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Roald Dahl – Los Cretinos (PDF-EPUB)

Roald Dahl – Los Cretinos (PDF-EPUB)

Roald Dahl - Los Cretinos (PDF-EPUB)

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Introduccion del Libro Roald Dahl – Los Cretinos (PDF-EPUB)

Se basa en 2 personajes: la señora y el señor Cretino que son cretinos, sucios y horribles. La señora Cretino siempre busca jugarle una broma a su pareja el señor Cretino quien, a su vez, también intenta hacerle bromas a ella.

Su casa es horripilante y fea, en ella se formarán aventuras con una familia de monos a la que tienen como prisioneros y unos pájaros que están cansados que los Cretinos los maten para hacer pastel los dias miercoles y harán lo posible por jugarle una broma a los personajes que los han hecho sufrir. Finalmente la pareja se encoge por la broma jugada por los monos y todos son felices.

Prólogo

¡Qué cantidad de hombres barbudos hay a nuestro alrededor hoy día!

Cuando un hombre se deja crecer el pelo por toda la cara es imposible adivinar qué aspecto tiene.

Puede que lo haga por eso. Seguramente prefiere que no lo sepas.

Además está el problema del aseo.

Cuando los muy peludos se lavan la cara, debe de ser para ellos un trabajo tan grande como cuando tú y yo nos lavamos la cabeza.

Lo que me gustaría saber es esto: ¿con qué frecuencia se lavan la cara estos barbudos? ¿Sólo una vez a la semana, el domingo por la noche, como nosotros?

¿Usan champú? ¿Usan secador de pelo? ¿Se dan fricciones con una loción tonificante del cabello para que la cara no se les quede calva? ¿Van a la barbería para recortarse y arreglarse la barba o lo hacen ellos mismos con unas tijeras mirándose al espejo del cuarto de baño?

No lo sé. Pero la próxima vez que veas un hombre con barba (lo cual sucederá probablemente tan pronto como salgas a la calle) seguramente lo mirarás más de cerca y empezarás a preguntarte acerca de estas cosas.

El señor Cretino era uno de estos hombres barbudos. Toda su cara, a excepción de la frente, los ojos y la nariz, estaba cubierta por un espeso cabello. El pelo le salía en repulsivos matojos incluso de los agujeros de la nariz y de las orejas.

El señor Cretino creía que esta pelambrera le daba un aspecto de gran sabiduría y majestuosidad. En realidad no tenía ninguna de las dos cosas. El señor Cretino era un cretino. Había nacido cretino. Y ahora, a los sesenta años, era más cretino que NUNCA.

El cabello de la cara del señor Cretino no crecía suave y rizado como el de la mayoría de los barbudos. Crecía en forma de espigas que brotaban tiesas como las cerdas de un cepillo de uñas.

¿Y con qué frecuencia se lavaba el señor Cretino la cara poblada de cerdas?

La respuesta es NUNCA, ni siquiera los domingos.

No se la había lavado desde hacía muchos años.

Como tú sabes, una cara normal, sin barba, como la tuya o la mía, simplemente se pone un poco churretosa si no se lava bastante a menudo, y no hay nada horrible en eso.

Pero una cara con barba es algo muy diferente. Las cosas se pegan a los pelos, especialmente la comida. Las salsas, por ejemplo, se meten entre los cabellos y se quedan allí. Tú y yo podemos frotar nuestras caras lisas con un paño y rápidamente volvemos a tener un aspecto más o menos limpio, pero los barbudos no pueden hacer lo mismo.

También podemos, si tenemos cuidado, comer sin desparramamos la comida por la cara. Pero los hombres con barba no pueden. La próxima vez que veáis un hombre con barba comiendo, observadlo detenidamente y veréis que, incluso abriendo la boca desmesuradamente, le es imposible tomar una cucharada de estofado o de helado de vainilla y chocolate sin dejar algún trocito entre los pelos de su barba. El señor Cretino no se molestaba ni siquiera en abrir mucho la boca cuando comía. Por eso (y porque nunca se lavaba) siempre había cientos de restos de antiguos desayunos, comidas y cenas pegados a los pelos y distribuidos por toda la cara. Pero, eso sí, no eran trozos grandes, ya que acostumbraba a restregárselos con el dorso de la mano o con la manga mientras estaba comiendo. Si lo mirabas de cerca (cosa poco apetecible) podías ver pegadas a los pelos pequeñas motitas secas de huevos revueltos, de espinacas, de salsa de tomate, escamas de pescado, picadillo de hígados de pollo y todas las otras cosas desagradables que al señor Cretino le gustaba comer.

Si mirabas más de cerca todavía (tápense bien las narices, señoras y caballeros), si escudriñabas entre las cerdas del bigote que le brotaba sobre el labio superior, probablemente hubieras visto cosas más grandes que habían escapado a los restregones de su mano; cosas que llevaban allí meses y meses, como, por ejemplo, un trozo de queso verde con gusanos, o una vieja y mohosa palomita de maíz o incluso la cola grasienta de una sardina de lata.

Por todo ello, el señor Cretino nunca pasaba realmente hambre. Sacando la lengua y curvándola para explorar la jungla de pelos alrededor de su boca, siempre podía encontrar un sabroso bocado que mordisquear.

Lo que estoy intentando explicarte es que el señor Cretino era un viejo cochino y maloliente.

También era un viejo extremadamente horrible, como descubrirás dentro de poco…

Título: Los Cretinos (PDF-EPUB)
Autores: Roald Dahl
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 7.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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Roald Dahl - Los Cretinos (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Roald Dahl - Los Cretinos (PDF-EPUB) Se basa en 2 personajes: la señora y el señor Cretino que son cretinos, sucios y horribles. La señora Cretino siempre busca jugarle una broma a su pareja el señor Cretino quien, a su vez, también intenta hacerle bromas a ella. Su casa es horripilante y fea, en ella se formarán aventuras con una familia de monos a la que tienen como prisioneros y unos pájaros que están cansados que los Cretinos los maten para…

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