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Manuel Leguineche – El camino mas corto (PDF-EPUB)

Manuel Leguineche – El camino mas corto (PDF-EPUB)

Manuel Leguineche - El camino mas corto (PDF-EPUB)

Manuel Leguineche – El camino mas corto (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Manuel Leguineche – El camino mas corto (PDF-EPUB)

Cuando los tres periodistas norteamericanos llegaron a Madrid a bordo del jeep japonés Land Cruiser para comenzar aquí la vuelta al mundo me dolían aún las costillas de los golpes recibidos por la policía montada de Franco. Golpes de porra administrados con saña y tino en el curso de aquel 24 de febrero de 1965 por los macizos «grises», a los que entre pedrada y pedrada bautizamos como «desertores del arado». Sentía la espalda y el costillar molidos, y una marca indeleble entre el deltoides y el serrato mayor señalaba la violencia de la pelea. Mi amigo el fotógrafo suizo Willy Mettler, testigo de aquella carga de la caballería ligera de Franco, más de tres años antes del mayo de París, curaba también sus heridas de guerra, un golpe seco en la transversal de la nariz, y las de sus instrumentos de trabajo, una Rolleiflex rota y dos objetivos averiados. Aquel día había hecho un frío siberiano en Madrid.

Los diarios de la mañana hablaban de «heladas sin precedentes» en todo el país. En Albacete se había congelado el vino en las tinajas. En Estados Unidos, de donde venían los compañeros de viaje, habían asesinado a tiros al activista musulmán negro Malcolm X. Por la tarde el Real Madrid jugaba con el Benfica. Los cronistas deportivos juraban por sus muertos que Ferenc Puskas estaba plenamente en forma.

Se confirmaba en los mentideros taurinos que el Cordobés torearía en la feria de San Isidro. A la señorita Maribel Fraga, hija del iracundo ministro de Información y Turismo, la coronaban reina de las fiestas gaditanas.

Yo era uno de los 5000 estudiantes y profesores que avanzaban en silencio, dando saltitos de vez en cuando para ahuyentar el frío, hacia el rectorado de la Ciudad Universitaria para pedir nada menos que la disolución del sindicato universitario fascista, la libertad de expresión y de asociación y la reforma de la Universidad. Las fuerzas del orden público copaban el perímetro universitario. Había unidades a caballo y camiones cisterna desplegados por doquier con las últimas novedades en técnicas antidisturbios. Los corceles piafaban de impaciencia bajo sus gualdrapas y los jinetes esperaban tan sólo una señal para cargar sobre los manifestantes. Sonó de pronto el cornetín de órdenes y la policía montada cargó sobre nosotros sin más dilaciones. Escuché una voz, quizá la del profesor Aranguren. «¡Al suelo!, ¡al suelo!». El profesor Aranguren era nuestro Mahatma Gandhi. Nos sentamos rápidamente sobre la helada acera, en actitud de Satiagraha, de resistencia pasiva.

Los camiones cisterna abrieron sus mangas de presión y el hielo pulverizado descargó sobre nuestras cabezas. «Grises» y caballos se abalanzaron sobre nosotros.

En pocos segundos vi a una monja resbalar a mi lado de un porrazo y entre gritos e imprecaciones cayeron cuerpos, paraguas, carpetas, libros, y volaron apuntes. Fue un forcejeo rápido, violento, antes de la gran desbandada de los cinco mil. Recibí también mi ración de golpes. Un porrazo en las gafas me dejó miope y otro, certero en los huevos, exangüe sobre la acera. La desigual batalla duró hasta el atardecer. A pedrada limpia nos hicimos fuertes en la Escuela de Agrónomos. Las ambulancias recogieron a docenas de compañeros heridos y varios de nuestros catedráticos fueron llevados en un furgón policial hasta la Dirección General de Seguridad, donde perderían sus cátedras. Según un corresponsal extranjero fue «una de las cargas más brutales que se hayan visto en Madrid desde que terminó la guerra civil».

Eran los felices sesenta. En un cine de la capital se proyectaba Perro mundo de Jacopetti. Los periódicos dedicaban largos artículos a la interpretación del fenómeno James Bond y publicaban notas de la Asociación Católica de Padres de Familia sobre la «agitación estudiantil provocada por los comunistas». En páginas interiores se anunciaba con júbilo tipográfico la noticia de la entrega a Francisco Franco del carnet oficial de periodista y su designación por unanimidad como «periodista número 1 de España». Franco respondía a tal honor con estas palabras:

«Os agradezco la colaboración leal que venís prestando al engrandecimiento de la patria».

Yo tenía poco más de veinte años y toda la vida por delante cuando en el verano de 1964 mi amigo Willy Mettler me habló por primera vez de una vuelta al mundo en coche para batir el récord mundial de distancia, sin repeticiones, con tres periodistas norteamericanos y él mismo como fotógrafo de la expedición. Estaba yo hasta más arriba del gorro de aquella atmósfera opresiva de la Universidad y de las tediosas clases de filosofía y letras, especialidad de filología italiana. Era el momento de dejarlo todo. Una revista semanal a punto de salir se interesaba por mis reportajes alrededor del mundo. Ganaba 3000 pesetas mensuales como redactor de una agencia de prensa y malvivía en una pensión del barrio de Arguelles. Unos años atrás había colgado la carrera de derecho por el periodismo activo y los vagabundeos a través de Europa. Nada me unía de manera sólida a Madrid, ni siquiera una Penélope que tejiera su lienzo a la espera de mi regreso. Necesitaba oxígeno, una cura psicoanalítica en forma de viaje, sensaciones nuevas, abandonar mi piel y mudarla como una serpiente. O sea, una evasión rápida de aquel mundo concéntrico, más allá de las columnas de Hércules. Y qué digo, no sólo la huida por la huida. Existía la tentación al vuelo metafísico, la afición al riesgo, esa curiosidad de viajar que llevamos dentro desde nuestras primeras exploraciones infantiles. Y si el viaje comporta incertidumbre, ruptura total con lo conocido, mejor que mejor. Las ciudades en que vivimos cada vez se parecen más unas a otras. Es hora de partir a la búsqueda ancestral del paraíso perdido.

Título: El camino mas corto (PDF-EPUB)
Autores: Manuel Leguineche
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 9.9 MB
Formato: PDF-EPUB

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Manuel Leguineche - El camino mas corto (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Manuel Leguineche - El camino mas corto (PDF-EPUB) Cuando los tres periodistas norteamericanos llegaron a Madrid a bordo del jeep japonés Land Cruiser para comenzar aquí la vuelta al mundo me dolían aún las costillas de los golpes recibidos por la policía montada de Franco. Golpes de porra administrados con saña y tino en el curso de aquel 24 de febrero de 1965 por los macizos «grises», a los que entre pedrada y pedrada bautizamos como «desertores…

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