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V. C. Andrews – Secretos del amanecer (PDF-EPUB)

V. C. Andrews – Secretos del amanecer (PDF-EPUB)

V. C. Andrews - Secretos del amanecer (PDF-EPUB)

V. C. Andrews – Secretos del amanecer (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro V. C. Andrews – Secretos del amanecer (PDF-EPUB)

Dawn Cutlen fue secuestrada de niña por Sr. Longchamp y Sally Longchamp. Convivio con ellos y con sus “Hermanos” Jimmy y Fern. Luego descubre quien es su madre y por ese motivo la trasladan con su Madre y a Longchamp lo meten preso. En esa casa Laura Sue, su madre verdadera está casada con Randolph Cutlen, del cual toma el apellido. Vivió mucho tiempo en el Hotel de su malvada Abuela Lilian Cutlen. Tuvo una relación con Jimmy, su antiguo hermano del que se enamora. En su nueva familia su hermana Clara Sue es malvada con ella. Un día, Phillip Cutlen, otro de sus Hermanos la violó. Pidió auxilio a su madre pero esta no le creyó y muy enojada(en realidad manipulada por la Abuela Cutlen), la envió a New York al colegio “Bernhardt”. Allí en ese lugar podía hacer lo que siempre soño, aprender Canto que era su verdadera vocación. Allí se ospeda en una Residencia de Estudiantes, la dueña de este lugar es Agnes Morris, una mujer que piensa que Dawn es la niña mas malcriada de la Tierra al leer una carta que Lilian Cutlen le envió diciendo pestes de Dawn. Allí vivían varios alumnos: Donald Rossi, un niño que se creía gracioso, las gemelas Samantha y Beneatha Beldock, Arthur Garwood, apodado el Huesos, un niño sombrío, gran Poeta que encontró en Dawn una gran amiga, y por último Trisha Kramer, la compañera de Habitación de Dawn y confidente de esta. También a Ms. Liddy, Amiga de Agnes. Luego conoce a Michael Sutton, el profesor de Música del conservatorio quien le da una niña y luego la abandona cruelmente. Luego deber ir al Campo con la cruel Emily Booth, hermana de Lilian. Esta le hace la vida imposible. Luego de tener a la niña, a la que llamó Crhistie Emily se la saca. Luego muere Lilian Cutler y en la Herencia que deja además de leerse la de ella se lee la del Marido, William Cutlen y se descubre que Dawn es hija de este y a ella le queda la Herencia de él, y todo el Hotel.

Prólogo

Nueva York apareció de repente debajo de mí mientras descendíamos por entre los cúmulos de nubes. ¡Nueva York! La ciudad más excitante del mundo, una ciudad que yo sólo había visto y de la que sólo había oído hablar en los reportajes de las revistas.

Miré fijamente por la ventanilla y contuve la respiración. Los altos rascacielos parecían interminables, superiores a cuanto podía haber imaginado.

Cuando la azafata empezó a decir que nos abrocháramos los cinturones y levantáramos el respaldo de nuestros asientos, y apareció el aviso luminoso de «NO FUMEN», mi corazón empezó a latir con tanta fuerza que creí que podría oírlo la simpática anciana que iba a mi lado. Me sonrió como si así fuese.

Cerré los ojos y me acomodé en mi asiento. Todo había sucedido muy de prisa: el descubrimiento que hice sobre mi rapto y el enfrentar a la abuela Cutler a tantas mentiras, lo que la obligó a prometer que sacaría inmediatamente de la cárcel, en libertad condicional, a papá Longchamp, el hombre que yo había creído erróneamente que era mi padre. A cambio de ello accedí a ir a la «Escuela Bernhardt de Artes Teatrales» de Nueva York, impulsada por la abuela Cutler que lo arregló todo para no tener viviendo en su casa a una muchacha que alegaba no ser realmente una Cutler.

Mi madre confesó haber tenido un desliz con un cantante que iba de paso, mi verdadero padre, y entonces, muy oportunamente, se vio sumida en uno de sus estados depresivos y declinó cualquier responsabilidad.

La abuela Cutler tuvo de este modo libertad para hacer de mí cuanto quisiera, exactamente igual que podía hacer con cuantos vivían en Cutler’s Cove, incluyendo a su hijo Randolph, el marido de mi madre.

¡Qué vida tan horrorosa había llevado en el hotel después de que me devolvieran con quiénes yo consideraba mi familia verdadera! ¿Cómo podría olvidar jamás que Philip había abusado de mí ni el rencor de Clara Sue, que acabó dando lugar a que al pobre Jimmy se lo llevara la Policía sin contemplaciones después de que se fugara de un hogar adoptivo tan horrible? Ahora me hallaba atrapada entre dos mundos: el feo mundo del hotel, donde no podía recurrir a nadie ni contar con nadie, y la espantosa perspectiva de la ciudad de Nueva York en la que todas las personas me eran desconocidas.

Pese a que iba a hacer lo que siempre había soñado —estudiar para ser cantante —, me aterraba poner los pies en una ciudad tan grande. No es extraño, pues, que se me paralizase el aliento en la gargarita y que mi corazón amenazara con golpear mi pecho como un tambor.

—¿Te espera alguien en el aeropuerto, querida? —me preguntó la anciana que ocupaba el asiento contiguo y que se presentó como Miriam Levy.

—Un taxista —murmuré, buscando a tientas en mi bolso las instrucciones que me habían dado. Las había leído veinte veces durante el vuelo, pero tenía que mirarlas otra vez para asegurarme de lo que iba a suceder—. Debe estar esperándome junto a la cinta de equipajes portando un cartel con mi nombre.

—¡Oh, sí! Lo hace mucha gente, ya lo verás —dijo, dándome unos golpecitos en la mano. Le había explicado que iba a vivir en una residencia de estudiantes con otros alumnos de «Bernhardt» y me había informado de que estaba ubicada en un barrio muy bonito del Lado Este. Cuando le pregunté qué significaba el «Lado Este», me explicó que las calles y avenidas estaban divididas entre el Este y el Oeste, y de ahí que debiera saber si el 15 de la calle Treinta y tres, por ejemplo, pertenecía al lado Este u Oeste de dicha calle. Parecía tremendamente complicado y me imaginé perdida y deambulando sin cesar por aquellas largas y anchas avenidas, entre miles de personas que pasaban raudas sin reparar en mí.

—No debes tener miedo a Nueva York —repuso mientras se ajustaba el sombrero —. Es grande, pero sus gentes son afables cuando llegas a conocerlas. Especialmente en mi barrio, en Queens. Estoy segura de que una muchacha tan bonita como tú hará amistades inmediatamente. Y piensa en todas las cosas maravillosas que podrás ver y hacer.

—Lo sé —asentí volviendo a guardar en mi bolso el folleto explicativo de la ciudad de Nueva York.

—Qué afortunada eres al venir a Nueva York para asistir a una famosa escuela — prosiguió—. Yo debía tener tu edad cuando mi madre me trajo de Europa. —Se echó a reír—. Creíamos que las calles estaban pavimentadas con oro. Por supuesto, era un cuento de hadas. —Volvió a golpearme cariñosamente la mano—. Puede que para ti las calles estén pavimentadas de oro y tu cuento de hadas se haga realidad. Eso espero —añadió, titilándole cálidamente los ojos.

—Gracias —dije, aunque ya no creía en cuentos de hadas, especialmente en cuentos de hadas que se convirtieran para mí en realidad.

Volví a contener la respiración cuando las ruedas del aparato bajaron y nos aproximamos a la pista de aterrizaje. Luego sentimos un ligero traqueteo y empezamos a rodar por ella. Habíamos tocado tierra. Me encontraba realmente aquí.

Estaba en Nueva York.

Título: Secretos del amanecer (PDF-EPUB)
Autores: V. C. Andrews
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF-EPUB

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V. C. Andrews - Secretos del amanecer (PDF-EPUB) Introduccion del Libro V. C. Andrews - Secretos del amanecer (PDF-EPUB) Dawn Cutlen fue secuestrada de niña por Sr. Longchamp y Sally Longchamp. Convivio con ellos y con sus "Hermanos" Jimmy y Fern. Luego descubre quien es su madre y por ese motivo la trasladan con su Madre y a Longchamp lo meten preso. En esa casa Laura Sue, su madre verdadera está casada con Randolph Cutlen, del cual toma el apellido. Vivió mucho tiempo en el Hotel de su…

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