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Hipólito Adolfo Taine – Filosofía Del Arte 1 (PDF)

Hipólito Adolfo Taine – Filosofía Del Arte 1 (PDF)

Hipólito Adolfo Taine - Filosofía Del Arte 1 (PDF)

Hipólito Adolfo Taine – Filosofía Del Arte 1 (PDF)

Introduccion del Libro Hipólito Adolfo Taine – Filosofía Del Arte 1 (PDF)

Las diez lecciones que siguen son el resumen de un curso explicado en la Escuela de Bellas Artes. Si todo el trabajo del curso estuviese impreso, llenaría once gruesos volúmenes. No he osado condenar al lector a tan extensa lectura, y he compendiado únicamente las ideas generales de mis explicaciones. Si en toda investigación el hallar estas ideas es el objeto principal del esfuerzo, aquí, más que en parte alguna, deben quedar bien definidas. Porque entre todas las obras humanas, la obra de arte parece la más fortuita. Tentados nos sentimos a creer que nace a la ventura, sin razón ni ley, entregada al acaso, a lo imprevisto, a lo arbitrario. Cierto es que el artista crea según su fantasía, que es absolutamente personal; cierto es que el público aplaude conforme a su gusto, que es pasajero; la imaginación del artista y la simpatía del público son ambas espontáneas, libres y, a primera vista, tan caprichosas como el soplo del viento. Sin embargo, ambas cosaslo mismo que el soplo del viento- están sujetas a condiciones precisas y a leyes determinadas. Tratar de deslindarlas puede ser de alguna utilidad.

Prólogo

El punto de partida de dicho método consiste en reconocer que la obra de arte no se produce aisladamente y que, por lo tanto, es preciso buscar el conjunto, la totalidad de que depende y que, al propio tiempo, la explica.

Este primer paso no es difícil. Bien a las claras se ve que una obra de arte- cuadro, tragedia, estatua- pertenece a un conjunto, a un todo, que es la obra total de su autor. Esto es una consideración elemental.

Todos sabemos que las diversas obras de un artista tienen entre si cierto parentesco, como hijas del mismo padre; es decir, que hay en ellas muchas semejanzas fáciles de advertir.

Ya sabéis que cada artista emplea su estilo propio, un estilo que se muestra en todas sus obras. Si se trata de un pintor, tiene determinado colorido, rico o apagado; sus tipos predilectos, nobles o vulgares; sus actitudes, su modo especial de componer y aun los mismos procedimientos de ejecución; su empaste, su modelado, sus colores, su manera, en una palabra. Si es un escritor, advertimos que tiene sus personajes, violentos o apacibles; sus intrigas, sencillas o complicadas; sus desenlaces, trágicos o cómicos; sus efectos literarios, sus períodos y hasta un vocabulario propio. Tan cierto es lo que decimos, que si una persona entendida se encuentra ante una obra sin firma de algún artista eminente, puede reconocer quién es su autor casi sin temor a equivocarse. Si tiene más práctica, unida a un delicado tacto, dirá a qué época del artista, a qué período de su formación pertenece la obra de arte que se halla ante su vista.

Este es el primer conjunto, la primera totalidad a que debe referirse la obra de arte. Ahora nos ocuparemos del segundo.

El propio artista, juntamente con la obra total que ha producido, no se halla aislado. Hay un conjunto, más amplio, en el cual queda comprendido: me refiero a la escuela o grupo de artistas del tiempo y del país a que dicho autor pertenece. Así, podemos observar en torno de Shakespeare- que a la primera ojeada parece un astro radiante caído milagrosamente en la tierra, un aerolito mensajero de otros mundos- todo un grupo numeroso de dramaturgos extraordinarios: Webster, Ford, Massinger, Marlowe, Ben Jonson, Flechter y Beaumont escribieron en el mismo estilo y con el mismo espíritu que Shakespeare.

Su teatro presenta las mismas características que el de este autor.

Encontraréis en él los mismos personajes violentos y terribles, idénticos desenlaces inesperados y sangrientos; las mismas pasiones súbitas y desenfrenadas; el mismo estilo desordenado, extraordinario, excesivo y espléndido; el mismo sentimiento exquisito y poético del campo y del paisaje; los mismos tipos delicados de mujeres profundamente enamoradas.

De análoga manera, Rubens parece un ser único, sin precursores ni sucesores. Pero, yendo a Bélgica, basta visitar las iglesias de Gante, de Bruselas, de Brujas o de Amberes para encontrar un grupo numeroso de pintores cuyo talento es muy semejante al de Rubens. Crayer, en primer término, que en su tiempo fue considerado como su rival; Adam Van Noot, Gerardo Zeghers, Rombouts, Abraham Jansens, Van Roose, Van Thulden, Juan Van Oost y otros más conocidos, Jordaens y Van Dyck, los cuales concibieron la pintura con un mismo espíritu y que, a pesar de notables diferencias, conservan entre sí un aire de familia.

Lo mismo que Rubens, se han complacido pintando la carne sana y en flor, el rico estremecimiento palpitante de la vida, la pulpa rosada y sensible que se muestra con incomparable opulencia en la envoltura del ser animado; los tipos reales y los de brutal expresión, en muchas ocasiones, el empuje y el abandono del movimiento en toda su libertad; las espléndidas telas brillantes y recamadas; los reflejos de la púrpura y de la seda; el derroche de paños violentamente agitados o retorcidos. Actualmente todo este grupo de pintores queda obscurecido por la gloria de Rubens; pero para comprender a éste profundamente hemos de abarcar con nuestra mirada todo el haz de pintores entre los cuales sobresale como un tallo más alto: esta familia de artistas, de la cual es el más ilustre representante…

Título: Filosofía Del Arte 1 (PDF)
Autores: Hipólito Adolfo Taine
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 421 KB
Formato: PDF

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Hipólito Adolfo Taine - Filosofía Del Arte 1 (PDF) Introduccion del Libro Hipólito Adolfo Taine - Filosofía Del Arte 1 (PDF) Las diez lecciones que siguen son el resumen de un curso explicado en la Escuela de Bellas Artes. Si todo el trabajo del curso estuviese impreso, llenaría once gruesos volúmenes. No he osado condenar al lector a tan extensa lectura, y he compendiado únicamente las ideas generales de mis explicaciones. Si en toda investigación el hallar estas ideas es el objeto principal del esfuerzo, aquí, más…

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