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Carmen Posadas – La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)


Carmen Posadas – La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)

Carmen Posadas - La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)

Carmen Posadas – La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Carmen Posadas – La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)

—Déjame que la vea una vez más, Rafaela. Qué guapa es mi niña, por favor, no te la lleves. Y descuida, estoy perfectamente. Además, el doctor Bonells ha dicho que puedo tenerla un poco más conmigo. María de la Luz, ése será su nombre, el que mejor le va. ¿Pero has visto qué ojos? Parecen dos esmeraldas. Aunque será mejor que avisemos cuanto antes al padre Alfonso para que le eche las aguas bautismales.

Llega el verano y uno nunca sabe con estos calores, acuérdate de lo que pasó cuando yo nací.

La madre se incorpora con dificultad y separa con dedos aún débiles los encajes del embozo de la criatura para cubrirla de besos.

—¿Dónde está el señor duque? ¿Le has dicho que ha llegado ya la niña?

Rafaela Velázquez la mira, pero no contesta. ¿Cuántos años hace que se conocen?

No debía de ser mucho mayor que María Luz cuando la pusieron por primera vez en sus brazos y, desde entonces, siempre juntas. ¿Quién sino ella la consoló cuando estaba triste, rió sus alegrías, o riñó cuando no había más remedio? ¿Quién la vistió para su primer baile y le puso la mantilla el día de su boda? Nadie conoce a María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, decimotercera duquesa deAlba, como Rafaela. Tana, así la llama desde pequeña porque siempre ha sido devotade san Cayetano y ella se deja, como le consiente todo lo demás porque es para ellacomo una madre. A la otra, a la de verdad, también la adoraba, pero María del Pilar Ana estuvo siempre demasiado ocupada. Con sus fiestas, sus admiradores, susrecitales de poesía o, si no, con sus reuniones en la Real Academia de San Fernando,de la que llegó a ser directora honoraria. Una auténtica femme savante, opinaba la gente, una digna hija del Siglo de las Luces, de esas que hablan de Newton, se admiran con Buffon y citan a Voltaire de memoria. Tonterías. Para Rafaela, María del Pilar de Silva-Bazán y Sarmiento no había sido más que una de tantas mujeres que viven para gustar a los hombres y hacen cualquier cosa para lograrlo, incluso fingirse sabias si es lo que se lleva. Tres veces se casó y tres veces enviudó antes de dejar este mundo con poco más de cuarenta años. «Pero al menos tuvo más suerte con los maridos que su hija», cavila Rafaela. A Tana, en cambio, la casaron siendo niña con José, uno de sus primos, para que no se perdiera el apellido familiar Álvarez de Toledo. Trece y diecisiete años tenían entonces, pero ni la sangre que comparten ni tres lustros de convivencia han conseguido unirlos. Él adora a Haydn, ella los fandangos, él es devoto de los ensayos de Rousseau, ella de los sainetes de don Ramón de la Cruz, a él le gusta el pianoforte y a ella las verónicas de Pepe-Hillo. Ni siquiera para tener un hijo se habían puesto de acuerdo. Hasta que empezó a ser demasiado tarde.

—¿Rafaela? Rafaela, mujer, que se te ha ido al cielo el santo. ¿Has oído lo que acabo de decirte? Llama a José.

El ama se mueve despacio. No porque se lo impidan sus sesenta y muchos años, sino porque no sabe qué demonios le va a decir al duque de Alba consorte. Habría sido preferible que estuviera ausente cuando llegó la criatura. En la corte de Aranjuez, por ejemplo, como tantas otras veces, con esos afrancesados amigos suyos con los que comparte peluca empolvada y rapé. Sin embargo, en cuanto supo que su mujer guardaba cama, canceló sus citas. Tana siempre ha estado delicada de salud.

«Ya desde que nació apuntaba modales», rezonga Rafaela. El agua del socorro tuvieron que darle nada más nacer de tan poquita cosa que era. Después vinieron aquellas fiebres que tuvo con siete años y el mal del riñón con nueve, eso por no mencionar varias caídas del caballo como la que le produjo, según diagnóstico del doctor Bonells, una seria desviación de columna. De aquellos polvos estos lodos, y desde entonces sufre crueles dolores de cabeza que la dejan postrada durante días. Y la jaqueca tuvo que coincidir justo ahora con la llegada de la criatura, qué fatalidad.

—Descansa, niña. Cierra los ojos, te hará bien. Mira, voy a ponerte a María Luz aquí, a tu vera, y así podéis dormir un ratito las dos juntas. ¿De veras quieres quemande avisar al señor duque? No sería mejor que…

Comienza a llorar la niña y Cayetana se incorpora sobresaltada. «Ea, ea, mi sol, no llores, mamá está aquí». Empieza a tararear una nana, pero, al mismo tiempo, hace un gesto inequívoco a Rafaela señalando la puerta:

—Anda, ve por él, cuanto antes la vea, mejor para todos…

Título: La Hija de Cayetana (PDF-EPUB)
Autores: Carmen Posadas
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.9 MB
Formato: PDF-EPUB

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Carmen Posadas - La Hija de Cayetana (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Carmen Posadas - La Hija de Cayetana (PDF-EPUB) —Déjame que la vea una vez más, Rafaela. Qué guapa es mi niña, por favor, no te la lleves. Y descuida, estoy perfectamente. Además, el doctor Bonells ha dicho que puedo tenerla un poco más conmigo. María de la Luz, ése será su nombre, el que mejor le va. ¿Pero has visto qué ojos? Parecen dos esmeraldas. Aunque será mejor que avisemos cuanto antes al padre Alfonso para que…

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