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Jirō Akagawa – Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)

Jirō Akagawa – Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)

Jirō Akagawa - Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)

Jirō Akagawa – Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Jirō Akagawa – Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)

El detective Katayama tiene dos importantes problemas que le impiden ser un policía de primera: por un lado siente pánico ante la sangre, solo con verla se desmaya. Por otro, es tan tímido que es incapaz de hablar con mujeres. A pesar de esto, deberá unirse a la investigación del asesinato de una universitaria y le será encomendada la vigilancia de una residencia femenina de la universidad. Su vida dará un giro inesperado cuando conoce a un catedrático que tiene una mascota a la que llama Holmes y que, para sorpresa del detective, no es una gata corriente…

Esta es la primera entrega de una conocida serie de libros que provocó que los aficionados a las novelas de misterio aumentaran vertiginosamente en Japón. Una mezcla de comedia y misterio que se ha convertido en una obra emblemática para los lectores y que ha llevado a su personaje, la gata calicó Holmes a ser uno de los personajes más queridos y populares de la ficción nipona.

Como se ha mencionado ya, la serie de Holmes, la gata calicó es una de sus series de novelas de mayor popularidad, hasta el punto que hasta la fecha ha tenido adaptaciones en todos los ámbitos; sea televisión, teatro, animación, cómic o videojuegos.

La novela que presentamos en esta ocasión como Los misterios de la gata Holmes (Las deducciones de Holmes, la gata calicó), es la primera de las treinta y cinco novelas y otras tantas historias cortas y antologías que el autor ha publicado hasta la actualidad, dedicadas al universo de esta peculiar felina. Curiosamente, el modelo en el que se inspiró para crear a Holmes, la coprotagonista de esta serie de novelas, fue su propia mascota; también una gata calicó. La novela más reciente fue El shogun de la oscuridad de Holmes, la gata calicó (2013).

Sus adaptaciones televisivas se remontan a los años 1989-1991, años en los que se produjo una serie de 3 obras teatrales realizadas para el formato televisivo. Luego vería aparecer su primera adaptación como serie de televisión entre los años 1996-1998.

Su adaptación más reciente como serie de televisión se estrenó el año 2012 bajo el título homónimo de la novela Las deducciones de Holmes, la gata calicó.

Esta última fue emitida por Nihon Terebi y se trata de una adaptación libre de la novela que compila algunos de los casos más populares del universo de la felina. Pese a poseer aspectos que difieren respecto a la obra original, conserva la frescura de la obra y su contraste entre la vertiente cómica y la criminal de los casos con los que se encuentra el protagonista: un detective de la policía atípico con fobias inconcebibles y un talante sin el arrojo de los detectives épicos, que han hecho que se gane el apodo de «princesita» entre sus compañeros. Además, las situaciones por las que lo hace pasar el autor tampoco ayudan a dignificar su figura, componiendo así un contraste tan curioso, como atractivo y fresco, en unas historias cargadas de crímenes y de detalles siniestros. Y tal como describe el título y se ha indicado anteriormente, la serie la coprotagoniza Holmes, una gata calicó terriblemente inteligente que va a tener mucho que ver con la resolución de sus casos.

La serie también tuvo diversas adaptaciones a la animación y luego, durante los años 2006-2007, al manga o cómic japonés de mano de diversos dibujantes, algunos muy conocidos en el sector editorial dedicado al cómic japonés como son Yumiko Igarashi, Hajime Tomita y Kaoru Ōhashi, entre otros.

Prólogo

-Adelante, pasa. —Nada más abrir la puerta, Yumiko entró en el recibidor y tras encender la luz, exhortó al hombre que se había quedado tras ella a que entrara.

El hombre entró con la parsimonia del astronauta que puso el pie por primera vez en la Luna y acto seguido, echó un vistazo con cierta curiosidad al interior de la vivienda.

—El dormitorio está al fondo. —Entonces ella cerró la puerta y entró en la cocina comedor—. Entra, date prisa.

Mientras el hombre se quitaba los zapatos, Yumiko se dirigió rápidamente al dormitorio que había al fondo. Se notaba que estaba más que acostumbrada a ese lugar.

Sentada en la cama, sacó un cigarrillo, lo encendió y esperó a que el hombre viniera. Era un hombre muy corriente. A primera vista parecía un oficinista de mediana edad. Es más, seguro que en su lugar de trabajo y en su familia, era prácticamente el empleado y el marido modélico.

Llevaba escrito en la cara que hasta ahora, jamás se le había pasado por la cabeza pagar para acostarse con una mujer joven.

—Entra, por favor. —Ella volvió a dirigirse al hombre, que se había quedado parado frente al umbral de la puerta del dormitorio.

—Este es el piso de una amiga. Si no nos damos prisa, podría volver a casa antes de que hayamos terminado. Entra. —Y una vez estuvo dentro, le dijo que cerrara la puerta.

Le daba lástima. Por su aspecto, no parecía que pudiera permitirse pagar treinta mil yenes. Ella empezó a preocuparse un poco. ¿Llevaría ese hombre esos treinta mil yenes encima? Pero el abrigo que llevaba era caro y no le daba la impresión que eso solo fuera una fachada.

—Venga, ¿por qué no empezamos ya? Sería horroroso que mi amiga regresara y nos pillara en plena faena. Ella no tiene novio, sería una provocación, ¿no te parece?

Tras hablarle con guasa para relajar un poco el ambiente, Yumiko aplastó el cigarrillo en el cenicero, se puso en pie y empezó a desnudarse dándole la espalda.

Si podía hacerse con esos treinta mil yenes esta noche, podría pagarse el billete de avión del viaje a Guam. Para ella era duro, pero trabajando a media jornada en un trabajo honrado, tardaría más de un año en reunir tanto dinero. Así que no tenía otro remedio, la cuestión era terminar cuanto antes.

Seguramente aquel hombre prefería desnudarla con sus propias manos, pero como tenía prisa por terminar, se desnudó por completo y se dio la vuelta para mirarlo.

—Venga, desnúdate tú también.

El hombre permanecía en pie con las manos metidas en los bolsillos del abrigo, sin mover un solo músculo, como si fuera un maniquí. Ese rostro en el que no traslucía ninguna emoción también parecía el de un muñeco.

—¿Qué ocurre? —Ella empezó a ponerse furiosa. ¿Por qué estaba perdiendo el tiempo de ese modo?—. Hazlo de una vez. A este paso voy a pillar un resfriado.

¿Tienes ganas de hacerlo o es que no…? —Ella interrumpió sus palabras bruscamente; sus ojos, abiertos como platos, se quedaron mirando fijamente un objeto con un brillo plateado que el hombre tenía en la mano y que se había sacado del bolsillo.

Frente al edificio, Hiroko observó desde la calle la luz encendida del apartamento que se filtraba a través de la ventana y frunció el ceño. Esta Yumiko era incorregible, quizá no había terminado aún. Miró el reloj de pulsera y supo que ya era la una de la madrugada. ¡Pese a que le prometió que solo utilizaría el piso hasta las doce, lo suyo ya pasaba de castaño oscuro!

Subió las escaleras, fue hasta delante mismo del apartamento y vaciló un instante.

En el pasado, en una ocasión, entró de repente y se encontró cara a cara con un hombre completamente desnudo. Procuró abrir la puerta cuidadosamente.

¡No se lo podía creer! ¿Cómo se le ocurría no cerrar la puerta?

Aguzó el oído, pero no oyó ningún ruido, ni ninguna voz que le hiciera pensar que fuera a pasar lo de la otra vez. A lo mejor Yumiko se había quedado dormida.

Puesto que en el recibidor no había ningún zapato de hombre, entró en el apartamento algo más tranquila y tras dejar en la nevera un cartón de leche que había comprado en una máquina expendedora, se dirigió al dormitorio.

—Yumiko, despierta —dijo mientras abría la puerta.

Ni siquiera fue capaz de gritar.

Hiroko tenía los ojos muy abiertos, se había tapado la boca con la mano, e iba retrocediendo tambaleándose, para acabar sentada en el suelo como si se hubiera derrumbado. Entonces, se puso desesperadamente a cuatro patas e intentó arrastrarse hacia el recibidor.

Pero a medio camino ya no pudo contenerse más y vomitó.

Después de vomitar varias veces, finalmente pudo ponerse en pie y salió temblorosa por el pasillo para ir a pedir ayuda.

Título: Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB)
Autores: Jirō Akagawa
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.5 MB
Formato: PDF-EPUB

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Jirō Akagawa - Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Jirō Akagawa - Los Misterios De La Gata Holmes (PDF-EPUB) El detective Katayama tiene dos importantes problemas que le impiden ser un policía de primera: por un lado siente pánico ante la sangre, solo con verla se desmaya. Por otro, es tan tímido que es incapaz de hablar con mujeres. A pesar de esto, deberá unirse a la investigación del asesinato de una universitaria y le será encomendada la vigilancia de una residencia…

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