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Jorge Ibargüengoitia – Estas ruinas que ves (PDF-EPUB-MOBI-FB2)

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Introduccion del Libro Jorge Ibargüengoitia – Estas ruinas que ves (PDF-EPUB-MOBI-FB2)

Escrita en 1974 y merecedora del Premio Internacional de Novela México el año siguiente, Estas ruinas que ves representa una sucesión festiva, dinámica y alegre de anécdotas bajo una atmósfera provinciana. El protagonista y narrador es un hombre que después de vivir mucho tiempo en la capital regresa a su ciudad natal contratado para dar clases en la universidad provinciana. Su relato, entre la nostalgia y la ironía, es la evocación de un «intelectual del pueblo», con sus parrandas y días de campo, pleitos de cantina y su relación con mujeres inquietantes, algunas idealizadas y otras magníficamente carnales.

Prólogo

Los habitantes de Cuévano suelen mirar a su alrededor y después concluir:

—Modestia aparte, somos la Atenas de por aquí.

Cuévano es ciudad chica, pero bien arreglada y con pretensiones. Es capital del estado de Plan de Abajo, tiene una universidad por la que han pasado lumbreras y un teatro que cuando fue inaugurado, hace setenta años, no le pedía nada a ningún otro. Si no es cabeza de la diócesis es nomás porque durante el siglo pasado fue hervidero de liberales. Por esta razón, el obispo está en Pedrones, que es ciudad más grande.

—Los de Pedrones —dicen en Cuévano— confunden lo grandioso con lo grandote.

Todos están de acuerdo en que la ciudad ha visto mejores días. Para ilustrar su decadencia, suelen referirse al Oro, un pueblo fantasma que está allí cerca, que a fines del siglo XVII tenía más habitantes que los que ahora tiene Cuévano, la cual, afirman, fue una de las
ciudades más importantes de la Nueva España.

—Esto que ve usted aquí —le dicen al visitante— no es más que rastrojo de lo que fue.

A lo que el recién llegado debe responder:

—¿Pero cómo rastrojo, si esta ciudad es una joya?

Si no dice algo por el estilo, corre el riesgo de ofender al anfitrión, porque la añoranza de bienes pasados que parecen tener los habitantes de Cuévano es falsa.

En el fondo están satisfechos con la ciudad tal como está. Creen que no hay cielo más azul que el que se alcanza a ver recortado entre los cerros, ni aire más puro que el que sopla a veces con fuerza de vendaval, ni casas más elegantes que las que están cayéndose en el paseo de los Tepozanes.

Son grandes innovadores. Siempre lo han sido. A esto se debe en parte que la ciudad no tenga más forma que la que le dieron los cerros, ni domine en ella otro estilo que el llamado cuevanense, que es fácil de reconocer, pero imposible de definir. Cada vez que una generación se junta con algo de dinero, tumba lo que hicieron las anteriores y levanta en lugar de lo derruido algo que, siendo nuevo, tiene aspecto de antigüedad traída de otra parte.

Pero el capricho de los habitantes no ha sido el factor determinante de la arquitectura y el aspecto físico de Cuévano. En este sentido es más importante la configuración del terreno, porque Cuévano fue fundada en cañada, en la confluencia de dos arroyos que al juntarse dan origen al famoso río de Cuévano que durante siglos ha regado parte del Plan de Abajo con agua envenenada.

Por estar la ciudad en cañada y por ser las lluvias poco frecuentes, pero torrenciales, los recuerdos más vividos que conserva la memoria comunal son de inundaciones o de sequías. A la incidencia de estos fenómenos se debe que todas las obras ingenieriles que se
han hecho en Cuévano y sus alrededores tengan que ver con agua: la presa de las Siete Palabras, por ejemplo, fue beber a la población, la de los Atribulados y la de los Tepozanes lo fueron para evitar que se ahogara, lo mismo que el túnel de la Marranilla y el canal de la Hedionda.

Como el agua de las Siete Palabras llegaba a las casas con tinte rojizo en el invierno, hubo necesidad de construir los filtros de Santa Gertrudis, que a pesar de ser monumentales nunca llegaron a dar agua clara. Cuando esto ocurrió los habitantes de Cuévano, que siempre han sacado de la resignación partido, dijeron:

—¿Para qué hacen filtros, si todos sabemos que el agua de aquí es colorada?

La ciudad está entre cerros, de los cuales, el más importante es el Cimarrón, que es distintivo de Cuévano.

Los que nacieron allí y salen de viaje, saben, al regresar, que van acercándose a su ciudad natal al ver la cresta del Cimarrón, que se distingue desde el Plan de Abajo, a cuarenta kilómetros de distancia. Esta visión produce en los cuevanenses emociones profundas y variadas. A unos se les llenan los ojos de lágrimas, a otros el corazón les da brincos de alegría, otros, en cambio, aseguran que se les pone como puño cerrado, pero todos se vuelven lapidarios, y dicen cosas como: «En México no soy nadie, en Cuévano, en cambio, hasta los perros me conocen».

Pero si visto desde el Plan de Abajo el Cimarrón no es más que un cerro con cresta, aunque inconfundible, visto desde el lado opuesto, desde la presa de los Atribulados, con ojos devotos y entrecerrándolos, puede distinguirse en la cumbre, con toda claridad, la silueta yaciente del Cristo crucificado, con la corona de espinas en la punta del cerro y el pecho donde comienza el caserío.

Hay otras vistas. Desde cada casa de Cuévano pueden verse las de los vecinos, un pedazo de calle estrecha y en muchos casos precipitosa, la cúpula de una iglesia y la punta de un cerro, que de no ser el Cimarrón, puede ser el de la Bolita, el de la Peña Rodada, el de En Medio, el de la Caldera o el del Huenzontle.

También pueden verse a lo lejos las ruinas: minas inundadas, haciendas de beneficio abandonadas, iglesias destruidas, pueblos fantasma…

Título: Estas ruinas que ves (PDF-EPUB-MOBI-FB2)
Autores: Jorge Ibargüengoitia
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.7 MB
Formato: PDF-EPUB-MOBI-FB2

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Jorge Ibargüengoitia - Estas ruinas que ves (PDF-EPUB-MOBI-FB2) Introduccion del Libro Jorge Ibargüengoitia - Estas ruinas que ves (PDF-EPUB-MOBI-FB2) Escrita en 1974 y merecedora del Premio Internacional de Novela México el año siguiente, Estas ruinas que ves representa una sucesión festiva, dinámica y alegre de anécdotas bajo una atmósfera provinciana. El protagonista y narrador es un hombre que después de vivir mucho tiempo en la capital regresa a su ciudad natal contratado para dar clases en la universidad provinciana. Su relato, entre la nostalgia y la ironía, es…

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