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Maria Border – El Gato Y El Ratón (PDF-EPUB)

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Introduccion del Libro Maria Border – El Gato Y El Ratón (PDF-EPUB)

Finalmente el vuelo aterriza en Buenos Aires.

Venía súper relajado después de un mes en el descontrol de Miami, y la de mora en el maldito aeropuerto me estresó.

Odio el tiempo perdido en los aviones. No puedo dormir, no entro en los asientos comunes y estoy obligado a tomar siempre lugares en primera. ¿Cómo es posible que con lo que cobran, no se me permita fumar? Podría emborracharme y hacer mucho más daño que con un simple cigarrillo. Al menos deberían permitirme uno, para acortar el infernal encierro. Tendría que hacerles un juicio, por no brindar más comodidad a los pasajeros.

Lo único rescatable son las azafatas. Siempre caen ante mi mirada y puedo lograr algún que otro privilegio. Si no hubiera sido por una de esas preciosuras de uniforme, habría tenido que viajar sentado, pasillo por medio, junto al apestoso niño gordito (hijo seguro de un poderoso empresario), que no sabe quedarse quieto en su sitio. Ni la morocha sexy que lo cuida, (que seguro hubiera dejado con gusto su trabajo por un rato conmigo en el servicio), logró tranquilizarlo o al menos conseguir que alguno de los tantos bocados de postre que consumió, llegara entero a su boca.

¡Dios! Los chicos son un fastidio.

Miami no estuvo mal este año. Pero para las próximas vacaciones voy a probar con España.

Franco siempre dice que Ibiza es incomparable.

Me estiro por fin, después de doce horas de reclusión y fastidio. Al salir del avión y pasar por la manga, detecto el calor insufrible del exterior. Febrero siempre es así de pegajoso en Buenos Aires.

Frente a la cinta del equipaje, busco ansioso mi valija y resoplo. ¡Muero por un pucho!

Delante de mí, una chica se da vuelta para ver quién protesta en su nuca y al verme, cambia de inmediato su gesto de desagrado, por el de embelesamiento al que estoy acostumbrado.

«Si nena, así de atractivo ¿viste? Pero ahora estoy apurado por recoger mi valija y fumarme un pucho afuera», pienso.

Libre del encierro y antes de llamar un taxi, deleito el ansiado cigarrillo, después de más de catorce horas de obligada y sana abstención.

Me doy un vistazo general en la puerta vidriada del aeropuerto, mientras lo aspiro.

No estoy tan mal. El pantalón deportivo negro y la remera blanca, resaltan mi bronceado.

Desconozco cómo lo adquirí. Llevo casi un mes viviendo más de noche que de día. Me veo bien con este color, resalta mis ojos claros. Hago un gesto de amor a mí mismo, mientras pienso:

«Sin bronceado también estoy buenísimo».

Tengo que subirle el sueldo a Rita. El departamento está impecable y abasteció tanto la heladera como la alacena. Leo su acostumbrada cartita de comunicaciones:

―Bienvenido señor Santiago.

En el freezer tiene almacenada comida. En la heladera le dejé una ensalada Cesar, solo debe agregarle el aderezo.

Déjeme por favor la ropa que traiga para limpiar, en el cesto. Recibí la transferencia de mi sueldo. Sobre su escritorio dejé el correo del mes.

Saludos Rita‖

Es una genia. Su ensalada Cesar me tienta terriblemente, la comida de avión es otra de las cosas que odio. Tuesto unos panes para agregarle y famélico me la devoro.

Relajado y tirado en mi cómodo sillón de cuero negro, atiendo el llamado de Franco en mi celular:

—¿Llegaste macho? ¿Cómo te fue en Miami?

—Genial. Legué hace un par de horas. ¿Qué novedades?

—Tenemos secretaria nueva. El viejo contrató una novata y nos la encajó a nosotros.

Mierda. Una novata otra vez.

—¿Qué pasó con Sofía? —pregunto.

—Supongo que se pudrió de que no la tomes en serio —contesta.

No puedo seguir acostándome con alguien del trabajo. Si me gusta, me desconcentro pensando en llevarla a la cama y si no me gusta, en ver cómo me la saco de encima.

—No me culpes por mis encantos —digo en broma, pero seguro de lo que provoco en las mujeres.

—Bueno galán, a la nueva dejala en paz. Estoy podrido de adiestrar secretarias y tenemos mucho laburo.

—¿Cómo va lo de Murray?

Murray es el dueño de una empresa dedicada a la fabricación de insumos eléctricos a gran escala. Tenemos en el despacho su convocatoria de acreedores para presentar. Si logramos los acuerdos, cobraremos una buena tajada de honorarios.

—Vamos bien, pero nos faltan algunas firmas, sobre todo la de Rosales. Hoy me reuniré con él —informa Franco.

—Ok, mañana estoy por el estudio y me empapo de todo. ¿Cómo se llama la nueva?

Franco del otro lado de la línea, larga su carcajada:

—Se llama Miranda y está bien buena.

Un nombre espantoso. Dijo que era novata, pero tiene nombre de vieja. Franco suele jugarme esas bromas. Si la contrató el padre, seguro debe ser un adefesio.

—Mejor —me digo en voz alta—, tenemos mucho trabajo y así no me distraigo…

Título: El Gato Y El Ratón (PDF-EPUB)
Autores: Maria Border
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.3 MB
Formato: PDF-EPUB

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Maria Border - El Gato Y El Ratón (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Maria Border - El Gato Y El Ratón (PDF-EPUB) Finalmente el vuelo aterriza en Buenos Aires. Venía súper relajado después de un mes en el descontrol de Miami, y la de mora en el maldito aeropuerto me estresó. Odio el tiempo perdido en los aviones. No puedo dormir, no entro en los asientos comunes y estoy obligado a tomar siempre lugares en primera. ¿Cómo es posible que con lo que cobran, no se me permita…

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