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Gustavo Adolfo Bécquer – Desde mi Celda (PDF) Gratis

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Gustavo Adolfo Bécquer – Desde mi Celda (PDF) Gratis Una prolongada estancia en el monasterio de Veruela necesariamente se debía traducir en una amplia producción artística ?plástica y literaria? de los dos hermanos Bécquer. Las pinturas y textos de Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer componen un notable «corpus» que ha hecho del monasterio de Veruela uno de los espacio becque rianos por excelencia. Las cartas que componen «Desde mi celda» testimonian el decisivo papel desempeñado por ese entorno cisterciense en el paso a la madurez personal de Gustavo Adolfo. Son cartas que implican un doble viaje: físico y simbólico, con su ida y su vuelta. El primero le llevó de Madrid a Veruela donde viviría la experiencia límite de la cercanía de la muerte, recuperando después la salud y regresando a la Corte. El segundo le condujo desde los sueños de triunfo y de gloria hasta el deseo de aniquilación total, para recuperar después un tono de moderada conformidad con las limitaciones de la existencia.

Desde 1853 los tres amigos, proyectan trasladarse a Madrid, sueño de Gustavo Adolfo Bécquer realizará al año siguiente. Comienza entonces una difícil carrera de periodista y escritor bohemio. A finales de 1855, Bécquer se va a vivir a una pensión con su hermano Valeriano que pronto regresara a Sevilla.

1858 es el año de una grave enfermedad de Bécquer. En 1860 Bécquer conocerá a la que un tiempo será su mujer Casta Esteban Navarro, hijo de un medico y entrara como redactor en el periódico “El Contemporáneo”. El 19 de mayo de 1862 contrae matrimonio con la soriana Casta, y el 9 de mayo del año siguiente nace el primer hijo de Bécquer. De ella se separara tormentosamente, por fundadas sospechas de infidelidad, 1868, poco antes de que estalle la revolución de septiembre, con la caída de Isabel II y del amigo y protector del poeta, el político Luis González Bravo, en mayo saqueado palacio se extravía para siempre un manuscrito de las Rimas listo para la imprenta. Por fidelidad a él había cesado como director de “El Contemporáneo” en febrero de 1865, cuando el periódico cambia de orientación política. Presumiblemente le acompaña le acompaña en su destierro parisino. Durante todo 1869, de regreso en España, Bécquer permanecerá con su hermano Valeriano en Toledo, de donde se traslada de nuevo a la capital en el mes de diciembre para dirigir “La Ilustración de Madrid” en vísperas ya de la muerte, poco después de una aparente reconciliación con Casta, quien a tenido un hijo, Emilio Eusebio, que no es de Gustavo. En 1870, un 22 de diciembre muere en Madrid a la edad de 34 años, tres meses menos y un día de la muerte de su hermano y compañero Valeriano.

Es el conjunto de nueve cartas publicadas por un periodista, podo conocido aún como poeta, en las paginas de “El Contemporáneo”, un texto un texto que sin obedecer un plan preconcebido se erige dentro de su obra periodística como el testimonio de su mejor estilo.

“Las primeras cartas escritas por Bécquer frente al Moncayo, desde la Celda de Veruela, marcan una época de nuestra literatura”, pues en ellas “Bécquer trae al arte español una visión mas intensa que las anteriores de la Naturaleza”.

Así pues, estamos ante una obra casi desconocida del poeta sevillano de una importancia tal que marcala prosa española en la segunda mitad del siglo XIX.

Las cartas literarias “Desde mi Celda” fueron publicadas en “El Contemporáneo” a lo largo de 1864 desde mayo a octubre.

Aparecen recogidas por primera vez en un libro en 1871.

CARTA PRIMERA: Publicada el 3 de mayo de 1864, esta carta, la más extensa de las “Desde mi celda”, surge del fuerte contraste percibido por el poeta entre le Corte, donde acaba de estar, y la vida de “mi escondido valle de Veruela” donde “espera recobrar la salud”.

Se trata de un relato de viaje, necesario para informar a los lectores de la ubicación del lugar desde el cual escribe y pinta lo que será el escenario de toda la serie y también para proporcionar la sensación física de alejamiento, Los medios de locomoción empleados: tren, diligencia y mula. Además describe las diferentes sensaciones que durante el viaje experimenta. Nos describe a sus compañeros de vagón entre los que destacan “un ingles alto y rubio”, un edil aragonés “saludable, mofletudo y rechoncho”.

Finalmente describe la ultima etapa del viaje en mula, dejándola ir a su paso lento y uniforme, echo a volar la fantasía por los espacios imaginarios.

CARTA SEGUNDA: En esta carta publicada el 12 de mayo, Bécquer tiene problema para “emborronar catorce o quince cuartillos” y encontrara una bella forma de hacerlo prolongando la descripción del monasterio y de su clima espiritual pero sin romper con el mundo madrileño del que acaba de regresar, representado por el periódico y todo lo que le rodea. El poeta se pregunta si lo escrito en la aldea sintonizara con la sensibilidad de los lectores un periódico político, como “El Contemporáneo”.

Biografia del Autor

Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Su madre fue Joaquina Bastida Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.

Fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cuatro años y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresó en el Colegio de San Telmo de Sevilla (institución mixta que acogía también huérfanos de cierto nivel), donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre, y fueron adoptados entonces por su tía materna, María Bastida, y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus siete sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro, y de hecho más tarde emprendieron muchos trabajos y viajes juntos.

Suprimido por Isabel II en 1847 el Colegio de San Telmo (que en 1849 pasaría a ser palacio de los duques de Montpensier), Gustavo Adolfo quedó desorientado. Fue entonces a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, joven de origen francés y acomodada comerciante, cuyos medios y sensibilidad literaria le permitían disponer de una mediana pero selecta biblioteca poética. En esta biblioteca empezó Gustavo Adolfo a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de Antonio Cabral Bejarano, y más tarde en el de su tío paterno Joaquín Domínguez Bécquer, que le pronosticó «Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato», aunque le estimuló a los estudios y le pagó los de latín. Tras ciertos escarceos literarios (escribe en El trono y la nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir), en 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), y bajo el seudónimo de Gustavo García, comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón (1856), en la que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, o La venta encantada, basada en Don Quijote de la Mancha. Ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal.

Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto. Su pesimismo va creciendo día a día y sólo los cuidados de su patrona en Madrid, de algunos amigos y de Valeriano le ayudaron a superar la crisis. Ese año empieza un ambicioso proyecto inspirado por El genio del Cristianismo de Chateaubriand: estudiar el arte cristiano español uniendo el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: «La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito». Pero sólo saldrá el primer tomo de su Historia de los templos de España, con ilustraciones de Valeriano.

Hacia 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules, y empezó a cortejarla; pronto, sin embargo, se fijó en la que sería su musa irremediable, la hermana de Josefina y hermosa cantante de ópera Julia Espín, en la tertulia que se desarrollaba en casa de su padre, el músico Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la Capilla Real, protegido de Narváez. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y empezó a escribir las primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no llegó a consolidarse porque ella tenía más altas miras y le disgustaba la vida bohemia del escritor, que aún no era famoso; Julia dio nombre a una de las hijas de Valeriano. Durante esta época empezó a escuchar a su admirado Chopin.

Después, entre 1859 y 1860, amó con pasión a una «dama de rumbo y manejo» de Valladolid, que durante muchos años se identificó con Elisa Guillén, un personaje que hoy se sabe inexistente. Pero la amante, fuera quien fuera, se cansó de él y su abandono lo sumió en la desesperación. El 19 de mayo de 1861 se casó precipitadamente con Casta Esteban y Navarro, de la que tuvo tres hijos. Los expertos no se ponen de acuerdo en cuál de ellas pudo ser su musa más constante, o si ninguna de ellas, concibiendo algún tipo ideal de mujer.

En 1860 publica Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que lo trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa, Casta Esteban y Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O’Donnell gobernaba España y en 1860, González Bravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria) donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus obras.

Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad, de la que se repuso, sin embargo, para marchar a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Trabaja con su hermano Valeriano, cuya relación con Casta no era buena, debido a que ella no soportaba su carácter y su constante presencia en casa. González Bravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1867 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge Bécquer.

En 1866 ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; es este un año tétrico para Bécquer: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios y para huir de ellos marcha a Toledo, donde permanece un breve tiempo. En diciembre nace en Noviercas su tercer hijo, Emilio Eusebio, dando pábulo a su tragedia conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta. Es más, Valeriano discute con Casta continuamente. Sin embargo, los esposos aún se escriben. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano como dibujante. En septiembre, la muerte de su inseparable hermano y colaborador le sume en una honda tristeza. En noviembre fue nombrado director de una nueva publicación, El Entreacto, en la que apenas llega a publicar la primera parte de un inconcluso relato.

Título: Desde mi Celda (PDF) Gratis
Autores: Gustavo Adolfo Bécquer
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 375 KB
Formato:PDF

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