Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 2 » Jean-Jacques Rousseau – Las Confesiones (PDF)

Jean-Jacques Rousseau – Las Confesiones (PDF)

Jean-Jacques Rousseau – Las Confesiones (PDF)

Jean-Jacques Rousseau - Las Confesiones (PDF)

Jean-Jacques Rousseau – Las Confesiones (PDF)

Introduccion del Libro Jean-Jacques Rousseau – Las Confesiones (PDF)

Emprendo una obra de la que no hay ejemplo y que no tendrá imitadores. Quiero mostrar a mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre seré yo. Sólo yo. Conozco mis sentimientos y conozco a los hombres.

No soy como ninguno de cuantos he visto, y me atrevo a creer que no soy como ninguno de cuantos existen. Si no soy mejor, a lo menos soy distinto de ellos. Si la Naturaleza ha obrado bien o mal rompiendo el molde en que me ha vaciado, sólo podrá juzgarse después de haberme leído.

Que la trompeta del Juicio Final suene cuando quiera; yo, con este libro, me presentaré ante el Juez Supremo y le diré resueltamente:

“He aquí lo que hice, lo que pensé y lo que fui. Con igual franqueza dije lo bueno y lo malo.

Nada malo me callé ni me atribuí nada bueno; si me ha sucedido emplear algún adorno insignificante, lo hice sólo para llenar un vacío de mi memoria. Pude haber supuesto cierto lo que pudo haberlo sido, mas nunca lo que sabía que era falso. Me he mostrado como fui, despreciable y vil, o bueno, generoso y sublime cuando lo he sido. He descubierto mi alma tal como Tú la has visto, ¡oh Ser Supremo! Reúne en torno mío la innumerable multitud de mis semejantes para que escuchen mis confesiones, lamenten mis flaquezas, se avergüencen de mis miserias. Que cada cual luego descubra su corazón a los pies de tu trono con la misma sinceridad; y después que alguno se atreva a decir en tu presencia: “Yo fui mejor que ese hombre.”

Nací en Ginebra en 1712, Fueron mis padres los ciudadanos Isaac Rousseau y Susana Bernard. Mi padre no tenía más medio de subsistencia que su oficio de relojero, en el que era muy hábil, pues le correspondió muy poco, o casi nada, de una herencia pequeña a repartir entre quince hermanos. Mi madre, hija del reverendo Bernard, tenía más fortuna. Era bella y discreta. No sin trabajo pudo mi padre casarse con ella. Empezaron a quererse desde niños.

Entre los ocho y los nueve años se paseaban juntos por la Treille; a los diez, ya no podían vivir separados. El sentimiento que había despertado en ellos la costumbre se afianzó por la simpatía y uniformidad de sus almas. Nacidos ambos tiernos y sensibles, sólo esperaban la ocasión de hallar igual disposición en otra alma, si es que esta ocasión no les esperaba a ellos mismos, que entregaron su corazón al primero que encontraron dispuesto a recibirlo. La suerte, que parecía contrariar su pasión, no hizo más que encenderla. El joven amante, no pudiendo obtener a su amada, se consumía de dolor. Le aconsejó ella que viajara para olvidar, y él viajó sin fruto y volvió más enamorado que nunca al lado de la que había continuado fiel y llena de ternura. Después de esta prueba no quedaba más que amarse toda la vida. Se lo juraron y el cielo bendijo su juramento.

Gabriel Bernard, hermano de mi madre, se prendó de una de las hermanas de mi padre, la cual sólo consintió en dar su mano al joven si su hermana se casaba con mi padre, y he aquí cómo se encargó el mismo amor de componerlo todo, realizándose los dos matrimonios en un mismo día. Así, pues, mi tío carnal era el marido de mi tía carnal, y sus hijos fueron doblemente primos míos. Uno de cada matrimonio vino al mundo un año después; luego fué preciso separarse nuevamente.

Mi tío Gabriel Bernard era ingeniero; sirvió en el Imperio y en Hungría bajo las órdenes del príncipe Eugenio, distinguiéndose en el sitio y batalla de Belgrado. Mi padre, después del nacimiento de mi único hermano, partió para Constantinopla, adonde fué llamado para ser relojero del Serrallo. Durante su ausencia, la belleza de mi madre, su entendimiento y sus méritos atraían la admiración de todos. El señor de la Closure, residente de Francia, fué uno de sus más entusiastas; debió amarla apasionadamente, pues hablándome de ella treinta años después, lo vi enternecerse. Pero mi madre tenía algo más que virtud para eludir sus homenajes: amaba tiernamente a su marido. Instóle a que volviese, y él lo hizo, dejándolo todo…

Título: Las Confesiones (PDF)
Autores: Jean-Jacques Rousseau
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 924 KB
Formato: PDF

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Jean-Jacques Rousseau - Las Confesiones (PDF) Introduccion del Libro Jean-Jacques Rousseau - Las Confesiones (PDF) Emprendo una obra de la que no hay ejemplo y que no tendrá imitadores. Quiero mostrar a mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre seré yo. Sólo yo. Conozco mis sentimientos y conozco a los hombres. No soy como ninguno de cuantos he visto, y me atrevo a creer que no soy como ninguno de cuantos existen. Si no soy mejor, a lo menos soy distinto de ellos.…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.