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Gabriel Allon – La Chica Inglesa (PDF-EPUB)

Gabriel Allon – La Chica Inglesa (PDF-EPUB)

Gabriel Allon - La Chica Inglesa (PDF-EPUB)

Gabriel Allon – La Chica Inglesa (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Gabriel Allon – La Chica Inglesa (PDF-EPUB)

Siete días. Una chica inglesa. No habrá segundas oportunidades.

Madeleine Hart es una estrella emergente en el partido que gobierna Gran Bretaña: bella, inteligente, con una carrera meteórica desde sus humildes orígenes hasta el éxito. Pero también es una mujer con oscuros secretos: es la amante del Premier Jonathan Lancaster. Cuando desaparece mientras pasa las vacaciones en Córcega con unos amigos del partido, saltan todas las alarmas. De algún modo, alguien ha descubierto esa relación secreta y ha decidido hacerle pagar los pecados al máximo dirigente de Reino Unido secuestrando a su joven amante. Aterrorizado ante la perspectiva de un escándalo que acabaría con su carrera política, Lancaster decide llevar el asunto a través de vías poco convencionales.

Y ahí aparece Gabriel Allon, restaurador de arte, espía y con un currículum en el que no escasea la intriga política y el asesinato. La cuenta atrás ha empezado y Gabriel tiene que lograr encontrar a Madeleine y devolverla a casa sana y salva.

Prólogo

Se la llevaron a finales de agosto, en la isla de Córcega. La hora exacta de la desaparición no llegaría a determinarse; ninguno de los compañeros de viaje con los que se alojaba logró precisarla, más allá de que esta se había producido entre el anochecer y el mediodía siguiente: al anochecer la habían visto por última vez, alejándose por el camino de la villa en su vespa roja, la falda vaporosa, de algodón, revoloteando alrededor de los muslos bronceados; a mediodía se habían percatado de que su cama estaba vacía, salvo por un libro de bolsillo dejado sobre ella, una novela barata a medio leer que olía a aceite de coco y un poco a ron. Todavía esperarían otras veinticuatro horas antes de decidirse a llamar a los gendarmes. Era verano y, en verano, ya se sabe…

Habían llegado a Córcega hacía dos semanas, cuatro chicas bonitas y dos jóvenes decididos, fieles servidores, todos ellos, del gobierno o del partido político que lo gestionaba en aquella época.

Disponían de un solo vehículo, un Renault de cinco puertas en el que, algo apretadas, cabían cinco personas. La vespa roja era para uso exclusivo de Madeline, que la conducía con una temeridad casi suicida. Su villa, de fachada ocre, se alzaba en el extremo occidental del pueblo, sobre un acantilado que daba al mar. Se trataba de una casa sólida y pulcra, de esas que las inmobiliarias definían siempre como «con encanto». Pero tenía piscina, y un jardín tapiado en el que crecían arbustos de romero y pimienta. Y así, a las pocas horas de su llegada, todos se encontraban instalados ya en aquel bendito estado de semidesnudez y piel quemada al que aspiran los turistas británicos, les lleven a donde les lleven sus viajes.

Aunque Madeline era la más joven del grupo, se había convertido también en su líder no declarada, carga que ella asumía sin protestar. Era ella la que había gestionado el alquiler de la villa, y también la que organizaba los largos almuerzos, las cenas tardías y las excursiones de un día al agreste interior de Córcega, durante las que abría siempre camino, con su vespa, por sus vías traicioneras. No se molestaba jamás en consultar un solo mapa. Sus conocimientos enciclopédicos de la geografía, la historia, la cultura y la cocina de la isla los había adquirido a lo largo de un periodo de intenso estudio y preparación que se había prolongado durante las semanas previas a su viaje. Al parecer, Madeline no había dejado nada al azar. Nunca lo hacía.

Había llegado a la sede del partido, en Millbank, dos años antes, tras licenciarse en Económicas y Política Social en la Universidad de Edimburgo. A pesar de haberse formado en instituciones de segundo nivel —la mayoría de sus colegas eran producto de los colegios privados de la élite, y de las universidades de Oxford y Cambridge—, prosperó rápidamente desempeñando diversos puestos administrativos, antes de ser ascendida a directora de Asistencia Social. Su función, según ella misma la describía a menudo, consistía en buscar votos entre las clases británicas que no ganaban nada apoyando al partido, a su plataforma y a sus candidatos. Todos coincidían en que aquel puesto era una estación intermedia en un viaje hacia cosas mejores. El futuro de Madeline era brillante, de un brillo «solar», en palabras de Pauline, que había asistido al ascenso de su colega más joven con no poca envidia. Se rumoreaba que Madeline era la protegida de un pez gordo del partido, de alguien cercano al primer ministro.

Tal vez del propio primer ministro. Con su belleza telegénica, su aguda inteligencia y su energía sin fin, parecía destinada a ocupar un escaño en el Parlamento y a recibir una cartera ministerial. Era solo cuestión de tiempo. O eso se decía.

Por todo ello, resultaba aún más raro que, a sus veintisiete años, Madeline Hart siguiera sin pareja. Cuando se le preguntaba por qué vivía en aquel desierto emocional, ella respondía que estaba demasiado ocupada para pensar en hombres.

Fiona, una morena muy guapa y algo maliciosa que trabajaba en la Oficina del Gabinete, no acababa de creerse aquella explicación. O, mejor dicho, creía que Madeline los engañaba, siendo el engaño una de las cualidades más disculpables para Fiona, de ahí su interés por la política del partido. Para avalar su teoría, señalaba que Madeline, que se mostraba locuaz sobre casi cualquier tema imaginable, se expresaba con suma cautela cuando se trataba de su vida personal. Sí, claro, admitía Fiona, aceptaba soltar alguna migaja sobre su infancia problemática —su espantosa vivienda de protección oficial en Essex, el padre cuyo rostro apenas recordaba, el hermano alcohólico que no había trabajado ni un solo día en toda su vida—, pero el resto lo mantenía oculto tras un foso y un muro de piedra.

—Nuestra Madeline podría ser una asesina en serie, o una furcia de lujo —añadía Fiona—, y ninguno de nosotros tendría la menor idea.

Pero Alison, una administrativa del Ministerio del Interior a la que habían roto el corazón varias veces, defendía otra teoría.

—La pobrecilla está enamorada —declaró una tarde al verla surgir del mar como una diosa, en la diminuta cala que quedaba justo debajo de su villa—. El problema es que el hombre en cuestión no la corresponde.

—¿Y por qué no habría de correspondería? —preguntó Fiona, soñolienta, con el rostro oculto bajo una enorme visera.

—Tal vez no esté en posición de hacerlo…

Título: La Chica Inglesa (PDF-EPUB)
Autores: Gabriel Allon
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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Gabriel Allon - La Chica Inglesa (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Gabriel Allon - La Chica Inglesa (PDF-EPUB) Siete días. Una chica inglesa. No habrá segundas oportunidades. Madeleine Hart es una estrella emergente en el partido que gobierna Gran Bretaña: bella, inteligente, con una carrera meteórica desde sus humildes orígenes hasta el éxito. Pero también es una mujer con oscuros secretos: es la amante del Premier Jonathan Lancaster. Cuando desaparece mientras pasa las vacaciones en Córcega con unos amigos del partido, saltan todas las alarmas. De algún modo, alguien ha…

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