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Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis

Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis

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Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis

Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis La historia trata sobre Cristián y Eduardo Nilsen, dos hermanos muy unidos cuya amistad se ve en peligro cuando el mayor, Cristián, lleva a vivir con él a su enamorada, Juliana Burgos. La muchacha es considerada más bien como una sirvienta, pero pronto Eduardo comienza también a enamorarse de ella y a sentir celos de su hermano. Un día, Cristián le ofrece a Eduardo «compartir» a la doncella; sin embargo, después de que un amigo se burla de ellos, deciden venderla a un prostíbulo. Ya que ambos siguen enamorados de Juliana, van secretamente a verla, y finalmente el mayor decide llevársela nuevamente con ellos. Sin embargo, para evitar que su relación como hermanos se deteriore, Cristián finalmente la asesina, creando otro vínculo entre ellos: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

Cuenta la historia de Santiago Fischbein, un hombre judío que, en su juventud, había cultivado algo cercano a una amistad con uno de los jóvenes más temidos y respetados entre las barras del barrio: Francisco Ferrari. Un día, Ferrari y don Eliseo Amaro, su principal aliado, planean un robo a una tejeduría; a Santiago le piden que vaya a ver la fábrica para chequear sus accesos. Unos días después, decide ir a la policía a denunciar lo que la barra había planeado hacer. La noche del atraco, los vigilantes entran al edificio después de los asaltantes, y Santiago escucha cuatro descargas de revólver; un momento después, los policías sacan de la fábrica a la rastra, muertos, a Amaro y a Ferrari, justificándose con la excusa de que ellos habían sido los primeros en hacer fuego. Santiago, en su relato, aclara que era mentira porque no tenían revólveres, y explica que él, por su parte, había sido encarcelado y liberado al poco tiempo.

Borges narra la historia de Rosendo Juárez, un joven gaucho del barrio de Maldonado que carga con la experiencia de haber asesinado a un hombre apellidado Garmendia en una pelea a cuchillo. Después de pasar un tiempo en la cárcel, Juárez es liberado para trabajar como guardaespaldas de un político. Un día en un baile, poco tiempo después de que muere su mejor amigo en una pelea por una mujer que no quería, un gaucho apodado «el Corralero» se le acerca a provocarlo.nota 1 Juárez, sintiendo vergüenza al verse a sí mismo reflejado en el Corralero, se levanta de su asiento y se va del lugar, quedando ante todos como un cobarde por no querer pelear pero aclarando, en su relato, que no había sido él quien había matado al Corralero como todos afirmaban.

La acción se desarrolla en la quinta de Los Laureles. Borges recuerda un suceso ocurrido cuando tenía nueve o diez años de edad y su primo Lafinur lo había llevado a la quinta. Allí, aburrido, se había escabullido dentro de la casa para explorarla: lo que más le había llamado la atención había sido una vitrina repleta de armas blancas que le había mostrado el amo de la mansión. Fuera de la casa, mientras tanto, se desata una pelea entre dos hombres que habían estado jugando a las cartas: Duncan y Maneco Uriarte. Ante la provocación de Uriarte, los hombres deciden pelear y para hacerlo buscan armas de la vitrina de la casa: Uriarte elige un arma en forma de U y Duncan un cuchillo de cabo de madera con la figura de un árbol tallada en la hoja. Después de una pelea que Borges no puede precisar cuanto duró, Uriarte clava su arma en el pecho de Duncan y, arrepentido, llora sobre el cuerpo del muerto. Casi veinte años después, Borges le cuenta la historia a don José Olave, un comisario retirado. Olave le dice que las dagas utilizadas en la pelea tenían su propia historia: habían pertenecido a Juan Almada y Juan Almanza, dos enemigos mortales que se habían buscado, pero que jamás se habían encontrado. Borges deduce que habían sido las armas, y no los hombres, las que habían peleado en la quinta de Los Laureles: las armas que por tanto tiempo se habían buscado sin suerte.

Borges comienza el relato con una charla ocasional con Emilio Trápani, quien le revela que era el sobrino de Juan Muraña y que su historia podría resultar interesante. Trápani narra su infancia, cuando Juan Muraña ya había muerto y sólo quedaba viva su viuda, Florentina. La mujer había quedado trastornada después de la muerte de su esposo, y vivía junto a su hermana, la madre de Emilio, y su sobrino en una casa alquilada propiedad de un hombre apellidado Luchessi. Un día, la madre de Emilio no logra reunir el dinero para pagar la renta, por lo que el casero amenaza con obligarlos a desalojar la casa. Florentina insiste con que Juan no permitiría que Luchessi los echase, ya que creía que aún estaba vivo. Poco tiempo después, la madre de Emilio lo envía a la casa del casero a pedir una prórroga de pago, pero al llegar descubre que el hombre había muerto: lo habían asesinado a puñaladas. Durante meses Florentina afirma que Juan los había protegido y se había vengado, pero una tarde en que Emilio decide ir a la habitación de su tía ésta le muestra un cuchillo perteneciente a su difunto esposo y así el joven comprende que ella había efectuado el asesinato, movida por el odio, por la locura y, tal vez, por el amor. Borges cierra la historia dando a entender que, en cierta forma, Muraña aún vivía en el cuchillo, el cual luego pasaría a ser una simple memoria y ya más tarde, el olvido.

Cuenta la historia de María Justina Rubio de Jaúregui, una mujer anciana, hija de Mariano Rubio, un coronel que había participado en el famoso combate de Cerro Alto durante la guerra por la Independencia. Gran parte del cuento se dedica a describir la casa de María Justina, su familia y la particularidad de que la señora parecía vivir en otro tiempo: por ejemplo, no decía uruguayos sino orientales, y seguía despotricando en contra de personajes como Artigas, Rosas y Urquiza. Un día, se celebra en su casa una reunión con la presencia de la prensa y de varias figuras para honrar a la dama, la última de las hijas del coronel que seguía viva. Con todo el trajín de las preparaciones y el evento, María cae enferma y pocos días después muere. Borges concluye el cuento diciendo que la última víctima del combate de Cerro Alto había sido, más de un siglo después, la señora anciana.

Cuenta la historia de Clara Glencairn de Figueroa, una dama de la alta sociedad que se había dedicado al ejercicio de la pintura siguiendo el ejemplo de su amiga Marta Pizarro. Marta y Clara, pese a ser amigas, desarrollan un duelo secreto por sus obras, de estilos diferentes: «Clara Glencairn pintaba contra Marta y de algún modo para Marta; cada una era juez de su rival». El 2 de febrero de 1964, Clara fallece de un aneurisma y Marta, sintiéndose inútil sin su amiga y principal rival, expone en el Salón Nacional un retrato de Clara como homenaje y decide no volver a pintar nunca más. Borges escribe, al final del relato, que en el duelo no hubo derrotas ni victorias; la historia que se mueve en la sombra termina en la sombra.

Borges cuenta la historia de dos gauchos llamados Manuel Cardoso y Carmen Silveira, quienes viven en campos linderos y se tienen un antiguo odio el uno por el otro, cuyos orígenes no están del todo claros. Un día, un mulato brasileño acude a reclutarlos para pelear por los Blancos en la Revolución de las Lanzas. Cardoso y Silveira continúan con sus peleas personales incluso durante la guerra. En una batalla, los Colorados, al mando del capitán Juan Patricio Nolan, derrotan a los blancos y toman a los soldados sobrevivientes como prisioneros de guerra. Conocedor del antiguo conflicto entre los dos gauchos, decide permitirles tener un duelo final. A ambos se los degollaría y, una vez, degollados, competirían en una carrera. Cuando les cortan el cuello, no llegan a dar más que unos saltos y caen, muertos, al suelo, con Cardoso como vencedor por el simple hecho de haber estirado los brazos hacia adelante.

En el relato se describe un encuentro entre Borges y el doctor Zimmermann, un historiógrafo checo. La charla gira en torno de quién tendría el gran honor y la responsabilidad de viajar a Sulaco a copiar una carta en la que Simón Bolívar había revelado los detalles de su conversación con el general José de San Martín en Guayaquil. Usando recursos tales como la adulación, el lenguaje exagerado y convenciendo a Borges de que no le convenía que su nombre quedase históricamente ligado al contenido de tan controvertida carta, Zimmermann consigue su objetivo, y es el elegido para viajar a Sulaco.

Narra la historia de Baltasar Espinosa, un estudiante de medicina que decide pasar un tiempo en la estancia de su primo Daniel, en Junín. El capataz de la estancia, apellidado Gutre, vive allí con su hijo y su hija. Un día en que Daniel se ausenta para ir a la Capital, se desata una fuerte tormenta y la casa queda aislada por la inundación; solo, sin la compañía de su primo, Baltasar comienza a relacionarse con los Gutre. Para entretenerlos, les lee una Biblia en inglés (ya que la familia era originaria de Inverness), especialmente el Evangelio según Marcos. Todos los días, la familia se reúne para escucharlo hablar, fascinados por sus palabras. El día en que la inundación comienza a desvanecerse, Gutre le pregunta a Espinosa si Cristo se había dejado matar para salvar a todos los hombres; esa misma tarde, después de su siesta, toda la familia lo persigue por la casa, hasta que comienzan a escupirlo, maldecirlo y empujarlo, llevándolo hacia el galpón, en donde «habían arrancado las vigas para construir la Cruz».

Biografia del Autor

fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universales, y objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.

Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual. Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece —a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía— una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.

Ciego desde los 55 años, personaje polémico, con posturas políticas que le impidieron ganar el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.

Borges consideraba que había heredado dos tradiciones de sus antepasados: una militar y otra literaria. Su árbol genealógico lo entronca con ilustres familias argentinas de estirpe criolla y anglosajona, así como también portuguesa. Desciende de varios militares que tomaron parte activa en la Independencia Argentina, como Francisco Narciso de Laprida, que presidió el Congreso de Tucumán y firmó el Acta de la Independencia; Francisco Borges Lafinur —su abuelo paterno— fue un coronel uruguayo; Edward Young Haslam —su bisabuelo paterno— fue un poeta romántico que editó uno de los primeros periódicos ingleses del Río de Plata, el Southern Cross; Manuel Isidoro Suárez —su bisabuelo materno— fue un coronel que luchó en las guerras de la Independencia; Juan Crisóstomo Lafinur —su tío paterno— fue un poeta argentino autor de composiciones románticas y patrióticas y profesor de Filosofía; Isidoro de Acevedo Laprida —su abuelo materno— fue un militar que luchó contra Juan Manuel de Rosas.

Su padre, Jorge Guillermo Borges, fue un abogado argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, que se dedicó a impartir clases de psicología. Era un ávido lector y tenía aspiraciones literarias que concretó en una novela, El caudillo, y algunos poemas; además tradujo a Omar Jayyam de la versión inglesa de Edward Fitzgerald. Para 1970, Jorge Luis Borges recordaba con estas palabras a su padre: «Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música». Su madre, Leonor Acevedo Suárez, era uruguaya. Aprendió inglés de su marido y tradujo varias obras de esa lengua al español. La familia de su padre tenía orígenes españoles, portugueses e ingleses; la de su madre, españoles y posiblemente portugueses. En su casa se hablaba tanto en español como en inglés por ende, Borges creció como bilingüe.

Borges nació el 24 de agosto de 1899 a los ocho meses de gestación, en una típica casa porteña de fines del siglo XIX, con patio y aljibe, dos elementos que se repetirán como un eco en sus poesías. Su casa natal estaba situada en la calle Tucumán 840, pero su infancia transcurrió un poco más al norte, en la calle Serrano 2135 del barrio de Palermo. La relación de Borges con la literatura comenzó a muy temprana edad, siendo que a los cuatro años ya sabía leer y escribir. Diría, ya con 71 años de edad, que “Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Es como si todavía la estuviera viendo…todavía recuerdo con nitidez los grabados en acero de la Chambers’s Encyclopaedia y de la Británica.”

En 1905 comenzó a tomar sus primeras lecciones con una institutriz británica. Al año siguiente escribió su primer relato, La visera fatal, siguiendo páginas del Quijote. Además, esbozó en inglés un breve ensayo sobre mitología griega. A los nueve años tradujo del inglés El príncipe feliz, de Oscar Wilde, texto que se publicó en el periódico El País rubricado por Jorge Borges. En el barrio de Palermo, que por aquella época era un barrio marginal de inmigrantes y cuchilleros, conoció las andanzas de los compadritos que después poblaron sus ficciones. Borges ingresó al colegio directamente en el cuarto grado. El inicio de su educación formal a los 9 años y en una escuela pública fue una experiencia traumática para Borges, los compañeros se mofaban de aquel sabelotodo, que llevaba anteojos, vestía como un niño rico, no se interesaba por los deportes y hablaba tartamudeando. Durante los cuatro años de su permanencia en ese colegio, Borges no aprendió mucho más que algunas palabras en lunfardo y varias estrategias para pasar desapercibido.

En 1914 el padre de Borges se vio obligado a dejar su profesión, jubilándose de profesor debido a la misma ceguera progresiva y hereditaria que décadas más tarde afectaría también a su hijo. Junto con la familia, se dirigió a Europa para someterse a un tratamiento oftalmológico especial. Para refugiarse de la Primera Guerra Mundial, la familia se instaló en Ginebra (Suiza), donde el joven Borges y su hermana Norah —nacida en 1902— asistirían a la escuela. Borges estudió francés y cursó el bachillerato en el Liceo Jean Calvin. El ambiente en aquel establecimiento de inspiración protestante era completamente distinto al de su anterior escuela de Palermo, sus compañeros, muchos de ellos extranjeros como él, apreciaban ahora sus conocimientos e inteligencia y no se burlaban de su tartamudez. Durante esa época leyó sobre todo a los prosistas del Realismo francés y a los poetas expresionistas y simbolistas, especialmente a Rimbaud. A la vez, descubrió a Schopenhauer, Nietzsche, Mauthner, Carlyle y Chesterton. Con la sola ayuda de un diccionario aprendió por sí mismo el alemán y escribió sus primeros versos en francés.

Gracias al fin de las hostilidades y después del fallecimiento de su abuela materna, la familia Borges marchó a España en 1919. Inicialmente se instalaron en Barcelona y luego se trasladaron a Palma de Mallorca. En esta última ciudad Borges escribió dos libros que no publicó: Los ritmos rojos, poemas de elogio a la Revolución rusa, y Los naipes del tahúr, un libro de cuentos. En Madrid y en Sevilla participó del movimiento literario ultraísta, que luego encabezaría en Argentina y que influiría poderosamente en su primera obra lírica. Colaboró con poemas y en la crítica literaria en las revistas Ultra, Grecia, Cervantes, Hélices y Cosmópolis. Su primera poesía, Himno al mar, escrita en el estilo de Walt Whitman, fue publicada en la revista Grecia el 31 de diciembre de 1919.

Título: El informe de Brodie (PDF) Gratis
Autores: Jorge Luis Borges
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 304 KB
Formato:PDF

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Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis Jorge Luis Borges – El informe de Brodie (PDF) Gratis La historia trata sobre Cristián y Eduardo Nilsen, dos hermanos muy unidos cuya amistad se ve en peligro cuando el mayor, Cristián, lleva a vivir con él a su enamorada, Juliana Burgos. La muchacha es considerada más bien como una sirvienta, pero pronto Eduardo comienza también a enamorarse de ella y a sentir celos de su hermano. Un día, Cristián le ofrece a Eduardo «compartir» a la…

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