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Richard A. Knaak – Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)

Richard A. Knaak – Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)

Richard A. Knaak - Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)

Richard A. Knaak – Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Richard A. Knaak – Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)

A pesar de que estaba casi inconsciente, Aryx no podía evitar pensar en lo adecuado que resultaba en aquel momento el nombre que tenía el Mar Sangriento. Los fluidos vitales de sus compañeros se habían derramado al mar y los suyos no tardarían en sumárseles, oscureciendo aún más las aguas y atrayendo así a todavía más tenebrosos habitantes de las profundidades. El minotauro no temía morir a manos de aquellas criaturas, pero habría preferido acabar sus días luchando en lugar de flotar impotente como una maldita dádiva de Zeboim, la diosa del mar, a sus favoritos.

Las olas zarandeaban al minotauro de pelaje oscuro como si fuera un muñeco de trapo. La niebla —la misma maldita niebla que había dado lugar a la matanza a bordo del Ojo de Kraken— apenas dejaba apreciar un débil resplandor de la tenue luna blanca. No se vislumbraba ninguna constelación, ni siquiera las de Sargas o Kiri- Jolith. En la confusa mente de Aryx, aquello sólo podía significar que incluso los dioses se habían vuelto contra él.

Mientras tosía escupiendo agua de mar, le asaltaron recuerdos recientes: los alaridos, la lucha, las llamas, las muertes y los monstruos envueltos en la niebla que habían caído sobre la nave como un enjambre, arrastrando los restos de sus compañeros bajo la superficie del mar cuando consideraron terminada la carnicería. A pesar del arrojo que había demostrado la tripulación de minotauros, no habían tenido posibilidad alguna frente a sus atacantes.

Aryx habría referido ahogarse antes que recordar aquellos momentos pero nada podía hacer por evitarlo. Las imágenes invadían su mente y una vez más el minotauro herido revivió los últimos minutos de la nave.

—¡Maldita niebla! ¿De dónde habrá salido? —La encanecida Jasi recorría la cubierta de su querido Ojo de Kraken, escudriñando la densa niebla que todo lo cubría. Husmeó el aire—. ¿Y qué es este olor tan extraño? Recuerda al almizcle…

Se habían encendido algunas antorchas para iluminar un poco la cubierta pero apenas se distinguían en la densa bruma. La mayoría de los minotauros se apiñaban para verse los unos a los otros.

Durante sus años de capitana, Jasi había navegado por casi todo Krynn y había superado innumerables situaciones de peligro. El hecho de que mostrara tal preocupación por la espesa niebla inquietaba a su tripulación, que sentía un gran respeto tanto por su habilidad como por su experiencia.

—Quizá la Reina de los Mares tiene algún motivo de disgusto —murmuró el primer oficial, un macho de pelaje negro. Hugar había navegado con Jasi durante más de la mitad de la vida profesional de la capitana, y juntos habían criado tres hijos, uno de los cuales ya era capitán. De menor estatura que la media de los minotauros, Hugar compensaba su falta de altura con la gran fuerza que poseía, tanta que en otro tiempo había figurado entre los mejores atletas en combate. Sin embargo, puesto que el combate público lo mantenía alejado de su querida Jasi, abandonó las competiciones y eligió vivir junto a ella en alta mar—. Quizás esté molesta con nosotros.

—No —repuso Jasi sacudiendo la cabeza—, no me parece que sea una de las rabietas de Zeboim. Es… distinto.

Las dos docenas de minotauros que componían la tripulación escuchaban atentos, y entre ellos, Aunque llevaba cinco años embarcado como marinero raso, era su primer viaje en el Ojo de Kraken, una vieja pero soberbia nave de dos mástiles. Ya había demostrado su valía, tanto en la arena como en las dos naves donde había servido previamente. Había recibido ofertas de muchos otros capitanes y sus tutores le habían predicho que, si bien quizá nunca destacaría en la arena, no tardaría en estar al mando de su propio barco. Había escogido el Ojo de Kraken con esa perspectiva en mente, sabiendo que podría aprender mucho de su capitana. De hecho, en los trece meses que habían pasado desde que partieron de su tierra natal, el joven minotauro había adquirido más experiencia y conocimientos que en todos sus viajes anteriores.

Más esbelto que la mayoría, Aryx equilibraba su constitución relativamente frágil con la rapidez de sus reflejos y una determinación que superaba la de sus congéneres.

Tenía buena vista y manejaba con agilidad el hacha y la espada. Sus rasgos, más afilados que los de la mayoría, hacían que tuviera un aspecto un poco exótico. Con su morro fino y sus despiertos y profundos ojos castaños, a Aryx nunca le había faltado compañía femenina, pero ninguna le había durado mucho. En general, había podido más su deseo de regresar al mar y conocer nuevas tierras. Ciertamente, el deseo de aventura era común entre sus congéneres pero en él había adquirido visos de obsesión. A veces ni siquiera a sus familiares les resultaba fácil entender los anhelos de Aryx.

Título: Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB)
Autores: Richard A. Knaak
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.2 MB
Formato: PDF-EPUB

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Richard A. Knaak - Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Richard A. Knaak - Monstruos Del Mar Sangriento (PDF-EPUB) A pesar de que estaba casi inconsciente, Aryx no podía evitar pensar en lo adecuado que resultaba en aquel momento el nombre que tenía el Mar Sangriento. Los fluidos vitales de sus compañeros se habían derramado al mar y los suyos no tardarían en sumárseles, oscureciendo aún más las aguas y atrayendo así a todavía más tenebrosos habitantes de las profundidades. El minotauro no temía morir…

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