho; no disponían de tiempo para ello. Solamente comentaban lo peculiar de su carácter de vez en cuando, al dejar el servicio:

—Oye, Shawn, ¿no vienes con nosotros?

—No; iré a casa por el camino del río.

Entonces ellos se iban por su camino y él por el suyo, y alguien comentaba, comprensivo:

—Es un soñador.

—No consigo entender a este muchacho.

Movían la cabeza, tolerantes. Como si comentaran un defecto de poca importancia, fácil de olvidar e insuficiente para poner a prueba la lealtad del grupo.

Luego no volvían a mencionar el asunto hasta pasados algunos meses, pues no se trataba de nada importante.

Así, él iba a encontrarse con el río y con la noche.

Su silbido le precedía mientras caminaba con paso largo y rítmico.

Silbaba siempre la misma canción: «Muéstrame el camino de casa». Una canción apropiada para silbar junto al río cuando se tienen veintiocho años.

No había nadie por los alrededores. Sólo estaban él y las estrellas. Millares de estrellas. Jamás había visto tantas como aquella noche. En ciertas partes daban la impresión de hallarse unidas las unas con las otras, como lentejuelas en un bordado.

Era alto allí el terreno; una especie de colina. Luego la calle descendía un poco, describiendo una amplia curva, para internarse en un puente. Shawn se encontraba del lado de la ciudad; la orilla opuesta pertenecía al campo. Desde allí podían verse las luces de una avenida tendidas a lo largo del horizonte, como un collar de cuentas milagrosamente alineadas. De vez en cuando, una luz avanzaba, se movía: era un automóvil que viajaba a gran velocidad, pero, desde aquella distancia, parecía arrastrarse lentamente.

De la ciudad, situada bastante lejos, a diversos intervalos y alturas, veíanse algunas luces anaranjadas. Era la una de la madrugada y la mayoría ya estaban apagadas. Más próxima a Shawn, había una ancha franja salpicada de árboles, con algunos faroles callejeros que ponían de relieve el verdor de las hojas en la oscura masa de follaje. Y allí estaba la acera por la que iba andando, y en donde se alternaban las franjas de negro y plata de luz y sombra. Al otro lado, se elevaba un parapeto de piedra que le llegaba hasta la cintura. Más allá, el agua.

Éste era el escenario en el que Shawn se dedicaba a silbar, a contemplar lasestrellas y a soñar… Porque, en efecto, soñaba. ¿Quién no ha tenido un sueño a que entregarse estando en plena juventud?

Avanzando por la acera rayada como la piel de una cebra, con una franja de luz y otra de sombra, al llegar a una de las zonas iluminadas su mirada se fijó en el suelo y tuvo la impresión que todos hemos tenido alguna vez: creyó que a sus pies había dinero. No cedió a ella en seguida, y dejó que sus piernas le siguieran llevando hacia adelante un corto trecho. Demasiado bueno para ser verdad…

Título: La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB)
Autores: William Irish
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.7 MB
Formato: PDF-EPUB

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William Irish - La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB) Introduccion del Libro William Irish - La Noche Tiene Mil Ojos (PDF-EPUB) Por las noches, para dirigirse a su hogar, seguía el curso del río, sobre la una de la madrugada, al terminar su trabajo. Esto se hace solamente cuando se es joven; se mira al agua y luego a las estrellas. A veces se hace aun siendo detective; no teniendo nada que ver con las estrellas. Podía obrar como los otros y tomar un autobús para regresar…

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