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Umberto Eco – De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)

Umberto Eco – De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)

Umberto Eco - De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)

Umberto Eco – De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Umberto Eco – De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)

Los espejos, ¿son un fenómeno semiósico? ¿O son signos las imágenes reflejadas en la superficie de los espejos? Quizá estas preguntas no tuvieran sentido, en el sentido de que el sentido común exigiría responder que los espejos son espejos. En cualquier caso, no es ocioso plantearse la cuestión: podría tener poco sentido descubrir que también las imágenes especulares son signos, pero podría tener más descubrir que no lo son y por qué. Aun admitiendo que lo supiéramos todo sobre los espejos, excluirlos de la categoría de los signos podría llevarnos a definir mejor un signo (al menos por lo que no es).

Naturalmente, antes habría que determinar qué se entiende por «signo» y por «espejo». Pero enseguida surge la cuestión de si no estarán vinculadas las dos definiciones en cierto modo, y circularmente: de modo que no sabríamos si partir de los espejos para definir los signos o de los signos para definir los espejos. ¿Qué nos asegura que la definición de signo de que partimos no esté construida ya de tal modo que excluya los espejos? Más fácil parecería partir de los espejos (de los que se asume que la óptica hable ya de forma objetivamente incontrovertible): pero también definir qué es un espejo, excluyendo lo que no es, puede depender de ciertas asunciones previas, aunque inconfesadas, sobre la naturaleza de los fenómenos semiósicos en cuanto diferentes de los especulares.

Para establecer una prioridad no existen argumentos filogenéticos válidos. Parece demostrado que el hombre es un animal semiósico, pero decirlo no excluye que lo sea justamente en virtud de una experiencia especular ancestral. Cierto es que el mito de Narciso parece poner en escena un animal ya hablante, pero ¿hasta qué punto podemos fiarnos de los mitos? Desde el punto de vista filogenético, esta cuestión es afín a la del huevo y la gallina o a la de los orígenes del lenguaje. A falta de buenos datos sobre el «momento auroral» de la especie, conviene callar. También desde el punto de vista ontogenético las garantías son escasas. Por un lado, nos cuestionamos si la semiosis funda la percepción o la percepción funda la semiosis (y, por lo tanto, si la semiosis funda el pensamiento o viceversa). Las reflexiones de Lacan sobre la etapa del espejo nos sugieren que percepción (o, al menos, percepción del propio cuerpo como unidad no fragmentada) y experiencia especular van a la par. Y he aquí que percepción, pensamiento, conciencia de la propia subjetividad, experiencia especular, semiosis, aparecen como momentos de un nudo inextricable, como puntos de una circunferencia a la que parece arduo asignar un punto inicial.

Las páginas de Lacan sobre el estadio del espejo parecen resolver desde el principio nuestro problema. El espejo es un fenómeno-umbral, que marca los límites entre imaginario y simbólico.

Entre los seis y los ocho meses, el niño se confronta con su propia imagen reflejada en el espejo. En una primera fase confunde la imagen con la realidad, en una segunda fase se da cuenta de que se trata de una imagen, en una tercera comprende que la imagen es la suya. En esta «asunción jubilosa» de la imagen, el niño reconstruye los fragmentos aún no unificados de su cuerpo, pero el cuerpo se reconstruye como algo externo y —se dice— en función de la simetría inversa (concepto del que volveremos a hablar).

La experiencia especular tiene origen en el imaginario, así como la experiencia del manojo de flores producido como imagen ilusoria por el espejo esférico descrito en la «Tópica de lo imaginario».

El dominio imaginario del propio cuerpo que permite la experiencia del espejo es prematuro respecto al dominio real: el «desarrollo no se produce sino en la medida en que el sujeto se integra en el sistema simbólico, se ejercita en él, se afirma en él mediante el ejercicio de un habla verdadera» (tr. it., p. 107). Recordemos, de paso, que lo que Lacan llama lo simbólico es lo semiósico, aunque se trate de un semiósico identificado con el lenguaje verbal.

En la asunción jubilosa de la imagen especular se manifiesta una matriz simbólica en la que el yo se precipita en forma primordial y el lenguaje es quien le debe restituir su función de sujeto en lo universal.

Como veremos, esa restitución «en lo universal» debería ser propia de todo proceso semiósico, aunque no sea verbal. Momento en que se perfila el «viraje» del yo especular en yo social, el espejo es «encrucijada estructural» o, como decíamos, fenómeno-umbral.

Título: De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB)
Autores: Umberto Eco
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.7 MB
Formato: PDF-EPUB

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Umberto Eco - De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Umberto Eco - De los espejos y otros ensayos (PDF-EPUB) Los espejos, ¿son un fenómeno semiósico? ¿O son signos las imágenes reflejadas en la superficie de los espejos? Quizá estas preguntas no tuvieran sentido, en el sentido de que el sentido común exigiría responder que los espejos son espejos. En cualquier caso, no es ocioso plantearse la cuestión: podría tener poco sentido descubrir que también las imágenes especulares son signos, pero podría tener…

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