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José Pablo Feinmann – El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)

José Pablo Feinmann – El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)

José Pablo Feinmann - El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)

José Pablo Feinmann – El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro José Pablo Feinmann – El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)

Éste es el libro de un escritor joven. Es el libro de un escritor militante. Tendría, cuando empecé a prepararlo, veintiséis o veintisiete años. Era jefe de Trabajos Prácticos de Historia de la Filosofía Contemporánea en la UBA. Corría el año 1970.

La tarea de ese momento, el suceso que a todos tenía inquietos, a la espera, era el regreso de Perón. Nadie que no haya vivido el fulgor de esa época, que no haya respirado esos vientos que soplaban desde 1955, podrá comprender la pujanza, el vigor histórico del acontecimiento que se avecinaba. O sí, tal vez pueda, pueda comprenderlo con mayor o menor hondura, pero ¿cómo se hace para captar la vibración, la emocionalidad del momento? Desde pibes nuestros padres nos hablaban pestes de Perón y del peronismo. Y uno, si crece, crece contra los padres.

Los ame o no. Pero son las primeras batallas contra la autoridad. Más aún si existe un gran padre del pueblo, negado, prohibido, injuriado, cuyo nombre era impronunciable por decreto. Porque era el maldito. El hombre que, si volvía, volvería en un avión negro. Nuestros padres lo detestaban al modo de la oligarquía, de los militares, de los monseñores del catolicismo que bendecían las armas de los militares ultracatólicos, cursillistas, que olían a franquismo rancio, anticomunistas bobos, peligrosos pero bobos, peligrosos porque tenían las armas, bobos porque eso eran, irreparablemente bobos, prohibían libros, prohibían películas, o las cortaban, una teta los aterrorizaba, hombres y mujeres que rezaban el rosario con las primeras luces del día, que formaban Entes de Calificación para proteger la moral del inocente pueblo, que luego, se decía, veían en privado los fragmentos prohibidos, a los que pegaban entre sí y llamaban «tortas». Miserables, mentirosos. Toda la hipocresía del régimen nos daba náuseas.

¿Qué sabíamos de Perón? Lo conocíamos por la negativa. Si toda esa gente detestable (milicos, curas, oligarcas, clase media resentida) lo odiaba, el tipo debía tener algo o mucho de bueno. Pocas cosas atraen tanto como lo prohibido, lo maldito. Volvería en un avión negro. Y a su regreso, las masas que lo seguían tomarían los pueblos y las ciudades del país para ofrecérselos. Los jóvenes que se habían metido en esas masas, que estaban ahí porque el lugar era ése, porque hay que estar donde las masas estén, sabían que su tarea militante era la del diálogo con ellas, las protagonistas de la Historia. Aprender de ellas la sabiduría de las bases y entregarles la sabiduría de los claustros, de los libros, los grandes libros. Los de Hegel, Marx, Lenin, Sartre, Fanon, Mao. Los de Cooke (cuya frase: «El peronismo es el hecho maldito del país burgués» era visible durante esos días, se veía en las calles, en las marchas obreras y estudiantiles). Y los de Perón: Conducción Política, sobre todo. Que, durante esos años, era el Manual de Conducción.

Ahí, en medio de ese marco jubiloso y combativo, un profesor de filosofía se unió —convocado por Arturo Armada, que sería su director— a una revista hoy mítica, cuya reimpresión facsimilar editó la Biblioteca Nacional de Horacio González. Se trata de la revista Envido, que se presentaba como una Revista de Política y Ciencias Sociales. Me perseguía, desde hacía un año, un año y medio, la pasión por publicar.

Escribir, escribía desde los diez años o algo antes. Publicar era otra cosa. Siempre había escrito monografías para algunas materias (recuerdo, por ejemplo, «La maldad del alma en Platón») o sostenía diálogos con profesores como Conrado Eggers Lan y Víctor Massuh, amigos durante esos años y luego, si no enemigos, con destinos harto diferentes. (NOTA: Massuh, que me introdujo en la fenomenología de las religiones, indagaba en algo que él llamaba «visión trágica» de la historia, un camino alternativo al marxismo y a las masas peronistas, a las que veía al modo de Sarmiento y de Borges. Aún le debo una —en lo posible— buena novela a esa historia. Su heredero fue Santiago Kovadloff, que no vio nada impropio en que el «maestro» aceptara dirigir el Departamento de Filosofía bajo ese Franco tardío que fue el general Onganía, el héroe de «la noche de los bastones largos», ni que luego, bajo el mandato de la Junta Militar de 1976, fuera a darle lustre al cargo, siempre deseado por los intelectuales ambiciosos, de representante argentino ante la Unesco.

Massuh volvió al país, publicó un libro con fundadas pretensiones de bestseller, La Argentina como sentimiento, que vendió mucho y luego apeló al ardid de Heidegger: el silencio. Murió en 2008, a los ochenta y cinco años. Fue generosamente llorado por la derecha argentina).

Entrar en Envido fue entrar en la publicación de mis textos, abundantes e inéditos hasta entonces. En especial, mi tesis sobre el gran maestro francés: «Sartre, del ser-para sí al lugar de la historia», una tesis para aprobar un seminario de un año entero con la inolvidable Guillermina Camusso. Sin embargo, un huracán que no esperaba, que descendía de la Cuba revolucionaria y se extendía a lo largo del continente, se ramificaba, incluía las luchas de la Revolución Argelina, del Vietnam del general Giap, el vencedor en Dien Bien Phu, el espíritu del Mayo francés, replicado un año más tarde, pero con la clase obrera como protagonista, por el Cordobazo y la conducción de Agustín Tosco, Salamanca, Atilio López, las protestas federalistas en nuestras provincias (mendozazo, rosariazo), que retomaban el gesto airado y beligerante de los caudillos del siglo XIX, las torpezas de Estados Unidos, que se hundía en las selvas vietnamitas, que batallaba contra un enemigo que no conocía, «metafísico» según dijera el general Westmoreland a sus soldados, tan derruidos por la droga como por el rock con el que buscaban ensordecerse, el prólogo de Sartre al libro de Fanon, me arrojaron a otras lecturas. Era el momento de la corriente nacional. A partir de junio de 1968, después de aprobar Latín III como quien se despioja, empecé una serie de lecturas urgentes, imprescindibles para comprender la época que se me imponía, a mí y a todos, como un imperativo categórico. Eran los tiempos de  la revolución. El mundo nos pedía que lo cambiáramos.

Título: El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB)
Autores: José Pablo Feinmann
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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José Pablo Feinmann - El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB) Introduccion del Libro José Pablo Feinmann - El peronismo y la primacía de la política (PDF-EPUB) Éste es el libro de un escritor joven. Es el libro de un escritor militante. Tendría, cuando empecé a prepararlo, veintiséis o veintisiete años. Era jefe de Trabajos Prácticos de Historia de la Filosofía Contemporánea en la UBA. Corría el año 1970. La tarea de ese momento, el suceso que a todos tenía inquietos,…

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