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Mariano Azuela – Nueva Burguesía (PDF-EPUB)

Mariano Azuela – Nueva Burguesía (PDF-EPUB)

Mariano Azuela - Nueva Burguesía (PDF-EPUB)

Mariano Azuela – Nueva Burguesía (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Mariano Azuela – Nueva Burguesía (PDF-EPUB)

En el momento hist rico en el que M xico inicia una etapa de estabilizaci n de la Revoluci n, surge la nueva burgues a revolucionaria, de la que Azuela tuvo el primer atisbo premonitorio y genial. En esta novela, Azuela mantiene su papel de novelista sat rico y feroz cr tico de costumbres. Con la misma irreductible independencia de anta o arremete ahora contra la ineptitud y la corrupci n hechas gobierno.

Prólogo

El agente de publicaciones, desnudas las corvas, en bata mugrienta y húmeda todavía, se estaba afeitando frente a un espejito oval colgado de un barrote de su ventana, cuando entró Emmita a convidarlo a la manifestación.

—Yo no voy a eso —le respondió con aspereza—, el general Almazán es el candidato de los reaccionarios.

El agente era comunista, pero Emmita sospechó que otra era la razón por la que se excusaba. Sin perder, pues, el tiempo, envuelta aún en su abrigo de estambre color de perico, despeinada y en chanclos, fue a buscar al garrotero del 35.

—Zeta López, ¿me llevas a la manifestación?

—Sí, Emmita, ¿cómo no? Francamente, Almazán no me importa poco ni mucho, pero pertenezco a la sección dieciséis y soy disciplinado. Además, dicen que va a haber borlote, y eso es cosa que me entusiasma. Emmita no se inmutó. Zeta López quería amedrentarla. Pero era más manso que un corderito.

—Está bien. Déjame ir a tomar mi café, a ponerme mis medias de seda y mis choclos nuevos y en seguida vengo por ti.

Se llamaba Juan Z. López, era garrotero de las Líneas Nacionales, ganaba ochenta y hasta cien pesos semanales, aparte de lo que le dejaba de rentas una casa de productos en la colonia Peralvillo. Tenía fama de ser muy avaro y así se explicaba que ocupara una de las más modestas viviendas del último pasillo, en el fondo de la casona, casi enfrente de las Escamillas del 40.

Aseguraba que los problemas internacionales tenían para él más interés que los del país; era de los admiradores más fervientes del señor Benavides, linotipista de los Talleres Gráficos de la Nación, con veinte pesos diarios y un concepto exacto y racional del universo.

Pedroza, fogonero de su misma tripulación, aseguraba que a Zeta López le importaban un pito los asuntos internacionales y los del país, que no tenía más amor en la vida que el de los viles centavos y que no quería arriesgar su esperado ascenso a fogonero, comprometiéndose en un partido político execrado por la Confederación de Trabajadores de México (CTM) a la que pertenecía y que era el factótum en los sindicatos.

También el señor Campillo, maquinista de la línea México-Uruapan, inquilino del uno, el departamento de más lujo en la vecindad, dijo que concurriría a la manifestación, sin explicar más porque de suyo era retraído y de pocos amigos.

La señorita Angelita, del 22, salió de las primeras, conduciendo de un brazo a su tío, un viejo ex militar villista con una pierna baldada.

Era ello un caso de enajenación mental colectiva. Regularmente los domingos, a esa hora, los inquilinos salían regocijados y con mucha alharaca a sus excursiones campestres, llevando sendos sacos de papel o de ixtle repletos de comestibles; pero ese domingo 27 de agosto del 39 nadie hablaba sino de la gran manifestación que el pueblo metropolitano preparaba al general Almazán, candidato de los oposicionistas al gobierno de Lázaro Cárdenas, y nadie quería privarse de un espectáculo que tenía ya su grano de sal y del que se esperaba algo. Por ejemplo, los diputados y senadores, alarmados por la popularidad del candidato enemigo, en mítines, banquetes, francachelas y en las mismas cámaras, habían amenazado al pueblo con una carnicería. Uno dijo que él, personalmente, disolvería a pedradas la manifestación; otro excitó a sus colegas a concurrir al acto con sus armas bien engrasadas, debidamente respaldados por sus pistoleros (doscientos por cabeza), además de los millares de obreros militarizados de la CTM.

El agente de publicaciones elogió la conducta de los padres de la patria, pero Pedroza respondió muy indignado:

—Si esos borrachínes están en su perfecto derecho para destaparle el trasero al gobierno y sus cobas de democracia, no lo están para poner en ridículo al país.

No obstante su oposición ideológica, eran amigos. Discutían siempre y acababan siempre brazo con brazo en la cervecería, en el cabaret o en la cantina.

Como Emmita lo sospechó, el agente sí concurrió a la manifestación, pero no con ella, sino con otras muchachas con quienes estaba comprometido. Lo vio salir con Pedroza, los dos de vestidos nuevos muy bien planchados, choclos brillantes y el pañuelo asomando bajo la solapa.

—¡Verás qué morenazas!

Salieron cuando las Escamillas subían en un vetusto Cadillac, hablando a gritos y atrayendo la atención con sus maneras escandalosas…

Título: Nueva Burguesía (PDF-EPUB)
Autores: Mariano Azuela
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF-EPUB

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Mariano Azuela - Nueva Burguesía (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Mariano Azuela - Nueva Burguesía (PDF-EPUB) En el momento hist rico en el que M xico inicia una etapa de estabilizaci n de la Revoluci n, surge la nueva burgues a revolucionaria, de la que Azuela tuvo el primer atisbo premonitorio y genial. En esta novela, Azuela mantiene su papel de novelista sat rico y feroz cr tico de costumbres. Con la misma irreductible independencia de anta o arremete ahora contra la ineptitud y la corrupci n hechas gobierno. Prólogo El…

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