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Reyes Calderón – Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)

Reyes Calderón – Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)

Reyes Calderón - Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)

Reyes Calderón – Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Reyes Calderón – Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)

Sobre mis rodillas descansa, desafiante, una espectacular tableta de chocolate suizo, con alto contenido en cacao, que acabo de comprar en el duty free de Barajas. A mis hijos les encanta: la excusa perfecta. La escudriño de reojo, sin atreverme a tocarla.

He desayunado a las cinco y he tentado una insulsa ensalada a mediodía, durante un almuerzo de trabajo. Viajo en el último vuelo a Pamplona, el de las once de la noche, y lo cierto es que estoy muerta de hambre. Sin embargo, dudo: si abro el envase, no me detendré en una onza y luego me arrepentiré.

He llamado a casa antes de embarcar. Sé que tienen cena preparada: si aguanto media hora, disfrutaré de un plato sabroso en buena compañía y de un trocito de chocolate de postre. ¡Pero estoy tan cansada y el dulce se me antoja tan apetecible! Es una tableta extragrande, recubierta con un fino papel dorado y un envoltorio blanco con un par de lustrosas avellanas a su derecha: inigualable. Además, en cierta medida, el cacao se parece a esas pastas cubreagujeros que emplean los pintores para sellar los pequeños huecos: si estás agotado o un poco bajo de ánimos, el chocolate aparece como un magnífico estimulante, por no hablar de su infalible eficacia contra el mal de amores…

Estoy tan absorta dialogando (negociando sería un término más preciso) con la tentación que no he reparado en el caballero que se sienta a mi lado. Los vuelos, en especial los de vuelta, en especial los nocturnos, resultan especialmente impersonales, asépticos. Él sí parece haberse dado cuenta de que el asiento contiguo está ocupado o, al menos, de la presencia de la enorme tableta dorada.

—¿Sabe que comer chocolate acrecienta la probabilidad de obtener un Premio Nobel? —me espeta, sin previo aviso. Su aliento huele a tabaco negro. Yo, gracias al cielo, he conseguido dejar ese vicio: ya no busco ansiosamente un mechero que funcione por los bolsos, ni bajo de noche a la calle en busca de un bar para solitarios donde vendan cigarrillos.

—Perdón, ¿cómo dice?

Me señala la revista que está leyendo. Al girar la cabeza, me topo con el torso desnudo de un hombre joven, en pose insinuante. No tenía idea de que tuviéramos tantos músculos: al modelo se le pueden contar todos. Concluyo que el chico de la portada jamás prueba el chocolate. No tengo ganas de hablar con ese señor, ni tampoco de ojear aquello, y hago como si no le entendiera. Pero el tipo, cargante como un mosquito veraniego, insiste: abre la revista y señala un artículo con el dedo.

La educación es una tentación a la que casi nunca me resisto, de modo que cojo las gafas de cerca, que descansan sobre mi pecho, atadas a un cordelito negro, y me avengo a echar un vistazo, mientras maquino un plan infalible: en cuanto ojee su maldita revista, me haré la dormida y tendrá que dejarme en paz.

En efecto, la página señalada se hace eco de las conclusiones de un estudio científico firmado por un tal Franz Messerli, investigador de la Universidad de Columbia. En ellas se describe una correlación robusta entre el consumo per cápita de chocolate y el número de premios nobel del país. Vamos, que como en África no toman chocolate, no cuentan con laureados, mientras que los norteamericanos, golosos, los reciben por docenas.

—¿Lo ve? Si come chocolate será infinitesimalmente más lista.

Sonrío y le devuelvo su revista para hombres. Al menos, no es Interviú o algo peor. ¡A veces, te toca tragarte cada cosa! En las últimas semanas, he tenido suerte y me he sentado junto a mujeres, futboleros y ejecutivos agresivos, incapaces de separarse de sus periódicos deportivos o sus Excel. Estos últimos son los mejores: no hay nada como los gráficos y las tablas de Excel, una bendición para los ojos en los espacios pequeños. Puede que la Ley de Protección de Datos se resienta un poquito, pero los caballeros ni te ven y te dejan en paz durante todo el trayecto.

 

Título: Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB)
Autores: Reyes Calderón
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.5 MB
Formato: PDF-EPUB

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Reyes Calderón - Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Reyes Calderón - Tardes de chocolate en el Ritz (PDF-EPUB) Sobre mis rodillas descansa, desafiante, una espectacular tableta de chocolate suizo, con alto contenido en cacao, que acabo de comprar en el duty free de Barajas. A mis hijos les encanta: la excusa perfecta. La escudriño de reojo, sin atreverme a tocarla. He desayunado a las cinco y he tentado una insulsa ensalada a mediodía, durante un almuerzo de trabajo. Viajo en el…

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