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Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)

Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)

Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)

Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Natalie Convers – Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)

Por cuarta vez, echo un vistazo al reloj de cuco que cuelga de la pared cercana al sofá y engullo ansiosa el último trozo de carne que queda de mi brocheta, pero este se me resiste y baja a trompicones hasta mi estómago. Agobiada, me doy unos golpecitos en el pecho y tomo aire. Si sigo comiendo así acabaré echándolo todo por el váter y tendré que decir adiós a los planes de esquiar por la tarde.

Al fondo, el fuego de la chimenea crepita burlón y hace crujir los leños lentamente. Tengo que hacer algo para calmarme. Desde que Alex se quedó atendiendo aquella llamada internacional, parece que casi todos le han vuelto a ver paseando por la casa, excepto yo. Con disgusto, compruebo que la puerta continúa cerrada.

Me levanto de mi asiento y Marta interrumpe su conversación sobre fútbol con los chicos.

—¿Vas a ir a buscar al playboy? —pregunta pasándose perezosamente una servilleta a cuadros rojos por la boca y quitándose una minúscula gota de salsa barbacoa de la comisura de los labios.

—Voy al baño —digo masajeándome la tripa para hacer más convincente mi medio mentira.

—Ok —contesta sin prestarme mucho interés. Acto seguido, se vuelve hacia Carlos, que está sentado a su izquierda. Igual que las otras veces que le he visto, viste de marca de los pies a la cabeza, con gran estilo y conservando toda su masculinidad, y por la manera en que la ropa se le ajusta al cuerpo no me cabe duda de que es socio de algún gimnasio. Sí, definitivamente su perfil encaja a la perfección con el del típico metrosexual.

Tampoco me pasa inadvertido el modo en que Marta ha ido arrimándose a él durante la comida, ni como Carlos palmea con envidiable naturalidad la cara interna del muslo de Marta, que permanece pegado al suyo.

Marta entrelaza los dedos con los de él.

—Cariño, ¿no dijiste que Alex te había dicho que no tardaría más de un cuarto de hora en bajar?

Me quedo quieta escuchando.

Carlos termina de masticar antes de hablar.

—Eso dijo… ¿Quieres que vaya a mirar?

De pronto, alguien abre la puerta.

—No, creo que ya no es necesario —responde mi amiga, y hace una pausa teatral —. Hablando del rey de Roma… Por fin nos honra con su magnánima presencia — dice alzando la voz. Todos, excepto Xavi, se giran curiosos. De inmediato, vuelvo a ocupar mi sitio, conteniendo el imperioso deseo de ir hacia Alex y zarandearlo—.

¡Eh, tío! ¿Qué tienes en la mano? ¿Es que te has dislocado la muñeca después de…

—mira el reloj de Carlos— tres cuartos de hora sacudiéndotela?

Héctor comienza a toser y Carlos se atraganta con el chorizo, pero yo solo puedo concentrarme en la venda que rodea la mano derecha de Alex.

¿Habrá vuelto a pelearse con Miguel? Tiro nerviosamente de las gomas de pelo que uso como pulseras y siento un retortijón nada agradable. «No puede ser, él se marchó con Óscar», me digo intentando tranquilizarme.

—¡Por Dios, Marta! ¡Que todavía estamos comiendo! —le advierte Héctor incómodo.

—No, déjala. Es normal que los niños tengan curiosidad por lo que hacen los adultos, ¿verdad, monjita? —ironiza Alex pavoneándose, mientras cruza la habitación y se sitúa detrás de mí…

Título: Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB)
Autores: Natalie Convers
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.1 MB
Formato: PDF-EPUB

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Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Natalie Convers - Mariposas en tu estómago (Parte III) (PDF-EPUB) Por cuarta vez, echo un vistazo al reloj de cuco que cuelga de la pared cercana al sofá y engullo ansiosa el último trozo de carne que queda de mi brocheta, pero este se me resiste y baja a trompicones hasta mi estómago. Agobiada, me doy unos golpecitos en el pecho y tomo aire. Si sigo comiendo así acabaré echándolo todo por el váter y…

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