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Kerstin Gier – Esmeralda (PDF)

Kerstin Gier – Esmeralda (PDF)

Kerstin Gier - Esmeralda (PDF)

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 Introduccion del Libro Kerstin Gier – Esmeralda (PDF)

Gideon está en grave peligro y su única esperanza es Gwen… aunque ella ya no confía en él.

A Gwen no le hacía ninguna ilusión ser la última viajera en el tiempo, ni tener que saltar al pasado para cerrar el Círculo de los Doce (que, además, es tan secreto que ni lo entiende), ni enfrentarse a enemigos dispuestos a acabar con su vida. Prefería quedarse con su vida normal y corriente: instituto, amigas y algún chico de vez en cuando. Sin embargo, cuando conoció a su compañero de viajes, el encantador Gideon de Villiers, la cosa se puso muchísimo más interesante… ¡y surgió el amor!

Pero ahora Gwen está destrozada. Acaba de descubrir que todas las atenciones del chico eran sólo una estratagema para distraer al oscuro Conde de Saint Germain y cumplir él solo la misión. Pero la jugada no le salió bien y ahora se encuentra en manos de un nuevo enemigo: una Sociedad Secreta infiltrada en casa de los De Villiers dispuesta a acabar con los viajeros en el tiempo.

¿Qué debería hacer ahora Gwen? ¿Rescatar a Gideon y luchar juntos por cerrar el Círculo? ¿O olvidarse de todo y volver a su vida del siglo XXI?

Prólogo

Me temo que quedara una fea cicatriz —dijo el médico sin levantar la cabeza.

Paul sonrió con ironía.

—Bueno siempre será mejor que la amputación que profetizó mistress Catastrofista.

—¡Muy gracioso! —resopló Lucy—. Yo no soy catastrofista, ¡Y tu…, mister Despreocupado, no deberías tomártelo a broma! Sabes de sobra lo fácil que es que se infecte una herida, y más en esta época, que es un sinónimo de condena a muerte: ¡aquí los antibióticos brillan por su ausencia y los médicos son todos unos carniceros ignorantes!

—Vaya, muchas gracias —dijo el médico mientras extendía una pasta marronosa sobre la herida recién cosida. Aquello escocía de un modo espantoso, y Paul tuvo que hacer un gran esfuerzo para que el dolor no se reflejara en su rostro. Solo esperaba no haber dejado ninguna mancha en el elegante diván de Lady Tilney.

—No es culpa suya. —Paul notó que Lucy hacía grandes esfuerzos para sonar amable, e incluso trataba de sonreír, una sonrisa bastante forzada, pero, al fin y al cabo, es la intención lo que cuenta—. Estoy segura de que hace todo lo que puede —añadió.

—Nadie podría hacer más. El doctor Harrison es el mejor —aseguró Lady Tilney.

—Y el único… —murmuró Paul, que de pronto se sentía increíblemente cansado. La bebida dulzona que le había dado el médico debía de contener un somnífero.

—Sobre todo el más discreto —remató el señor Harrison. El brazo de Paul quedó protegido por un vendaje blanco inmaculado—. Y para ser sinceros, no puedo imaginar que dentro de ochenta años las heridas abiertas con objetos cortantes y punzantes se traten se una forma distinta a como yo lo he hecho.

Lucy respiró hondo y Paul intuyó enseguida lo que iba a pasar a continuación. Se le había soltado un mechón de pelo del tocado, y con aire rebelde se lo colocó detrás de las orejas y replicó:

—Sí, bueno, en términos generales es posible que no, pero si las bacterias… ¿Sabe?, las bacterias son unos organismos unicelulares que…—¡Ya basta, Luce! —la interrumpió Paul—. ¡El doctor Harrison sabe muy bien lo que son las bacterias! —La herida todavía le escocía terriblemente, y al mismo tiempo se sentía tan agotado que solo tenía ganas de cerrar los ojos y dormitar un rato. Pero aquello habría irritado aún más a Lucy, y Paul sabía que en realidad tras sus ojos azules que echaban chispas solo se ocultaba la preocupación y, peor aún, el miedo que le inspiraba su estado. Lo mejor que podía hacer por ella era no dejar ver lo mal que se encontraba y su propia desesperación, de modo que sencillamente siguió hablando—. Al fin y al cabo no estamos en la Edad Media, sino en el siglo XX, el siglo de los avances revolucionarios. Hace tiempo que se han inventado el electrocardiograma, y desde hace unos años también se conoce el agente patógeno de la sífilis y se ha encontrado un tratamiento.

—Vaya, ya veo que alguien ha estado muy atento en la clase de misterios.

—Ahora Lucy parecía a punto de estallar—. ¡Te felicito!

—Y el año pasado una tal Marie Curie obtuvo el premio noble de Química —añadió el doctor Harrison.

—Ah, ¿sí? ¿Y qué otra cosa ha descubierto esa buena señora? ¿La bomba atómica?

—Es terrible lo inculta que eres en según qué cosas. Marie Curie descubrió la radio…

—¡Vamos, cierra el pico de una vez! —Lucy se había cruzado de brazos y lo escrutaba furiosa, sin prestar atención a las miradas reprobatorias que lanzaba lady Tilney—. ¡Puedes guardarte tus charlas para otro día!

 

 

 

Título: Esmeralda (PDF)
Autores: Kerstin Gier
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF

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Kerstin Gier - Esmeralda (PDF)  Introduccion del Libro Kerstin Gier - Esmeralda (PDF) Gideon está en grave peligro y su única esperanza es Gwen... aunque ella ya no confía en él. A Gwen no le hacía ninguna ilusión ser la última viajera en el tiempo, ni tener que saltar al pasado para cerrar el Círculo de los Doce (que, además, es tan secreto que ni lo entiende), ni enfrentarse a enemigos dispuestos a acabar con su vida. Prefería quedarse con su vida normal y corriente: instituto, amigas y algún chico de…

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