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John Grisham – El Socio (PDF-EPUB)

John Grisham – El Socio (PDF-EPUB)

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John Grisham – El Socio (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro John Grisham – El Socio (PDF-EPUB)

Un muerto no puede escapar eternamente. Lo encontraron en un pequeño pueblo de Brasil. Tenía otro nombre y una nueva apariencia, pero estaban seguros de que habían dado con el hombre. Cuatro años antes lo llamaban Patrick S. Lanigan. Había muerto en un accidente de tráfico en febrero de 1992. Estaba enterrado en un cementerio de Biloxi, Mississippi. Había sido socio en un prometedor bufete de abogados, tenía una esposa guapa, una hija y un futuro espléndido. A las seis semanas de su muerte, noventa millones de dólares desaparecieron de las cuentas de la empresa. Fue entonces cuando sus socios supieron que seguía con vida.

Prólogo

Lo encontraron en Ponta Porá, una bonita población brasileña cercana a Paraguay, en una zona que aún se conoce con el nombre de La Frontera.

Lo encontraron instalado en una casa umbrosa de ladrillo de Rua Tiradentes, una gran avenida con un paseo arbolado en el centro y un ejército de mocosos descalzos que jugaban al fútbol sobre las losas ardientes de las aceras.

Lo encontraron solo, por más que buscaron durante los ocho días en que permanecieron al acecho, sin otra compañía que la de una empleada doméstica que entraba y salía de la casa de vez en cuando.

Lo encontraron rodeado de todo lo necesario para llevar una vida confortable pero ni mucho menos lujosa.

La casa era modesta, no mayor que la de cualquier comerciante del lugar, y el coche que conducía, un escarabajo Volkswagen salido de las cadenas de montaje de Sao Paulo en 1983, lo mismo que otro millón de vehículos iguales. La carrocería era roja y brillaba de puro limpio. De hecho, la primera fotografía se la hicieron precisamente mientras enceraba el coche junto a la verja donde acababa el corto camino de acceso a la casa.

Lo encontraron bastante más delgado, bastante por debajo de los cien kilos que arrastraba en su última aparición, con el pelo y la tez más oscuros, el mentón más cuadrado y la nariz más respingona. Una sutil operación de camuflaje facial. El cirujano de Río que se la había practicado hacía dos años y medio se había avenido a compartir dicha información a cambio de un nada módico soborno.

Lo encontraron tras cuatro años de búsqueda tediosa pero diligente, cuatro largos años de callejones sin salida y pistas falsas, de tirar por la borda dinero ganado honradamente invirtiéndolo en recuperar un dinero obtenido, según todas las apariencias, de forma ilícita.

Pero lo encontraron. Y supieron esperar. Al principio sintieron la tentación de actuar de inmediato, de drogarlo y trasladarlo a algún lugar remoto de Paraguay, de capturarlo y evitar el riesgo de ser descubiertos o de despertar sospechas en el vecindario. Sin embargo, y pese a que la exaltación de los primeros momentos los empujaba a poner manos a la obra, al cabo de un par de días los ánimos ya se habían serenado y todo recomendaba paciencia. Se dedicaron a merodear por Rua Tiradentes vestidos de manera que se los confundiera con la población autóctona. Bebieron té a la sombra, se resguardaron del sol, comieron helados y hablaron con los chiquillos del barrio sin perder de vista la casa en cuestión. Lo siguieron cuando fue de compras al centro y lo fotografiaron desde el otro lado de la calle cuando bajó a la farmacia. Se pegaron a él en el mercado y lo oyeron hablar con el dependiente del puesto de la fruta. Su portugués era casi perfecto, con apenas el rastro de acento que se resiste a abandonar a norteamericanos y alemanes cuando estos se empeñan en dominar una lengua extranjera. La expedición al centro fue breve, ya que, una vez avituallado, regresó a casa con celeridad y, sin entretenerse, cerró tras de sí la verja de su propiedad. La excursión bastó, sin embargo, para que pudieran hacerle una docena de buenas fotografías.

Su afición al Jogging no era ninguna novedad, a pesar de que en los meses que precedieron a su desaparición las distancias recorridas disminuyeron proporcionalmente a su espectacular aumento de peso. Dado el aspecto demacrado que presentaba en aquellos momentos, pues a nadie le extrañó verlo calzar de nuevo zapatillas de deporte. Empezó a correr en la misma acera de Rua Tiradentes, nada más salir de casa y cerrar la verja de la calle. Tardó seis minutos en recorrer el primer kilómetro, por camino llano y entre casas cada vez más separadas. Al llegar a los límites de la población, las baldosas dejaron paso a la grava. Antes de haber completado los tres kilómetros, Danny Boy ya había rebajado su media en casi un minuto. Sus sudores evidenciaban el esfuerzo. Era casi la hora de comer de un día de octubre, y la temperatura superaba los veinticinco grados centígrados. El corredor fue ganando velocidad a medida que se alejaba de la ciudad, después de dejar atrás una clínica repleta de jóvenes parturientas y una pequeña iglesia construida por los baptistas. Cuando enfiló la pista que llevaba a campo abierto, el ritmo de su carrera era de cuatro minutos y medio por kilómetro.

Título: Manhattan Crazy Love (PDF-EPUB)
Autores: Cristina Prada
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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John Grisham - El Socio (PDF-EPUB) Introduccion del Libro John Grisham - El Socio (PDF-EPUB) Un muerto no puede escapar eternamente. Lo encontraron en un pequeño pueblo de Brasil. Tenía otro nombre y una nueva apariencia, pero estaban seguros de que habían dado con el hombre. Cuatro años antes lo llamaban Patrick S. Lanigan. Había muerto en un accidente de tráfico en febrero de 1992. Estaba enterrado en un cementerio de Biloxi, Mississippi. Había sido socio en un prometedor bufete de abogados, tenía una esposa guapa, una hija y un…

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