Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 3 » Lord Dunsany – Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Lord Dunsany – Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Lord Dunsany – Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Lord Dunsany - Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Lord Dunsany – Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Introduccion del Libro Lord Dunsany – Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)

Hay cosas que sólo conoce el guardián de Tong Tong Tarrup, que está sentado a la entrada del bastión mascullando sus propios recuerdos.

Recuerda la guerra que hubo en los corredores de los gnomos; y cómo una vez las hadas vinieron a buscar los ópalos que había en Tong Tong Tarrup; y la forma en que los gigantes atravesaban los predios de abajo, mientras él los observaba desde su puerta: recuerda demandas que todavía asombran a los dioses. Ni siquiera me ha dicho quiénes moran en esas casas heladas allá en lo alto, en el mismo borde del mundo, y eso que tiene fama de parlanchín. Entre los elfos, únicos seres vivos vistos alguna vez a tan espantosa altitud, donde extraen turquesa en los más elevados riscos de la Tierra, su nombre es el prototipo de la locuacidad con el que ridiculizan a los habladores.

Su relato favorito cuando alguien le ofrece bash -droga a la que es adicto y por la que se ofrecería en servicio de armas a los elfos en su guerra contra los goblins, o viceversa, si los goblins le dieran más-, su relato favorito cuando está sosegado físicamente por la droga y furiosamente excitado en lo mental, habla de una demanda emprendida hace mucho tiempo, algo menos vendible que una conseja de vieja.

Imagínenselo contándola. En primer término puede verse un anciano, enjuto y barbado, y casi monstruosamente alto, que se repantinga en la entrada de una ciudad, elevada sobre un risco de unas diez millas de altura poco más o menos; detrás unas casas, la mayor parte de las cuales dan al este, iluminadas por el sol y la luna y las constelaciones que conocemos; en la cumbre del risco, una casa que mira por encima del Confín del Mundo, iluminada por el tenue resplandor de esos espacios extraterrestres en los que un largo ocaso atenúa la luz de las estrellas.

Le entrego mi pequeña ofrenda de bash e inmediatamente un largo dedo índice y un sucio y ávido pulgar cogen la droga. Al fondo, el misterio de esas casas silenciosas cuyos habitantes no se sabe quiénes son, o qué servicio les presta el guardián, o qué pago recibe éste a cambio, o si es mortal.

Imagínenselo en la puerta de esa increíble ciudad, después de haber ingerido en silencio mi bash, tendiéndose a todo lo largo, reclinándose y poniéndose a hablar.

Según parece, una luminosa mañana de hace centenares de años, un visitante procedente del Mundo trepó hasta Tong Tong Tarrup. Había dejado atrás la nieve y comenzaba ya a subir la escalera que desciende entre rocas desde Tong Tong Tarrup, cuando lo vio el guardián. Trepaba con tanta dificultad aquellos cómodos peldaños que el hombre canoso que lo observaba tuvo tiempo de preguntarse si el desconocido le traería o no bash, la droga que daba sentido a las estrellas y parecía explicar el crepúsculo. Y al final resultó que el desconocido no tenía ni una pizca de bash, y no dispuso de nada mejor que ofrecer a aquel hombre canoso que su simple historia.

Al parecer el desconocido se llamaba Gerald Jones y había vivido siempre en Londres, aunque de niño había estado una vez en un páramo norteño. Hacía tanto tiempo de esto que únicamente se acordaba de que, de un modo u otro, había caminado solo por el páramo, y que el brezo estaba en flor. No se veía más que brezo y helecho, si exceptuamos, a lo lejos, próximo ya el ocaso, unos remotos bancales, sobre imprecisas colinas, parecidos a los campos que cultivan los humanos. Al atardecer se levantó una niebla que ocultó las colinas, mas él siguió caminando por el páramo. Luego llegó al valle, minúsculo en medio del páramo y con laderas increíblemente empinadas. Se tumbó en el suelo y contempló el valle a través de las raíces del brezo. Y mucho más abajo de donde él se encontraba, en un huerto junto a una casa de campo rodeada de malvarrosas más altas que ella misma, había una anciana sentada en una silla de madera, cantando al atardecer…

Título: Un Día En El Confín Del Mundo (PDF)
Autores: Lord Dunsany
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 88 KB
Formato: PDF

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Lord Dunsany - Un Día En El Confín Del Mundo (PDF) Introduccion del Libro Lord Dunsany - Un Día En El Confín Del Mundo (PDF) Hay cosas que sólo conoce el guardián de Tong Tong Tarrup, que está sentado a la entrada del bastión mascullando sus propios recuerdos. Recuerda la guerra que hubo en los corredores de los gnomos; y cómo una vez las hadas vinieron a buscar los ópalos que había en Tong Tong Tarrup; y la forma en que los gigantes atravesaban los…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.