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Julio Cortázar – Los Reyes (PDF)

Julio Cortázar – Los Reyes (PDF)

Julio Cortázar - Los Reyes (PDF)

Julio Cortázar – Los Reyes (PDF)

Introduccion del Libro Julio Cortázar – Los Reyes (PDF)

Prólogo

MINOS

La nave llegará cuando las sombras, calcinadas de mediodía, finjan el caracol que se repliega para considerar, húmedo y secreto, las imágenes de su ámbito en reposo. ¡Oh caracol innominable, resonante desolación de mármol, qué fosco silencio discurrirán tus entrañas sin salida!

Allí mora, legítimo habitante, esta tortura de mis noches, Minotauro insaciable. Allí medita y urde las puertas del futuro, los párpados de piedra que su sagaz perfidia alza contra mi trono en la muralla. Mis sueños aguzados de astas. Todo remo me es cuerno, toda bocina mugir. ¡Minotauro, hijo de reina ilustre, prostituida! Nadie hallará el artificio armonioso capaz de medir sin engaño un temor de rey.

Minotauro, silencio en acecho, signo de mi poder sobre la concavidad del mar y sus ramos de azules islas. Testimonio vivo de mi fuerza, del filo abominable de la doble hacha.

¡Sí, preso y condenado para siempre! Pero mis sueños entran al laberinto, allí estoy solo y desceñido, a veces con el cetro que se va doblando en mi puño. Y tú adelantas, enorme y dulce, enorme y libre. ¡Oh sueños en que ya no soy el señor!

Los sueños, también tarea real. Contra cada noche voy subiendo en odio hasta preferir tu muerte a toda proclamación de gloria en otras playas. Reinar en mí, oh última tarea de rey, oh imposible!

ARIANA se acerca sin mirar el suelo, los ojos fijos en el muro del laberinto.

ARIANA

La nave es lisa, con velas blancas. Un marinero dijo: “También hay velas negras pero están sumidas en la cala, libres de ratas con pez y sortilegios. Palas no querrá que las icemos de vuelta.” Lo dijo un marinero.

MINOS

Hablas como por sobre mí. Estamos solos pero no es a mí a quien hablas.

ARIANA

Hablar es hablarse.

MINOS

Vete sola, entonces.

ARIANA

Eres como una lámina de bronce, me oigo mejor si te hablo. Cuando llegué, tú te escuchabas en el alto espejo del aire.

MINOS

Es más denso que el aire. Míralo allí, alza tu voz y te la devolverá como un golpe de ramas secas en la cara.

ARIANA

¿Tienes miedo del eco?

MINOS

Hay alguien detrás. Como en todo espejo, alguien que sabe y espera.

ARIANA

¿Por qué le tienes miedo? Es mi hermano.

MINOS

Un monstruo no tiene hermanos.

ARIANA

Los dos nos modelamos en el seno de Pasifae. Los dos la hicimos gritar y desangrarse para arrojarnos a la tierra.

MINOS

Las madres no cuentan. Todo está en el caliente germen que las elige y las usa. Tú eres la hija de un rey, Ariana la muy temida, Ariana la paloma de oro. Él no es nuestro, un artificio. ¿Sabes de quién es hermano? Del laberinto. De su cárcel misma. ¡Oh caracol horrendo! Hermano de su jaula, de su prisión de piedra. Un artificio, mira, igual que su prisión. Dédalo los hizo a ambos, astuto ingeniero.

ARIANA

Ella ha sido mi madre.

MINOS

El ánfora ya rota en pedazos execrables. Tú naces de mí como el aroma del vino profundo. Hija de rey, paloma de oro. Primero fuiste tú, y en Cnossos se alzaba la alegría como un potro en dos patas. Entonces urdió Dédalo la máquina de bronce, maleándola en secreto. Yo recibía embajadas, presidía torturas. Y entre tanta comisión real, Pasifae se rendía a un deseo de manos calientes y yugulares rotas.

ARIANA

No lo digas. Saber una cosa no es como escucharla. Saber sin palabras, la cosa misma adherida, al corazón, nos abriga de su imagen como un escudo.

MINOS

Nadie me libró de escucharlo. Con palabras te lo diré para que la vomites de tu corazón y seas solamente la hija del rey. Cuando apenas le quedaba voz, al tercer día de suplicios, Axto derramó la verdad con su sangre. El toro era del norte, rojo y henchido, se le veía subir por la pradera como las barcas egipcias que traen a los emisarios y las vendas perfumadas. Ella estaba ya en la vaca luminosa, delfín de oro entre las hierbas, y fingía un mugido solitario y blando, un temblor en la piel de la voz.

Título: Los Reyes (PDF)
Autores: Julio Cortázar
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 195 KB
Formato: PDF

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Julio Cortázar - Los Reyes (PDF) Introduccion del Libro Julio Cortázar - Los Reyes (PDF) Prólogo MINOS La nave llegará cuando las sombras, calcinadas de mediodía, finjan el caracol que se repliega para considerar, húmedo y secreto, las imágenes de su ámbito en reposo. ¡Oh caracol innominable, resonante desolación de mármol, qué fosco silencio discurrirán tus entrañas sin salida! Allí mora, legítimo habitante, esta tortura de mis noches, Minotauro insaciable. Allí medita y urde las puertas del futuro, los párpados de piedra que su sagaz perfidia alza contra mi trono…

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