Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Peter Debry – Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

Peter Debry – Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

Peter Debry – Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

Peter Debry - Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

Peter Debry – Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Peter Debry – Morir cada amanecer (PDF-EPUB)

La lluvia arreciaba insistente sobre la tupida enramada artificiosamente distribuida y que recubría los tejados de treinta largos barracones.

Desde el aire cualquier avión de reconocimiento no habría divisado el menor rastro de edificaciones.

Tanto los servicios de observación aérea como los del espionaje alemán, seguían considerando zona inhabitada la región pantanosa de Muir Damp, distando veinte millas del litoral sur de Gran Bretaña.

Pero en aquel atardecer del 6 de mayo de 1944, hacía ya dos meses que en los barracones se alojaban cerca de dos mil hombres. Durmiendo, gotados, en literas superpuestas, los que no tenían graduación. Los suboficiales en hamacas aisladas y los oficiales en compartimentos similares a camarotes.

No eran marinos, sino fuerzas de infantería, componiendo los cuatro batallones de la Brigada 153.

Sometidos a un duro entrenamiento, con supuestos tácticos de desembarco en zonas arenosas y avance por suelos pantanosos provistos de alambradas, caballos de frisa y cuñas erizadas de espinos, resistían con animosa tenacidad.

Superado el límite humano de sus fuerzas, algunos tuvieron que ser hospitalizados y fueron prontamente relevados por franceses voluntarios. En su mayoría impulsados por un fanático idealismo patriótico.

Las fuerzas procedentes del Canadá francés, lucían en la hombrera de sus cazadoras dos banderines cruzados: el inglés y el francés. En cada compañía canadiense, los agregados franceses de tropa, suboficialidad y oficialidad, llevaban el emblema del gallo retador aureolado por las tres iniciales: F. F. L.

Los voluntarios de las Fuerzas Francesas Libres se distinguían también de sus compañeros canadienses por la boina negra. Y por una mayor impaciencia en pisar tierra francesa.

Al atardecer de aquel 6 de mayo de 1944, exactamente un mes antes de la fecha en que tendría lugar «El día más largo» de la Segunda Guerra Mundial, en uno de los barracones y en conferencia estrictamente privada, se reunían con el coronel al mando de la Brigada 153, los tres generales representantes del Estado Mayor Aliado.

El representante de las Fuerzas de Francia Libre, declaró su absoluta conformidad con los pormenores de la Operación de Tanteo que se iniciaría aquella misma noche.

Terminó su intervención afirmando:

—La inevitable y elevada cifra de bajas que sufrirá la Brigada 153 en su intento de desembarco, queda en conciencia plenamente compensada, ya que permitirá el conocimiento positivo sobre el terreno de los puntos vulnerables de la defensa nazi en la costa atlántica francesa.

El representante inglés especificó:

—Habiendo sido denegada la oferta de buques de la Real Armada británica para proceder a la recogida de los posibles supervivientes, el Almirantazgo solicitó que indagase las causas de esta negativa.

—Quedó descartada la oferta ante la imposibilidad de que los supervivientes de esta fuerza de desembarco pudieran regresar a ningún punto del Muro del Atlántico.

Las informaciones que poseemos coinciden en que la única oportunidad de salvación para los que logren rebasar las defensas costeras, radica en su infiltración a marchas forzadas, hasta dejar atrás las restantes líneas de atrincheramiento del enemigo. Por este motivo no fue aceptado el desplazamiento inútil de unidades navales, que se limitarán al transporte de los lanchones de desembarco.

—Me resisto a suponer inútil la permanencia de las unidades navales, aunque solamente fuera con el objeto de elevar la moral de los que ocuparán los lanchones de desembarco.

Y el general inglés miró interrogante a su colega americano, que argumentó con aspereza:

—Cualquier soldado de la Brigada 153 que no sucumba al pisar las playas al este y oeste de Dieppe, sabrá que solamente podrá sobrevivir en elación directa y progresiva a cuanto mayor sea su filtración rápida y constante tras la triple línea defensiva costera. Éste es el motivo principal por el cual fueron seleccionados los efectivos canadienses de habla francesa y los voluntarios de las F. F. L. por cuyo perfecto entrenamiento físico y alto espíritu combativo le renuevo mi felicitación, amigo Charles. Y díganos su opinión ahora.

Título: Morir cada amanecer (PDF-EPUB)
Autores: Peter Debry
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.4 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.