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Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)

Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)

Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)

Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)

Introduccion del Libro Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)

Antes de Número Cuatro, estuvieron Uno, Dos y Tres. Hasta ahora sólo se sabía que los mogadorianos atraparon a Número Uno en Malasia, a Número Dos en Inglaterra y a Número Tres en Kenia, pero todo eso está a punto de cambiar…

En Soy el Número Cuatro: Los Archivos Perdidos: Legados Caídos, se conocerá la verdadera historia detrás de estos desafortunados miembros de la garde. Antes de que los asesinaran los mogadorianos, antes de que Número Cuatro fuera el siguiente, sólo eran niños en un planeta extraterrestre llamado Tierra, descubriendo sus poderes, intentando permanecer ocultos, y huyendo por sus vidas.

Prólogo

Algunas veces me pregunto qué pensarían si supieran que estamos aquí, justo bajo sus narices.

Estoy sentado en el césped del atestado National Mall con mi mejor amigo, Ivan, con el estúpido obelisco de piedra del Monumento a Washington alzándose sobre nosotros.

Hago a un lado mi tarea por el momento, y observo casi divertido a los turistas que estudian sus mapas, a los abogados y a los funcionarios que corren ajenos por la Avenida Independencia hacia su próxima reunión. Están tan atrapados con miedos tontos acerca de los rayos UV, los químicos en sus vegetales, los “niveles de amenaza terrorista” sin sentido y cualquier otra cosa de la que se preocupe la gente, que nunca se les ha ocurrido que dos niños haciendo la tarea en el césped son la verdadera amenaza. No tienen idea de que no pueden hacer nada para protegerse. El verdadero enemigo ya está aquí.

A veces quiero gritar agitando los brazos: “¡Oigan! ¡Soy su futuro dictador malvado! ¡Tiemblen ante mí, idiotas!”, pero por supuesto, no puedo hacer eso, no todavía. Ese tiempo vendrá. Mientras tanto, todos pueden mirar justo a través de mí como si fuera otra cara normal en la multitud. La verdad es que soy cualquier cosa menos normal, incluso si hago mi mejor esfuerzo por parecerlo. En la Tierra, el protocolo de asimilación exige que se me conozca como Adam, hijo de Andrew y Susannah Sutton, ciudadano de Washington DC. Pero eso no es lo que soy, en absoluto. Soy Adamus Sutekh, hijo del gran general Andrakkus Sutekh.

Soy un mogadoriano. Soy a quién deberían temer.

Desafortunadamente, por ahora, el ser un extraterrestre conquistador no es tan emocionante como debería ser. Por el momento todavía estoy atascado haciendo la tarea. Mi padre me prometió que esto no duraría para siempre; cuando los mogadorianos asciendan al poder en este planeta de mierda, controlaré la ciudad capital de Estados Unidos. Créanme, después de pasar los últimos cuatro años en este lugar, tengo una idea bastante buena de algunos cambios que haré. Lo primero que haré será renombrar las calles. Nada de esas cosas de Independencia y Constitución, ese patriotismo estúpido y débil. Cuando esté a cargo, nadie será capaz de recordar lo que era la Constitución. Cuando esté a cargo, mis avenidas llevarán títulos de amenaza apropiada.

―Bulevar Sangre de Guerreros ―murmuro para mí, intentando decidir si suena bien. Difícil decirlo―. Vía Espada Rota…

―¿Eh? ―pregunta Ivan, alzando la mirada desde su lugar en la hierba junto a mí.

Está acostado de estómago, sosteniendo un lápiz a través del dedo índice, como un blaster improvisado. Mientras yo sueño con el día en que seré el gobernante de todo lo que observo, Ivan se imagina como un francotirador, que mata de uno en uno a enemigos lorienses mientras dejan el Monumento a Lincoln―. ¿Qué dijiste?

―Nada ―contesto.

Ivanick Shu-Ra, hijo del gran guerrero Bolog Shu-Ra, se encoge de hombros. Ivan nunca ha entendido mucho las fantasías que no incluyan algún tipo de combate sangriento. Su familia afirma tener una relación distante con nuestro Amado Líder, Setrákus Ra, y si el tamaño de Ivan es alguna indicación, estoy inclinado a creerles.

Ivan es dos años menor que yo, pero ya es más grande, de hombros anchos y gruesos, mientras que yo soy ágil y ligero. Él ya parece un guerrero, y tiene el cabello negro muy corto, ansioso por el día en que sea capaz de afeitárselo por completo y hacerse los tatuajes mogadorianos ceremoniales.

Todavía recuerdo la noche de la Primera Gran Expansión, cuando mi pueblo conquistó Lorien. Yo tenía ocho años esa noche, demasiado grande para llorar, pero lloré de todas formas cuando me dijeron que debía permanecer en órbita sobre Lorien con las mujeres y los niños. Mis lágrimas sólo duraron unos segundos hasta que el General me hizo entrar en razón de una bofetada. Ivan observó mi berrinche, chupándose el dedo tontamente; tal vez era demasiado pequeño para darse cuenta de lo que estaba pasando.

Contemplamos la batalla desde el observatorio de nuestra nave, junto a mi madre y mi hermana pequeña. Aplaudimos cuando las llamas se propagaron a través del planeta bajo nosotros. Después de que ganamos la batalla y los lorienses fueron destruidos, el General volvió a la nave cubierto de sangre. A pesar del triunfo, su rostro estaba serio.

Antes de decirle algo a mi madre o a mí, se arrodilló frente a Ivan y le explicó que su padre había muerto en servicio a nuestra raza. Una muerte gloriosa, propio de un verdadero héroe mogadoriano. Frotó el pulgar sobre la frente de Ivan y dejó una huella de sangre. Una bendición. Como una idea tardía, el General me hizo lo mismo…

Título: Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF)
Autores: Pittacus Lore
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.0 MB
Formato: PDF

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Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF) Introduccion del Libro Pittacus Lore – Los archivos perdidos, los legados caídos (PDF) Antes de Número Cuatro, estuvieron Uno, Dos y Tres. Hasta ahora sólo se sabía que los mogadorianos atraparon a Número Uno en Malasia, a Número Dos en Inglaterra y a Número Tres en Kenia, pero todo eso está a punto de cambiar… En Soy el Número Cuatro: Los Archivos Perdidos: Legados Caídos, se conocerá la verdadera historia detrás de estos desafortunados miembros de…

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