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Pearl S. Buck – El Patriota (PDF-EPUB)

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Pearl S. Buck - El Patriota (PDF-EPUB)

Pearl S. Buck – El Patriota (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Pearl S. Buck – El Patriota (PDF-EPUB)

El año quince de la República China, el 1926 de Occidente, vivía en la ciudad de Shanghai un acaudalado banquero, de apellido Wu, que tenía dos hijos. Desde varias generaciones atrás la familia Wu estaba en posesión de una fortuna inmensa, y hacía lo menos tres que sus miembros se habían distinguido en distintas ramas de la vida de la ciudad. El señor Wu era Director del Gran Banco de China, el cual tenía sucursales en todas las provincias de la República, lo mismo en las del Centro que en las del Sur.

Siendo muy joven lo mandaron al Japón y a Europa para que estudiase la vida bancaria, y a su retorno se dedicó a organizar el Banco que más adelante había de adquirir tanta importancia en la nueva República.

Su padre, el viejo General Wu, no se ocupó nunca en cosas bancarias, como no fuera en relación con los asuntos de guerra, en la cual, a pesar de ser militar, nunca tomó parte activa. Gobernando la extinguida dinastía Manchú, el General fue enviado al extranjero por el Emperador, en la época en que éste trató de reformar su ejército, anticuado y defectuoso.

No se realizó este viaje sin protesta por parte de los padres del señor Wu; la madre pasó días enteros llorando y negándose a tomar alimento hasta que consiguió que, por decreto imperial, se aplazase el viaje de su hijo hasta que le diera un nieto.

Sólo cuando vio en sus brazos un robusto infante, coloradote y llorón, consintió la señora en que el General, a la sazón impetuoso y guapo mozo, marchase al extranjero.

Emprendió la expedición en compañía de otros jóvenes de su clase, lleno de entusiasmo por el estudio de las reformas del ejército que no se llegaron a realizar nunca. Como todo el mundo sabe, la Emperatriz viuda ejercía gran dominio sobre su hijo y como no estaba conforme con ella hizo fracasar las reformas, resultando que al cabo de dos años el General Wu se encontró en Berlín, sin dinero. Su padre le mandó lo suficiente para que regresara a China y en aquella época fue cuando el joven oficial comenzó a darse cuenta de la importancia de los Bancos. Comprendió que eran los banqueros, y no los emperadores ni los reyes, quienes gobernaban las naciones y decidió que su hijo, que en aquel momento contaba dos años, fuese banquero.

La suerte le puso en condiciones de llevar a cabo su decisión. Antes de llegar el barco que lo conducía al puerto de Shanghai, murió su anciano padre, y su madre, no pudiendo resistir el dolor, se suicidó tragándose sus anillos de oro y jade. En consecuencia, el General Wu se encontró jefe de la familia por ser el único hijo, heredando una cuantiosa fortuna en numerario y casas solariegas y enormes extensiones de terreno que no estaban en Shanghai, sino en la provincia de Huan, muy al interior del país.

Guardaba el dinero en sitios extraños. El difunto señor Wu nunca comprendió lo referente a los Bancos y no se fió de ellos. Los consideraba un moderno sistema de apoderarse del dinero ajeno. Todo el numerario que poseía estaba en forma de zapatos de plata que encerraba en cajas, en su propia morada. Lo primero que hizo el General Wu fue llevar todos aquellos zapatos a los sótanos de varios Bancos. En seguida empleó el valor de algunos de ellos en construir un gran edificio rectangular, el ladrillo, en el barrio francés de Shanghai, que era el elegante a la sazón. Encargó de la edificación y de amueblar la casa a un arquitecto francés. Apenas terminada se instaló con su familia en la casa, que no tenía nada de china sino que parecía arrancada del propio París. Cuando su esposa se lamentaba de su poca comodidad, como por ejemplo de las gruesas alfombras que impedían tirar cosas al suelo, le contestaba que millares de mujeres extranjeras vivían conformes con tales incomodidades. Y no le hacía caso alguno. Vivió tranquilamente en aquel palacio durante cuarenta años, mientras su hijo mayor crecía y llegaba a ser banquero y los otros se desenvolvían en otras actividades. Nunca contó a las hembras en el número de sus hijos, aunque cumplió su deber casándolas con hombres adinerados, pero sin preocuparse de ellas para nada después. El hijo mayor continuó viviendo con él y con su anciana esposa en la casa francesa, se casó con una muchacha de Shanghai muy bien educada y tuvo dos hijos: I-ko e I-wan.

El viejo General Wu tuvo una gran satisfacción cuando nacieron sus dos nietos.

Había llevado una vida tranquila, sin haber tomado nunca parte en ninguna batalla.

Le llamaban General porque el viejo Emperador le había enviado a una escuela militar y además, por su gran fortuna. Poseía muchos uniformes que encargó a un sastre de Shanghai copiándolos de los de un general inglés, los de un almirante americano y de los de un mariscal francés que en distintas ocasiones habían estado en Shanghai para revistar las tropas de sus respectivos países que residían allí. El anciano General Wu estaba muy bien con sus uniformes, pero el que usaba con frecuencia era uno que se dibujó él mismo poniéndole algunos toques del de los cosacos rusos. En casa no usaba los uniformes. Veíasele siempre con trajes antiguos de seda brochada y zapatos de terciopelo. Los uniformes los guardaba en un ropero y un criado los limpiaba a cada cambio de estación. También en estas ocasiones el mismo criado limpiaba y pulía las cruces y medallas, unas compradas y otras que le habían regalado personas que necesitaban dinero.

En aquella casa crecieron I-ko e I-wan felices y contentos, sin otras contrariedades que las naturales del carácter de los dos. I-wan fue siempre el favorito de todos, lo mismo de los abuelos y de los padres que de los criados; I-ko, el mayor, era un chico irritable, mimado y de mal carácter. I-wan, por el contrario, era cariñoso, y la misma indulgencia que tanto había perjudicado a I-ko, a él no le produjo ningún daño. Cumplió los dieciocho años sin haber tenido más que un contratiempo, que no se vio obligado a explicar a sus abuelos ni a sus padres porque nunca llegó a sus oídos el episodio. Lo detuvieron y le metieron en la cárcel. Cierto que sólo estuvo en ella una noche, porque en cuanto se supo el nombre de su padre el director de la prisión en persona se presentó en la celda y corriéndole gruesas gotas de sudor por la frente dijo:

—Perdone, señor, mi torpeza. Yo no podía saber que era hijo del banquero señor Wu y nieto del viejo General…

Título: El Patriota (PDF-EPUB)
Autores: Pearl S. Buck
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.7 MB
Formato: PDF-EPUB

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Pearl S. Buck - El Patriota (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Pearl S. Buck - El Patriota (PDF-EPUB) El año quince de la República China, el 1926 de Occidente, vivía en la ciudad de Shanghai un acaudalado banquero, de apellido Wu, que tenía dos hijos. Desde varias generaciones atrás la familia Wu estaba en posesión de una fortuna inmensa, y hacía lo menos tres que sus miembros se habían distinguido en distintas ramas de la vida de la ciudad. El señor Wu era Director del Gran Banco de China, el…

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