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Lina Perozo Altamar – Eres mío (PDF-EPUB)

Lina Perozo Altamar – Eres mío (PDF-EPUB)

Lina Perozo Altamar - Eres mío (PDF-EPUB)

Lina Perozo Altamar – Eres mío (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Lina Perozo Altamar – Eres mío (PDF-EPUB)

El aire era denso, cargado de humedad por el calor y el penetrante olor que brotaba de los cuerpos que luchaban unidos y a la vez de manera individual por alcanzar un mismo destino; gemidos roncos y profundos en contraparte a los jadeos que estallaban a segundos, caricias intensas y besos voraces, corazones con latidos desbocados, respiraciones agitadas y miradas nubladas.

Él sentía cómo las uñas de ella se clavaban en su espalda, cómo su piel se abría ante la invasión a la cual era sometida, de la misma forma que se abrían las entrañas de la mujer bajo su cuerpo para recibir su contundente asalto una y otra vez, sin descanso, sin darle tregua, necesitaba eso, necesitaba liberarse, aunque fuesen unos segundos, aunque esa felicidad de ser solo un lienzo en blanco, de no pensar en nada, sin pasado, sin presente y sin futuro, le durase solo un instante, eso le daría un poco de consuelo a su vida caótica y sin sentido.

El placer siempre había sido el mejor remedio, eso lo había descubierto desde muy joven cuando apenas era un chico rebelde, adusto y lleno de tantos demonios, solo tenía catorce años cuando conoció el poder que poseía el cuerpo de una mujer, cuando tembló aferrado a uno y tuvo ese instante sagrado y único que se volvió su vía de escape.

Nunca había encontrado algo más que no fuese un desahogo, no había probado ese elixir de dioses del cual hablaban los poetas, no se habían abierto universos llenos de luces ante sus ojos, tampoco había escuchado el canto de las sirenas u orquestas de ángeles. Cuando su cuerpo estallaba, solo había una luz que lo cegaba y lo dejaba flotando unos segundos, el privilegio de un latido que no le pertenecía a nadie, ni siquiera a él mismo.

Ella comenzó a temblar con más fuerza y se arqueó atrapando su boca en un beso tan desesperado que dolía, se tensó y luego liberó un grito que terminó en sollozos, él supo que había emprendido el vuelo, tal como siempre hacían las mujeres, se marchaban primero; hasta en eso muchas veces resultaban egoístas, lo abandonaban dejándolo en su solitaria lucha interior.

Quizás era su culpa, siempre se esmeraba en hacerlas sentir deseadas, por darles placer incluso a costa de sus propias ansias, se controlaba y con cuidado iba construyendo el castillo que al final terminaría hecho ruinas bajo él.

Había llegado su momento y lo disfrutaría como estaba acostumbrado a hacerlo, con intensidad. Después de verla parpadear y que sus ojos verdes le entregasen esa mirada cargada de satisfacción demostrándole que había cubierto sus expectativas, él se lanzó a la conquista de su propio escape.

Hundió sus manos en el cabello dorado como el bronce y se fundió en esos labios rosados, tiernos y tan sensuales que se abrieron para él al tiempo que sus caderas marcaban el ritmo exacto, el empuje justo, la profundidad y la fuerza que lo llevarían a su liberación.

Mientras que ella bajo su cuerpo lo envolvía con sus piernas para facilitarle las cosas, moviéndose a contra punto, jadeando a su oído cuando él liberó sus labios. Ella le brindaba caricias que lo hacían estremecerse y apurar la marcha, todo un torrente de sensaciones viajaba a través de sus venas, acumulándose en su punto más vulnerable en ese momento, todo se concentraba justo allí, un gemido ronco le anunció que no tardaría en estallar.

Ella también lo supo y buscó su propio camino a la liberación una vez más, saliendo a su encuentro. Le gustaba eso en una mujer, que fuese decidida, valiente, primitiva, con la suficiente libertad para salir en busca de eso que sin lugar a dudas era suyo, tan suyo como lo era de él. La vorágine lo consumió todo en cuestión de segundos, solo se escuchó un grito de ella y un jadeo de él, después se sumieron en ese instante de paz absoluta y sus cuerpos cansados cayeron desmadejados en el sopor y el silencio. La unión terminó y ambos se tendieron uno al lado del otro, con sus miradas clavadas en el techo, tan lejanos que era imposible creer que minutos atrás fueron uno solo.

Ella tenía una sonrisa en los labios y una mirada de ensoñación.

Él solo sentía un gran vacío que le abría el pecho, su instante había pasado y como siempre después de que eso ocurría, no quedaba nada. —Fue maravilloso —susurró ella rodando de lado para mirarlo, se acercó y le dio un beso en la mejilla mientras le acariciaba el pecho.
Nathaniel solo dejó ver media sonrisa y deslizó sus dedos por el sedoso cabello, un acto mecánico que llevaba tanto tiempo haciendo que ya le salía con una naturalidad asombrosa.

No la miró y sabía muy bien por qué no lo hacía, no deseaba sentirse un desgraciado consciente de que ella esperaba más, que eso había sido mucho más para la mujer que suspiraba sobre su pecho, pero que para él solo fue un escape, un acto banal, solo carne, saciar un apetito, algo básico y sin mayor trascendencia.

—Nathan… ¿Sucede algo? —preguntó al ver el silencio en él.

—No… solo pensaba —contestó sin mucho énfasis.

—¿En qué? —inquirió interesada.

—En todo y en nada… ¿Sabes en qué radica que muchos me consideren un hombre misterioso? —cuestionó buscando su mirada, mostrando una leve sonrisa.

—No —contestó ella con la mirada brillante, apoyándose en su codo a la espera, como si le fuesen a revelar un gran secreto.

—En que nunca digo lo que realmente pienso o lo que siento, allí radica mi enigma —respondió dejando libre un suspiro.

Al ver que ella iba a protestar se acercó para darle un beso y callarla, dominarla con ese arte que había aprendido tan bien.

Dos horas después ella dormía profundamente de espaldas a él. Nathaniel suspiró cerrando los ojos un instante, su cuerpo saciado no reaccionó ante la imagen del desnudo de la mujer que lo acompañaba, a pesar de que ella poseía una belleza por la cual muchos matarían…

Título: Eres mío (PDF-EPUB)
Autores: Lina Perozo Altamar
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.4 MB
Formato: PDF-EPUB

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Lina Perozo Altamar - Eres mío (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Lina Perozo Altamar - Eres mío (PDF-EPUB) El aire era denso, cargado de humedad por el calor y el penetrante olor que brotaba de los cuerpos que luchaban unidos y a la vez de manera individual por alcanzar un mismo destino; gemidos roncos y profundos en contraparte a los jadeos que estallaban a segundos, caricias intensas y besos voraces, corazones con latidos desbocados, respiraciones agitadas y miradas nubladas. Él sentía cómo las uñas de ella se clavaban en su…

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