Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Robert Ludlum – La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

Robert Ludlum – La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

Robert Ludlum – La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

Robert Ludlum - La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

Robert Ludlum – La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Robert Ludlum – La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)

El edificio poseía la invisibilidad de lo corriente. Podía haber sido un espacioso instituto o un centro regional de recaudación de impuestos. La imponente estructura de ladrillo marrón —cuatro plantas alrededor de un patio interior— era como tantos otros edificios construidos en las décadas de 1950 y 1960. A un transeúnte que pasara por allí no le habría llamado la atención.

Pero ningún transeúnte pasaba por allí, por esa isla barrera situada a diez kilómetros de la costa de Virginia. Oficialmente, la isla formaba parte del National Wildlife Refuge System del gobierno norteamericano (o NWRS), y cualquiera que hiciera algunas pesquisas habría averiguado que, debido a la extrema fragilidad de su ecosistema, los visitantes tenían prohibido el acceso a la misma. Una parte de sotavento de la isla constituía un hábitat para águilas pescadoras y serretas grandes: aves raptoras y sus presas, ambas especies en peligro de extinción debido al hombre, el mayor depredador. Pero la parte central de la isla estaba ocupada por un recinto de más de seis hectáreas con unos cuidados céspedes y unas pendientes minuciosamente trazadas, donde se hallaba situado el edificio de aspecto vulgar y corriente.

Los barcos que recalaban en Parrish Island tres veces al día ostentaban las siglas NWRS y, de lejos, no se advertía que el personal que era transportado a la isla no tenía pinta de guardabosques. Si una embarcación de pesca averiada trataba de atracar en el muelle de la isla, era interceptada por unos hombres vestidos de caqui con sonrisas afables y ojos duros y fríos. Nadie se acercaba nunca lo suficiente para ver o preguntarse qué hacían allí las cuatro torres de vigilancia, o la valla electrificada que rodeaba el recinto.

El centro psiquiátrico de Parrish Island, pese a su aspecto anodino, contenía una maraña más espesa que la maleza que lo rodeaba: la de la mente humana. Pocas personas en el gobierno sabían que existía ese centro. Pero la mera lógica había decretado su existencia: un centro psiquiátrico para pacientes que estaban en posesión de un material muy sensible. Un lugar seguro y necesario para tratar a alguien que había perdido el juicio y su mente estaba llena de secretos de Estado. En Parrish Island podían resolver con eficacia los peligros potenciales de seguridad. Todos los empleados eran investigados minuciosamente, poseían unas credenciales impecables y durante las veinticuatro horas funcionaban sistemas de vigilancia de audio y vídeo que reforzaban la protección contra cualquier fallo de seguridad. Para mayor seguridad, el personal clínico de la institución era rotado cada tres meses, minimizando así la posibilidad de que se establecieran relaciones peligrosas entre empleados y pacientes. Los protocolos de seguridad estipulaban incluso que los pacientes fueran identificados por un número, nunca por su nombre.

A veces ingresaban a un paciente que consideraban que presentaba un riesgo muy elevado, bien debido a la naturaleza de su trastorno psíquico o al carácter extremadamente confidencial de lo que sabía. Ese tipo de paciente era aislado de los demás y recluido en un pabellón separado y cerrado a cal y canto. En el ala oeste de la cuarta planta había un paciente que reunía esas características, el número 5312.

Un empleado que hubiera sido rotado recientemente al Pabellón 4O y se encontrara por primera vez con el paciente número 5312 sólo podía estar seguro de lo que saltaba a la vista: que medía aproximadamente un metro ochenta de estatura y aparentaba unos cuarenta años; con el pelo castaño y cortado al rape y unos ojos de un azul diáfano. Si sus miradas se cruzaban, el empleado sería el primero en desviar la vista, pues la intensidad de la mirada del paciente era desconcertante, casi físicamente penetrante. El resto de su perfil se hallaba en su historial psiquiátrico. En cuanto a la maraña de su mente, sólo cabía hacer conjeturas.

En alguna parte del Pabellón 4O se producían explosiones, barullo y gritos, pero eran silenciosos, relacionados con los agitados sueños del paciente, los cuales se hacían más vívidos cuando el sueño comenzaba a disiparse. Esos momentos antes de despertarse, cuando el espectador sólo es consciente de lo que ve —un ojo carente de un «yo»— estaban llenos de imágenes que se combaban como una película ante la bombilla recalentada de un proyector. Un mitin político en un día sofocante en Taiwán: miles de ciudadanos congregados en una amplia plaza, refrescados sólo por una brisa ocasional. Un candidato político, abatido cuando pronunciaba un discurso por una detonación pequeña, contenida, mortal. Unos momentos antes, el candidato que se había expresado con elocuencia, con pasión, ahora yacía postrado en la tarima de madera, en un charco de su propia sangre. El político alzó la cabeza, mirando a la multitud por última vez, y sus ojos se posaron en una persona que formaba parte de la muchedumbre: un chang bizi, un occidental. La única persona que no gritaba, lloraba ni huía. La única persona que no parecía sorprendida, pues se hallaba en presencia de su obra. El candidato expiró mirando al hombre que había atravesado medio mundo para matarlo. Luego la imagen se combó, centelleó y ardió envuelta en un fogonazo blanco…

Título: La advertencia de Ambler (PDF-EPUB)
Autores: Robert Ludlum
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.2 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Robert Ludlum - La advertencia de Ambler (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Robert Ludlum - La advertencia de Ambler (PDF-EPUB) El edificio poseía la invisibilidad de lo corriente. Podía haber sido un espacioso instituto o un centro regional de recaudación de impuestos. La imponente estructura de ladrillo marrón —cuatro plantas alrededor de un patio interior— era como tantos otros edificios construidos en las décadas de 1950 y 1960. A un transeúnte que pasara por allí no le habría llamado la atención. Pero ningún transeúnte pasaba por allí, por esa…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.