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W. R. Burnett – Perseguido (PDF-EPUB)

W. R. Burnett – Perseguido (PDF-EPUB)

W. R. Burnett - Perseguido (PDF-EPUB)

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Introduccion del Libro W. R. Burnett – Perseguido (PDF-EPUB)

Clinch no llegó a conocer al Gran Dan hasta que a ambos los enviaron a la enfermería. Sabía todo lo que se decía él, por supuesto, ya que era la comidilla de la prisión, e incluso sabía que Dan había estado preguntando por él. Clinch era un tipo solitario, y durante las horas de paseo en el patio central nunca hablaba con el resto de los reclusos, siempre evitaba cualquier contacto y si alguien le dirigía la palabra se limitaba, por lo general, a mirarlo con desprecio. Su compañero de celda, un pequeño giboso al que llamaban el Jorobado, era prácticamente la única persona con la que hablaba. Un día, en el taller de máquinas, el Jorobado le dijo:

—El Gran Dan estuvo ayer preguntando por ti en el patio.

Clinch no respondió.

—Es un gran tipo —continuó el Jorobado—. El jefe de los celadores lo trata de usted. En serio, no bromeo.

—A mí me parece un gran charlatán —dijo Clinch.

El Jorobado pareció sorprenderse.

—¿Dan Moford? Estás loco, Clinch. Es un gran tipo.

—Lo encerraron, ¿no es cierto? —dijo Clinch—. Ahora no es mejor que ninguno de nosotros.

El Jorobado movió la cabeza negativamente y rió con tristeza.

—Evasión de impuestos. ¿Es eso un crimen? Ese tipo controla la ciudad entera.

¡Un político importante! Estuvo preguntando por ti, Clinch. Quería saber por qué estás siempre solo en una esquina.

—¡Que se joda! —exclamó Clinch, y volvió a su trabajo.

Las cárceles nunca duermen. Incluso en plena noche se oye un ligero murmullo, un tintineo lejano y continuo, un zumbido metálico, una siniestra actividad que recuerda la de una gran fábrica funcionando secretamente en el campo enemigo.

Clinch estaba tan desvelado como la cárcel misma. Raramente dormía de un tirón más de una hora, y entonces se desperezaba y permanecía tumbado con las manos debajo de la cabeza, pensando, pensando…, mientras el Jorobado roncaba, cambiaba de postura, se retorcía y a veces lloriqueaba. El Jorobado había apuñalado a un hombre en una pelea en un bar. El hombre, borracho, había estado burlándose de su joroba, según alegó él repetidas veces. A pesar de todo, Clinch intuía que debió haber por el medio un asunto de drogas, pues de otra forma el Jorobado no estaría ahora cumpliendo una condena en una cárcel federal. El Jorobado siempre negaba cualquier relación con asuntos de drogas. En la cárcel los hombres siempre lo negaban todo.

Todos insistían en que con ellos se había cometido una injusticia. Esa era una de las razones por las que Clinch nunca hablaba sobre sus propios asuntos y andaba siempre solo. Con él también habían cometido una injusticia. ¡Claro que sí! Un golpe de aficionado lo había conducido hasta allí. Resultaba gracioso teniendo en cuenta que había salido bien de muchos golpes importantes.

Otra razón por la que mantenía la boca cerrada era que no deseaba tener a un detective esperándolo en la puerta cuando por fin lo dejaran en libertad. ¡Era mejor dejar las cosas como estaban! Pero la razón principal de su aislamiento era su carácter. Tenía un temperamento solitario por naturaleza.

Pero incluso en la cárcel, a nadie le gusta que sus compañeros lo desprecien y lo rechacen, razón por la que Clinch era muy impopular. Los débiles querían unirse a él; los fuertes, una minoría, se ofendían por su autosuficiencia y su imperturbabilidad.

Querían doblegarlo, imponerle su voluntad. Pero Clinch seguía su camino sin desviarse un solo centímetro. En todo el tiempo que llevaba en la cárcel, no había cometido una sola falta de ningún tipo. Era lo que se llamaba un recluso modelo.

Trataba de usted a los celadores y era muy respetuoso con las personas de mayor autoridad, con el capellán, los médicos y el jefe de los celadores. Nunca lo llevaron delante del director. Y sólo negaba su colaboración a una persona, al psiquiatra de la prisión, el doctor Gerem, pero se la negaba con gran cortesía.

A veces, por la noche, permanecía tumbado riendo cínicamente.

«Si supieran esos hijos de puta lo que realmente pienso de ellos», se decía.

Para Clinch era una gran satisfacción hablar de una manera y pensar de otra; actuar de una forma y reservar su auténtica naturaleza para más adelante, cuando ya no le acarreara castigos inmediatos.

«¡Malditos estúpidos!», pensaba riendo, recordando cómo les satisfacía a los celadores su acusado acatamiento, tan poco común en la prisión; cómo el capellán siempre le sonreía y se detenía para charlar un rato; cómo incluso el doctor Gerem parecía impresionado por su actitud.

En realidad, Clinch sentía antipatía y desconfianza por todo el mundo, y tenía una buena razón para ello.

Título: Perseguido (PDF-EPUB)
Autores: W. R. Burnett
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.1 MB
Formato: PDF-EPUB

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W. R. Burnett - Perseguido (PDF-EPUB) Introduccion del Libro W. R. Burnett - Perseguido (PDF-EPUB) Clinch no llegó a conocer al Gran Dan hasta que a ambos los enviaron a la enfermería. Sabía todo lo que se decía él, por supuesto, ya que era la comidilla de la prisión, e incluso sabía que Dan había estado preguntando por él. Clinch era un tipo solitario, y durante las horas de paseo en el patio central nunca hablaba con el resto de los reclusos, siempre evitaba cualquier contacto y si alguien le…

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