Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Jojo Moyes – Música nocturna (PDF-EPUB)

Jojo Moyes – Música nocturna (PDF-EPUB)

Jojo Moyes – Música nocturna (PDF-EPUB)

Jojo Moyes - Música nocturna (PDF-EPUB)

Jojo Moyes – Música nocturna (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Jojo Moyes – Música nocturna (PDF-EPUB)

Laura McCarthy cerró la puerta trasera, sorteó el adormilado perro que babeaba tranquilamente en la grava y atravesó presurosa el jardín en dirección a la valla posterior. Manteniendo en equilibrio una bandeja llena, la abrió, se deslizó con agilidad por la abertura y se adentró en el bosque en dirección al arroyo, que a finales de verano volvía a estar seco.

Solo eran precisos dos pasos para cruzar los tablones con los que Matt había cubierto la zanja un año atrás. No tardaría mucho en llover, y volverían a estar resbaladizos y serían peligrosos. El año anterior ya había perdido el equilibrio en varias ocasiones al cruzar, y en una de ellas el contenido entero de la bandeja terminó en el agua: un festín para alguna criatura que no consiguió ver. Laura llegó al otro lado, con la tierra húmeda pegada a las suelas de los zapatos, y se dirigió hacia el claro.

El sol vespertino calentaba todavía donde no había sombra, bañando el valle de una luz balsámica, cargada de polen. A lo lejos vio un tordo, y oyó el peculiar y áspero gorjeo de los estorninos mientras se elevaban como una nube para posarse luego sobre un bosquecillo distante. Enderezó la tapa de uno de los platos y dejó escapar sin querer un intenso aroma de tomate que la obligó a acelerar el paso hacia la casa.

No siempre había estado tan desvencijada, ni había sido tan insolentemente lúgubre. El padre de Matt le había contado a su hijo historias de partidas de caza reunidas en los prados, de atardeceres de verano en los que emergía música de las blancas carpas mientras las parejas, vestidas con elegancia y sentadas sobre los muros de piedra caliza, bebían ponche, acalladas sus risas por el bosque. Matt recordaba la época en que los establos daban cobijo a magníficos caballos, a veces solo para el disfrute de los invitados de fin de semana, y un cobertizo para botes a orillas del lago para aquellos a los que les gustaba remar. En el pasado solía explicarle estas historias; era su modo de equipararla a la casa familiar de ella, de sugerirle que el porvenir que les aguardaba sería similar al que ella renunciaba. Quizá fue un modo de imaginar lo que podría depararles el futuro. A Laura le encantaban esas historias. Sabía exactamente el aspecto que tendría la casa si hacían a su manera las cosas; no había ni una sola ventana a la que no hubiera puesto cortinas mentalmente, ni un palmo de suelo que no hubiera alfombrado. Ya sabía el aspecto que tenía el lago desde cada una de las habitaciones orientadas al este.

Se detuvo en la puerta lateral y, como acostumbraba hacer, se metió la mano en el bolsillo en busca de la llave. Antes cerraban todos los días, pero ya no tenía sentido; la gente de los alrededores sabía que no había nada que robar. La casa se hundía, la pintura se desconchaba como si encontrara absurdo reflejar siquiera su suntuoso pasado. En la planta baja faltaban cristales, que habían sido sustituidos por plafones de madera. Escaseaba la grava y estaba cubierta de ortigas, que picaban con inquina sus espinillas.

—Señor Pottisworth, soy yo… Soy Laura.

Esperó hasta oír un gruñido procedente del piso de arriba. Era mejor avisar al anciano de su llegada; en el umbral todavía había marcas de disparos de las ocasiones en que había olvidado hacerlo. Por suerte, como le había comentado su marido, el viejo desalmado siempre había tenido mala vista.

—Le he traído la cena.

Laura aguzó el oído a la espera del gruñido de respuesta y después subió la escalera haciendo crujir la madera bajo sus pies.

Estaba en forma y apenas necesitó recobrar el aliento tras varios tramos empinados. Sin embargo, aguardó unos instantes antes de abrir la puerta del dormitorio principal. Un instante fugaz de renuncia la asaltó, pero acabó accionando el pomo.

La ventana estaba un poco abierta; aun así, el hedor a anciano desaseado le sobrevino directa y crudamente, junto con los habituales olores subyacentes de los polvorientos y frágiles muebles: alcanfor y cera de abeja rancia. Había una vieja escopeta apoyada en la cama, y en una mesilla estaba el televisor en color que le habían comprado dos años antes. El paso del tiempo y la dejadez no lograban disimular las elegantes dimensiones de la estancia, el modo en que las ventanas en saledizo partían en dos el ambiente. Sin embargo, la atención del visitante nunca tenía oportunidad de detenerse demasiado en las cualidades estéticas.

—Llegas tarde —dijo la figura acostada en la antigua cama de caoba tallada.

—Solo unos minutos —respondió Laura, obligándose a parecer alegre. Dejó la bandeja sobre la mesa que el hombre tenía al lado—. No he podido salir antes. Mi madre ha llamado por teléfono…

Título: Música nocturna (PDF-EPUB)
Autores: Jojo Moyes
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Jojo Moyes - Música nocturna (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Jojo Moyes - Música nocturna (PDF-EPUB) Laura McCarthy cerró la puerta trasera, sorteó el adormilado perro que babeaba tranquilamente en la grava y atravesó presurosa el jardín en dirección a la valla posterior. Manteniendo en equilibrio una bandeja llena, la abrió, se deslizó con agilidad por la abertura y se adentró en el bosque en dirección al arroyo, que a finales de verano volvía a estar seco. Solo eran precisos dos pasos para cruzar los tablones con los que Matt había…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.