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Vicente Blasco Ibáñez – ¡Viva la República! (PDF-EPUB)

Vicente Blasco Ibáñez – ¡Viva la República! (PDF-EPUB)

Vicente Blasco Ibáñez - ¡Viva la República! (PDF-EPUB)

Vicente Blasco Ibáñez – ¡Viva la República! (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Vicente Blasco Ibáñez – ¡Viva la República! (PDF-EPUB)

Pocos escritores españoles poseen una personalidad humana tan fuerte como la de Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-Mentón, Francia, 1928). Tuvo esa doble cualidad de artista y de hombre de acción, y su vida puede considerarse un ejemplo del más firme individualismo del siglo XIX. No olvidemos que durante el Ochocientos el ser humano fue desarrollando un fuerte sentido del yo, del ego, inducido, entre otras cosas, por las largas miradas de los pintores a la naturaleza donde reflejaban sus humores, los espejos y los lagos románticos, el nacimiento de la fotografía, la psicología de Sigmund Freud, que acabó llevando al modernismo, a la suprema exaltación del yo. Miguel de Unamuno exclamaría yo, yo, yo, en el brocal del pozo de la iglesia salmantina de San Esteban, para que el eco le devolviera duplicados esos yoes; Rubén Darío cantaría a los poetas como si fueran dioses. Pero en aquel tiempo también se desarrollaría un sentido de fraternidad social como nunca antes jamás, debido en gran parte a la influencia de El capital (1867) de Karl Marx. Imagínense además a un niño, Vicente, hijo de padres aragoneses, Ramona y Gaspar, inmigrantes en Valencia, dueños de una modesta tienda de ultramarinos en un barrio popular de la ciudad levantina. El chaval pasaba sus días infantiles en la calle, junto al mercado central, por donde pululaban trabajadores de todo tipo, modestos industriales, zapateros, donde la gente sobrevivía a duras penas. Fue allí y entonces cuando se forjó el rebelde. Él contaba que tenía memorias de cuando los guardias repelieron a sablazos los disturbios ocasionados por el fin de la Primera República (1873-1874), exagerado quizás, pero, sea anécdota o hecho certificado, dice dónde Blasco Ibáñez buscaba sus raíces. Otro contemporáneo suyo, el francés Emile Zola (1840-1902), tuvo una trayectoria intelectual semejante y, como el valenciano, se dedicó a representar la injusticia social en sus novelas y a combatir las injusticias de su tiempo, siendo el mejor ejemplo la defensa del capitán Alfred Dreyfus, acusado de traición a Francia por ser judío (1894). Su carta abierta enviada a un periódico de París, J’accuse, donde denunciaba el desmán, es una pieza política fundamental de la época, una suerte de documento a la WikiLeaks. También unirá a ambos escritores la valentía, la de escritores que serían denominados desde entonces intelectuales, es decir, artistas comprometidos con la justicia social.

Por ello, hay que entender que la forja de un republicano va unida con sus experiencias vitales, de la calle, que encontraban en la masa, en el colectivo humano la gran riqueza de valores que había salvado a España de la miseria en que sus monarcas del siglo XIX la habían sumido una y otra vez. Esa serie de reyes incompetentes, empezando por Fernando VII (1784-1833), que traicionó a sus padres y se vendió a los franceses para recuperar el poder, y a quien curiosamente el pueblo se lo devolvió. ¿Y qué hizo el monarca? Nada más volver a España tras su destierro en el país vecino derogó la Constitución Española de 1812, la Pepa, porque rechazaba la parte que decía que la soberanía nacional residía en el pueblo y que la monarquía era constitucional. Fernando VII (1814-1820; 1823-1833) hizo de este documento de la nación española papel mojado, traicionando así a sus súbditos, que habían dado su vida en las guerras contra Napoleón, desde el 2 de mayo en Madrid (1808) hasta la batalla de Arapiles (1812). Luego ocupó el trono su hija, Isabel II (1843-1868), una reina sin calado intelectual, caprichosa, aburrida, ultraconservador, que sólo veía en las personas su exterior; de ahí su afición al otro sexo. Cuando en 1868 estalla el pueblo (Revolución de Setiembre) y mandan a la reina al exilio, la alegría popular resultó enorme. Sin embargo, los espadones Serrano y Prim, y luego el político Antonio Cánovas de Castillo, impondrán un futuro a la república española que era igual a su pasado, y que conocemos con el nombre de Restauración (1874-1931). La cual nos arrastrará por el último tercio del siglo XIX y terminará en el 1931 con la llegada de la Segunda República. La impaciencia civil con el privilegio, con los gobiernos no democráticos, inspiraron a Blasco Ibáñez y le llevaron a la acción en diversos campos, el del periodismo, por el que sufrió persecución debido a sus ideas; el de la literatura, del que se valdría para expresar desde las miserias de los desheredados del campo valenciano hasta la explotación social de la iglesia; y el de la política, donde se mostraría como un indomeñable defensor del republicanismo.

Vicente Blasco Ibáñez es uno de esos escritores, como lo sería después Camilo José Cela, que gustaba de la vida, de la buena vida, las mujeres —con Benito Pérez Galdós intercambió sabrosas cartas sobre damas cuyos favores compartían—, y de expresar sus opiniones sin ponerles ningún trapito piadoso encima. Era un hombre impulsivo, aventurero, que enseguida entendió la sociedad en que le tocó vivir, y a quien impresionaba la injusticia del reparto social de la riqueza y del privilegio. Fue, como adelanté, un decidido partidario del sistema de gobierno republicano desde muy joven, inclinación nacida en las calles populares valencianas donde creció.

Sus modestos orígenes no le impidieron hacer estudios de Derecho en la Universidad de Valencia, donde se manifestaron ya sus mencionados intereses: la política, las letras y el periodismo. También se adhirió a la masonería, en 1888, y era conocido en sus filas con el nombre de Danton. Como corresponde a tan singular persona, su vida está llena de cambios, viajes, llegaría hasta Estambul, Italia, Portugal, Francia, Argentina, Chile, Norteamérica, y de novedades e incidentes.

Incluso exhibió su bravura en un duelo. Baste pues sumar esta perpetua inquietud a su vitalidad e íntimas creencias políticas para saber que el personaje pertenece a ese tipo de escritores que no separan los procesos racionales de los físicos, como hacen los introvertidos, sino que viven arrebatados el continuo redoble de sus convicciones…

Título: ¡Viva la República! (PDF-EPUB)
Autores: Vicente Blasco Ibáñez
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 3.5 MB
Formato: PDF-EPUB

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Vicente Blasco Ibáñez - ¡Viva la República! (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Vicente Blasco Ibáñez - ¡Viva la República! (PDF-EPUB) Pocos escritores españoles poseen una personalidad humana tan fuerte como la de Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-Mentón, Francia, 1928). Tuvo esa doble cualidad de artista y de hombre de acción, y su vida puede considerarse un ejemplo del más firme individualismo del siglo XIX. No olvidemos que durante el Ochocientos el ser humano fue desarrollando un fuerte sentido del yo, del ego, inducido, entre otras cosas, por las largas…

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