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Vladimir Henzl – El mundo sintético (PDF) Gratis

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Introduccion del Libro Vladimir Henzl – El mundo sintético (PDF) Gratis

Figura 1. En el cuadro del pintor alemán Pieter Breughel (1525-1569) se ve cómo era un taller de alquimista: voluminoso alambique, formulario abierto, vasijas, reloj de arena, fuelle y, cerca de éste, el alquimista que trata de fabricar oro.

Todavía hoy no puedo olvidar la pregunta que me hizo uno de mis profesores, hace muchos años: -¿Cuántos años cree usted que tenga la química? Sus ojos azul claro se fijaron en mí, como si quisieran leer en mi cara la respuesta, antes que la formulara mi boca.

Miré a mi alrededor, por la sala de clase; a lo mejor alguien me ayudaba. ¡Nada! -Doscientos, trescientos años -dije sin saber.

El profesor se quitó los anteojos y los limpió con su pañuelo en silencio. -Usted sabe más que yo, amigo -dijo sonriendo y se sentó en un banco-. Por lo que sé, hasta ahora, nadie en el mundo ha llegado a determinar ni siquiera aproximadamente la fecha del nacimiento de la química.

Luego durante toda la hora nos habló de aquello. El silencio era tan profundo que se hubiera oído volar una mosca. Aunque no nos dijo exactamente cuándo empezó la química, hasta ahora no he olvidado la aventura que representa.

Y ahora quisiera hablar, sin fórmulas ni cálculos, de la química que nos rodea, la que vivimos y sin la cual ya no podríamos ni siquiera imaginarnos la vida sobre nuestro planeta. Quisiera contestar a todas las preguntas que me vienen a la mente cuando miro las cosas que están delante de mí, sobre la mesa: ¿Por qué son tan perfectas las manzanas rojas que brillan en el frutero de cristal? ¿Por qué tiene el mantel diversos colores? ¿Cómo obtuvo el hombre las pastillas blancas que están en el frasco amarillento que reza “Sólo con receta médica”? ¿A quién tendría que agradecer por la invención del papel sobre el cual estoy escribiendo estos renglones, y por esta bonita pluma verde de materia plástica? ¿Ante quién inclinarme por el hecho de que no ande envuelto en una piel de oso, sino que tenga un traje de lana y fibras sintéticas y calcetines de nylon? Y en fin ¿por qué envuelve a mi hija, que se prepara para un baile, un perfume de violeta?

Figura 2. Accesorios que utilizaban los químicos hace muchísimos años.

Si dijera que todo lo que acabo de mencionar se lo debemos al químico, sería la verdad, la pura verdad. Pero ¿a quién agradece el químico el hecho de que él mismo pudiera empezar por alguna parte, partiendo de las experiencias de otros? Al alquimista que, en los tiempos de los antiguos egipcios y árabes, o incluso de nuestros antepasados medievales, con sed de saber seria a medias, a medias charlatana, trató de penetrar el secreto de la materia, transformarla y modificarla. No importa que el motivo de los alquimistas no fuera pura nobleza de ánimo, que los predecesores de los químicos, con la copela en la mano, los alambiques llenos de mercurio, azufre y los más, variados elementos, buscaran el secreto de la producción del oro. El tiempo descubrió su verdadera faz y junto al nombre de más de uno de ellos se escribió una sola palabra: embustero. Tal es el caso de Michal Sedziwój, a quien volveremos a mencionar. Rodolfo II, emperador germánico y rey de Bohemia, en 1598 nombró consejero de la corte a este alquimista polaco que sabía de veras mucho acerca de la química de aquel tiempo, sólo porque el astuto polaco le convirtió una moneda de plata en oro. Naturalmente, por medio de un engaño sencillo: untó con mercurio una moneda de oro y luego la puso al fuego ante la mirada asombrada del Emperador; el mercurio se evaporó y apareció un magnífico pedacito de oro.

Pero hoy apenas le interesa a uno saber que los antecesores de los químicos modernos buscaran la piedra filosofal o el elixir de la vida, para hacer al hombre inmortal y cambiar materias sin valor en oro. Sólo los novelistas hojean con gusto los antiguos formularios, en los cuales escribían los alquimistas cuántos sapos o salamandras era necesario agregar a alguno de sus procesos de producción para obtener la tintura roja que pudiera preservar la salud del hombre eternamente.

Título: El mundo sintético (PDF) Gratis
Autores: Vladimir Henzl
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 8.5 MB
Formato:PDF

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Vladimir Henzl – El mundo sintético (PDF) Gratis Introduccion del Libro Vladimir Henzl – El mundo sintético (PDF) Gratis Figura 1. En el cuadro del pintor alemán Pieter Breughel (1525-1569) se ve cómo era un taller de alquimista: voluminoso alambique, formulario abierto, vasijas, reloj de arena, fuelle y, cerca de éste, el alquimista que trata de fabricar oro. Todavía hoy no puedo olvidar la pregunta que me hizo uno de mis profesores, hace muchos años: -¿Cuántos años cree usted que tenga la química? Sus ojos azul claro se…

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