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Lauren DeStefano – Sever (PDF)

Lauren DeStefano – Sever (PDF)

Lauren DeStefano - Sever (PDF)

Lauren DeStefano – Sever (PDF)

 Introduccion del Libro Lauren DeStefano – Sever (PDF)

En el atlas el río sigue fluyendo. Su fina línea transporta mercancías a un destino que ha dejado de existir. Yo llevo su nombre, y nunca sabré la razón por la que mis padres me lo pusieron porque se llevaron la respuesta a la tumba. El río prosigue apaciblemente su curso, aunque en mis ensoñaciones me lo imagino desembocando en la inmensidad del mar, mezclándose con ciudades hundidas, acarreando botellas con viejos mensajes en su interior.

He perdido demasiado tiempo en esta página. Debería estar ya en Estados Unidos, viajando por la costa de Florida hasta llegar a Rhode Island, en Providence, donde mi hermano mellizo acaba de hacer saltar por los aires un hospital con una bomba por las investigaciones con embriones que se estaban llevando a cabo.

No sé cuántas personas habrán muerto por su culpa.

Linden transfiere nerviosamente el peso de su cuerpo de una pierna a la otra.

—Ni siquiera sabía que tuvieras un hermano —observa cuando le cuento a dónde me dirigía—.

Pero cada día que pasa descubro algo nuevo sobre ti, ¿no te parece?

Lo dice con amargura. Está decepcionado con nuestro matrimonio y la forma en que acabó. En realidad no lo da por terminado.

Mi hermana esposa echa un vistazo por la ventana, con el pelo centelleando como la luz del sol colándose entre las hojas otoñales.

—Va a llover —observa quedamente—. Sigue aquí solo por mi insistencia.

El que fue mi marido en el pasado todavía no cree que Cecilia corra peligro en el hogar de Vaughn, su padre. O tal vez sí lo crea, no estoy segura, porque últimamente apenas me habla, salvo para preguntarme cómo me encuentro y para decirme que pronto me darán de alta en el hospital.

Debería de considerarme afortunada, porque la mayoría de pacientes están hacinados en los pasillos o embutidos a docenas en las habitaciones, si es que los aceptan. Yo en cambio gozo de comodidades y privacidad. Esta clase de hospitalización está reservada a los ricachones y no hay que olvidar que mi suegro es el propietario de prácticamente todos los hospitales del estado de Florida.

Al andar escasos de sangre para transfusiones y como perdí tanta al rajarme la pierna con un pedazo de cristal en mi desaforado delirio, me ha llevado lo mío recuperarme. Y ahora que mi sangre se ha regenerado, quieren extraerme una muestra y analizarla para asegurarse de que me esté reponiendo. Suponen que mi cuerpo no ha respondido a los intentos de Vaughn para tratar el virus, no sé exactamente qué fue lo que él les contó, pero siempre se las apaña para encontrarse en todas partes sin estar presente.

Dicen que mi tipo de sangre es interesante. No habrían encontrado otra como la mía, aunque más personas hubieran donado sangre por la mísera cantidad que el hospital les paga.

Cecilia ha mencionado la lluvia para distraer a Linden, que no despega los ojos de la enfermera que acaba de friccionarme el brazo con alcohol para esterilizarlo. Pero la treta no le funciona. Los ojos verdes de Linden están clavados en la jeringuilla llenándose de la sangre que me extraen. En mi regazo cubierto con una frazada sostengo el atlas, y paso la página.

Me descubro de nuevo en Norteamérica, el único continente que queda en pie, pero ni siquiera está entero, Canadá y México no son ahora más que parajes inhabitables. En el pasado había un montón de personas y países, pero hace tanto tiempo que fueron asolados por las guerras que apenas se habla de ellos.

—¿Linden? —dice Cecilia tocándole el brazo.

Él gira la cabeza hacia ella, pero sin mirarla.

—Linden —insiste ella—. Necesito comer algo, me está empezando a doler la cabeza.

Por fin logra atraer su atención, porque Linden sabe que Cecilia está embarazada de cuatro meses y es proclive a la anemia.

—¿Qué te apetece, cariño? —le pregunta él.

—Antes he visto que en la cafetería tenían madalenas.

Frunciendo el ceño, Linden le responde que debería comer cosas más nutritivas, pero al final cede ante el mohín de Cecilia.

En cuanto Linden sale de la habitación en la que estoy ingresada, ella se sienta al borde de la cama, apoya la barbilla en mi hombro y mira la página del atlas. La enfermera se va llevándose la muestra de sangre que me ha sacado en el carrito del instrumental quirúrgico.

Es la primera vez que me quedo a solas con mi hermana esposa desde que llegué al hospital…

Título: Sever (PDF)
Autores: Lauren DeStefano
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.2 MB
Formato:PDF

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Lauren DeStefano - Sever (PDF)  Introduccion del Libro Lauren DeStefano - Sever (PDF) En el atlas el río sigue fluyendo. Su fina línea transporta mercancías a un destino que ha dejado de existir. Yo llevo su nombre, y nunca sabré la razón por la que mis padres me lo pusieron porque se llevaron la respuesta a la tumba. El río prosigue apaciblemente su curso, aunque en mis ensoñaciones me lo imagino desembocando en la inmensidad del mar, mezclándose con ciudades hundidas, acarreando botellas con viejos mensajes en su interior. He perdido…

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