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Jean Baudrillard – De la seducción (PDF-EPUB)

Jean Baudrillard – De la seducción (PDF-EPUB)

Jean Baudrillard - De la seducción (PDF-EPUB)

Jean Baudrillard – De la seducción (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Jean Baudrillard – De la seducción (PDF-EPUB)

Hoy no hay nada menos seguro que el sexo, tras la liberación de su discurso. Hoy no hay nada menos seguro que el deseo, tras la proliferación de sus figuras.

También en materia de sexo, la proliferación está cerca de la pérdida total. Ahí está el secreto de esta superproducción de sexo, de signos del sexo, hiperrealismo del goce, particularmente femenino: el principio de incertidumbre se ha extendido tanto a la razón sexual como a la razón económica.

La fase de la liberación del sexo es también la de su indeterminación. Ya no hay carencia, ya no hay prohibición, ya no hay límite: es la pérdida total de cualquier principio referencial. La razón económica no se sostiene más que con la penuria, se volatiliza con la realización de su objetivo, que es la abolición del espectro de la penuria. El deseo no se sostiene tampoco más que por la carencia. Cuando se agota en la demanda, cuando opera sin restricción, se queda sin realidad al quedarse sin imaginario, está en todos lados, pero en una simulación generalizada. Es espectro del deseo obsesiona a la realidad difunta del sexo. El sexo está en todos lados, salvo en la sexualidad (Barthes).

La transición hacia lo femenino en la mitología sexual es contemporánea del paso de la determinación a la indeterminación general. Lo femenino no sustituye a lo masculino como un sexo al otro, según una inversión estructural. Le sustituye como el fin de la representación determinada del sexo, flotación de la ley que rige la diferencia sexual. La asunción de lo femenino corresponde al apogeo del goce y a la catástrofe del principio de realidad del sexo.

En esta coyuntura mortal de una hiperrealidad del sexo, la feminidad es apasionante, como lo fue antiguamente, pero justo al contrario, por la ironía y la seducción.

Freud tiene razón: no hay más que una sola sexualidad, una sola libido — masculina—. La sexualidad es esta estructura fuerte, discriminante, centrada en el falo, la castración, el nombre del padre, la represión. No hay otra. De nada sirve soñar con una sexualidad no fálica, no señalada, no marcada. De nada sirve, en el interior de esta estructura, querer hacer pasar lo femenino al otro lado de la barrera y mezclar los términos —o la estructura sigue igual: todo lo femenino es absorbido por lo masculino— o se hunde, y ya no hay ni femenino ni masculino: grado cero de la estructura. Eso es lo que hoy se produce simultáneamente: polivalencia erótica, potencialidad infinita del deseo, ramificaciones, difracciones, intensidades libidinales —todas las múltiples variantes de una alternativa liberadora sacada de los confines de un psicoanálisis liberado de Freud, o de los confines de un deseo liberado del psicoanálisis, todas se conjugan tras la efervescencia del paradigma sexual, hacia la indiferenciación de la estructura y su neutralización potencial.

En lo que respecta a lo femenino, la trampa de la revolución sexual consiste en encerrarlo es esta única estructura donde está condenado, ya sea a la discriminación negativa cuando la estructura es fuerte, ya sea a un triunfo irrisorio en una estructura debilitada.

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa. Tampoco está en esa historia de sufrimiento y de opresión que se le imputa —el calvario histórico de las mujeres (su astucia es disimularse con él)—.

Cobra esa forma de servidumbre sólo en esta estructura donde se le destina y se le reprime, y donde la revolución sexual le destina y le reprime más dramáticamente aún —pero ¿por qué cómplice aberración (¿de qué, sino precisamente de lo masculino?) quieren hacernos creer que es ésa la historia de lo femenino? Toda la represión está ya contenida ahí, en el relato de la miseria sexual y política de las mujeres, con exclusión de cualquier otro modo de poder y soberanía.

Hay una alternativa al sexo y al poder que el psicoanálisis no puede conocer porque su axiomática es sexual, y es, sin duda, del orden de lo femenino, entendido fuera de la oposición masculino/femenino —siendo ésta masculina en lo esencial, sexual en su empleo, y no pudiendo ser trastornada sin cesar propiamente de existir —. Esta fuerza de lo femenino es la seducción.

Título: De la seducción (PDF-EPUB)
Autores: Jean Baudrillard
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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Jean Baudrillard - De la seducción (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Jean Baudrillard - De la seducción (PDF-EPUB) Hoy no hay nada menos seguro que el sexo, tras la liberación de su discurso. Hoy no hay nada menos seguro que el deseo, tras la proliferación de sus figuras. También en materia de sexo, la proliferación está cerca de la pérdida total. Ahí está el secreto de esta superproducción de sexo, de signos del sexo, hiperrealismo del goce, particularmente femenino: el principio de incertidumbre se ha extendido tanto a la razón…

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