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Lara Smirnov – Golfeando (PDF-EPUB)

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Lara Smirnov – Golfeando (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Lara Smirnov – Golfeando (PDF-EPUB)

—¡Que vaya Dani!

—Te quieren a ti, Manu —insistió el representante de famosos—. Es un torneo de golf. Se llama «Golfeando». Quieren al Golfo de Cádiz como imagen promocional.

—Y yo quiero que los ángeles de Victoria’s Secret vengan a abanicarme con sus alitas mientras trabajo, no te digo.

En ese momento, Vicky entró en la carpintería. Se quitó las gafas de sol y se las puso a modo de diadema en la cabeza. Con una mano en las gafas y la otra en la cadera, miró a Manu alzando las cejas.

Él se mordió el labio inferior y sacudió la cabeza lentamente.

—Malo —dijo con la voz ronca—. Me pones muy malo.

—¿Perdón? —dijo el representante desde el teléfono, que el carpintero se había apartado de la oreja al ver entrar a la preciosa diplomática—. Pensaba que no te iba este rollo, pero ya sabes que yo por ti lo dejo todo, Manu.

—¿Qué dices? Que no, Serafín, macho, no insistas, que te pones muy cansino.

Hala, a seguir bien.

Manu puso fin a la llamada, lanzó el móvil sobre la mesa donde anotaba los encargos y se volvió hacia Victoria.

—¿Quién era?

—Serafín, el representante de Dani y Nerea —respondió él, acercándose a Victoria y abrazándola por la cintura—. Han abierto un club de golf cerca de aquí y los dueños han pensado en mí como imagen para su campaña publicitaria.

—¿Un club de golf o de… minigolf? —preguntó ella con guasa.

Manu alzó una ceja.

—¿Minigolf? ¿Por qué lo preguntas? —Cogió un martillo de los que colgaban ordenadamente de la pared y lo meneó arriba y abajo—. ¿Alguna queja con el tamaño de mi… herramienta?

Ella le acarició el pecho con un dedo.

—Ya sabes que no. Pero pensaba que igual querían montar un pitch & putt. Están de moda.

—¿Un pisha qué?

Vicky se echó a reír.

—No me hagas caso. Hombre, pues tiene sentido que hayan pensado en ti. Ya me imagino la promoción: «El mejor campo de golf de Cai. Se lo dice un experto en golferío».

—Quita, quita, que eso del golf no es lo mío. Yo, si quiero golfear, salgo con los colegas… —Al ver que Victoria torcía el gesto, hizo un quiebro de cintura que ni Manolete—, en el coche de Raúl, que es un Golf, un Volkswagen de ésos. No veas lo fino que va, qué suspensión, qué agarre…

—¿Fino? —Victoria se soltó de sus manos y, dirigiéndose hacia el fondo de la carpintería, rodeó la mesa de serrar—. Fino te voy a poner yo a ti como vea que te agarras a alguien que no soy yo, so golfo. Que hay mucha recauchutada suelta, y ya he visto cómo se ponen de cero a cien en segundos cuando te ven entrar en los bares de copas.gla.

Manu la siguió con pasos lentos pero ágiles, moviéndose por sus dominios con la seguridad de una pantera en la selva.

—¿La señora embajadora saca las uñas? —preguntó sin dejar de avanzar hacia ella.

—Ni se te ocurra acercarte, que a las cuatro tengo una entrevista por Skype con el cónsul de España en Montevideo y no quiero que me despeines.

Manu vio que ella seguía caminando de espaldas, internándose cada vez más en su guarida llena de tablones y herramientas. Aunque sólo hacía unos meses que estaban juntos, las semanas que habían convivido en la isla de Santa Lucía durante la primera edición del concurso «Pecado original» habían hecho que se conocieran bastante a fondo. Y, aunque el padre de Victoria había tratado sin éxito de separarlos, desde su regreso de Londres su relación no había hecho más que mejorar. Manu descubría cada día una nueva faceta de Vicky, a la que muchos aún llamaban la Estrecha de Gibraltar, a pesar de que de estrecha tenía poco.

Él podría dar fe, pero prefería guardarse la información, porque había mucho buitre suelto y mucho fitipaldi de bar que también se ponía de cero a cien en segundos cuando Victoria hacía su aparición.

—¿No quieres que me acerque a ti, Vicky? El sábado no me decías eso. Llevo tres días sin catarte. No puedes presentarte aquí vestida así y esperar que no me abalance sobre ti.

—¿Vestida cómo? —Victoria bajó la vista hacia la falda negra y la blusa blanca que llevaba—. Mi abuela va menos decente cuando va a misa.

—Como no te tapes con una manta zamorana, me vas a poner burro de cualquier manera, Vicky. —Manu se acercó un poco más—. No, tacha eso. Acabo de imaginarte cubierta sólo por una manta y me has puesto… Mejor te lo demuestro. — Cuando Victoria estaba a punto de escapar por el otro lado de la mesa, él alargó el brazo y la atrapó por la muñeca.

Victoria gritó al notar que él le rodeaba la cintura con el otro brazo y pegaba su espada a su ancho pecho.

Título: Golfeando (PDF-EPUB)
Autores: Lara Smirnov
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 792 KB
Formato: PDF-EPUB

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Lara Smirnov - Golfeando (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Lara Smirnov - Golfeando (PDF-EPUB) —¡Que vaya Dani! —Te quieren a ti, Manu —insistió el representante de famosos—. Es un torneo de golf. Se llama «Golfeando». Quieren al Golfo de Cádiz como imagen promocional. —Y yo quiero que los ángeles de Victoria’s Secret vengan a abanicarme con sus alitas mientras trabajo, no te digo. En ese momento, Vicky entró en la carpintería. Se quitó las gafas de sol y se las puso a modo de diadema en la cabeza. Con una mano en…

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