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Natalie Convers – Mariposas en tu estómago Parte IV (PDF-EPUB)

Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB)

Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB)

Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB)

—Rebeca…

Mi nombre muere en sus labios como si nunca se hubiera pronunciado. Alguien, Alex o Eduardo, me observa unos instantes con los ojos muy abiertos, sorprendido de que me encuentre frente a ellos en aquel oscuro lugar.

No puedo responderle. No puedo moverme y no sé qué decir o qué pensar. Noto que la sangre me recorre el cuerpo. Una extraña sensación de frío sube desde mis pantorrillas y me hiela la piel a medida que avanza, hasta que muere en mi garganta.

Esto no es bueno: tal vez no debería haber escuchado esa conversación.

Pestañeo rápido y me llevo una mano a la cabeza. Veo que el gesto de la boca de Alex se endurece, y él avanza hacia mí, como si quisiera decir algo. De pronto, cuando está a un solo paso de donde me encuentro, oigo el ruido inconfundible de alguien que se desploma como un peso muerto.

A cámara lenta, desvío toda mi atención hacia el lugar donde ha caído el bulto, que es el cuerpo de Elisa. Parece una muñeca rota y mueve sin control las extremidades en todas direcciones. Apenas unas décimas de segundo después, noto que Alex se vuelve para mirar hacia donde yo miro.

Elisa está convulsionándose de manera muy preocupante. Es la primera vez que presencio un ataque epiléptico y me siento impresionada. Lo identifico porque la madre de Miguel ya ha tenido algún episodio similar y me ha hablado de ellos.

No puede ser que esté sucediendo precisamente ahora…

—Mierda —murmura Alex al mismo tiempo que se quita deprisa y con brusquedad su camisa y la convierte en un almohadón provisional. A continuación, se las arregla para acercarse lo suficiente a Elisa y colocárselo bajo la cabeza, aunque se enreda con sus brazos y piernas. Angustiada, descubro que por una de las sienes de Elisa discurre un hilillo de sangre debido al golpe que ha recibido al perder la conciencia—. Quédate donde estás, Beca —me ordena Alex con dureza al notar que intento acercarme—. Puede ser peligroso —agrega con suavidad al ver mi cara asustada.

No parece importarle que él también pueda salir herido.

Asiento a lo que dice con un movimiento de la barbilla, pero mantengo los labios entreabiertos por la inquietud: no puedo evitar estar preocupada por él y por Elisa.

Con los dedos temblorosos, abro mi bolso y busco algo que pueda servirle: encuentro un lápiz y un pañuelo y se los doy de inmediato a Alex. Este los coge sin decir nada, prepara hábilmente con ambos un mordedor casero y se lo introduce a Elisa entre los dientes.

En el primer intento, Alex falla por muy poco y ella casi lo muerde. «¡Dios mío!», pienso.

Desde donde estoy, a un par de metros de él, le oigo murmurar una palabra en lo que supongo que debe de ser ruso: no parece significar nada bueno.

—¿No debería llamar a una ambulancia? —sugiero, y comienzo a sacar mi móvil.

Elisa suelta varios gemidos que logran acelerarme el corazón. A pesar de la mala relación que tenemos, ahora mismo solo puedo pensar en que su seguridad es lo primero.

—Espera. —Alex me detiene con firmeza—. No llames todavía.

Aparentemente calmado, Alex mira la hora en su reloj de muñeca y tensa la mandíbula, como si no fuera la primera vez que pasa por algo así. Está esperando algo, pero… ¿qué es?

De nuevo, Alex se aproxima con cautela a Elisa. Sus estudiados movimientos se acompañan de un susurro tranquilizador y tierno. En su mirada no observo ni un ápice de temor, repugnancia o lástima. Ruborizada por la intensidad de las emociones que siento al mirarlos, me fijo en el cuidado que Alex pone para no herir a Elisa cuando la toca.

Al final, Alex consigue colocar con gran paciencia el mordedor en la boca de Elisa mientras ella continúa sacudiéndose con fuerza y agresividad.

Me siento agotada y descorazonada porque no puedo hacer nada mientras espero para que el ataque cese pronto. Sin embargo, Alex debe de sentirse peor que yo, al tratarse de una amiga tan cercana.

Título: Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB)
Autores: Natalie Convers
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.2 MB
Formato: PDF-EPUB

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Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte IV) (PDF-EPUB) —Rebeca… Mi nombre muere en sus labios como si nunca se hubiera pronunciado. Alguien, Alex o Eduardo, me observa unos instantes con los ojos muy abiertos, sorprendido de que me encuentre frente a ellos en aquel oscuro lugar. No puedo responderle. No puedo moverme y no sé qué decir o qué pensar. Noto que la sangre me recorre el cuerpo. Una extraña sensación…

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