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Florencia Bonelli – Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)

Florencia Bonelli – Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)

Florencia Bonelli - Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)

Florencia Bonelli – Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Florencia Bonelli – Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)

Camila Pérez Gaona detestaba varias cosas, entre ellas, el primer día de clase. El orgullo le impedía mostrar contrariedad, por lo que se detuvo en la puerta del aula, echó un vistazo dentro y siguió avanzando, consciente de que quedaban pocos pupitres vacíos –dos adelante, uno en la parte de atrás– y de que debía actuar rápidamente y con decisión, como si nada le importase ni la afectase, de modo tal de salvaguardar su imagen y disimular la angustia que le causaba no tener a nadie que estuviese reservándole un sitio para compartirlo a lo largo del año. “¿Por qué los pupitres no son individuales?”, se lamentó. “¿Por qué tienen que ser para dos? ¿Acaso podemos hacer las pruebas de a dos?”, remató, con la mordacidad que pocos conocían; en esa aula, nadie.

—¡Ey, Camila! —la llamó Benigno Urieta, con quien se había sentado el año anterior.

Conservaba la esperanza de que alguna de las chicas la invitase, pero ninguna reparaba en ella.

—Hola, Benigno. ¿Qué tal?

—¡Súper!

A Camila, Benigno Urieta le caía bien, aunque perteneciese al grupo de los nerds y fuese más feo que agarrarse los dedos con la puerta. No comprendía a qué se debía el eterno buen humor del muchacho; siempre estaba contento. En algo lo admiraba: era muy inteligente, si bien no tanto como el líder del grupo, Lautaro Gómez, el mejor alumno de la división (se sabía que ese año, el penúltimo, se convertiría en uno de los escoltas de la bandera). Sin meditarlo, dirigió la mirada hacia Gómez, que ocupaba el primer lugar, y se sorprendió al descubrirlo observándola. Apartó la cara con un movimiento nervioso; la intensidad de esos ojos oscuros la había inquietado.

—¿Querés sentarte conmigo, Cami?

Camila sonrió. “A Benigno le han puesto bien el nombre”, se dijo. Era bueno como el Quaker. En el fondo, sintió alivio ante la invitación y no le importó que su sueño –que Lucía Bertoni o Bárbara Degèner, las más lindas y populares del curso, notasen que existía y la convocasen– acabara de destruirse. Apoyó la mochila sobre el asiento y dijo: —Sí, Beni. Gracias.

—¡Claro! ¿Acaso no lo pasamos muy bien el año pasado?

—Hola, Camila. —Karen, la compañera inseparable de Lautaro Gómez, se dio vuelta y le sonrió, actitud inusual porque era parca y callada como Gómez—. ¿Qué tal las vacaciones?

—Bien —mintió, y no se atrevió a inventar que había ido a la playa porque estaba más blanca que un queso.

—Tenés el pelo más rubio. ¿Te hiciste algo?

—No —aseguró, y se aferró un mechón para estudiarlo. ¿De veras estaba más rubio?

No lo había notado. De niña, tenía el pelo casi blanco. Con los años, mechones más oscuros habían ganado preponderancia. Su madre aseguraba que tenía un cabello espléndido. Ella opinaba lo contrario: no era lacio ni rizado y, últimamente, tenía “frizz”. Tomaba con pinzas las aseveraciones de su madre; había aprendido que, para Josefina Zuviría de Pérez Gaona, sus hijos, Camila y Nacho, eran los más hermosos y perfectos del planeta.

No podía determinar si la afirmación de Karen –que tenía el pelo más rubio– era cierta; lo que sí estaba en grado de asegurar era que estaba gorda. Y eso la martirizaba.

Los kilos de más –unos cuantos– no habían llegado por arte de magia, sino por su afición a la comida. Había descubierto un libro viejo de cocina francesa de la abuela Laura y, durante las últimas semanas de las vacaciones, se lo había pasado preparando delicias de la pâtisserie. Pocas cosas le gustaban en la vida; cocinar era una de ellas; comer, otra. Como la avergonzaba admitirlo, solo sus padres y su hermano menor, Ignacio, lo sabían y disfrutaban de sus experimentos. Como temió que Karen, en su racha amigable, comentara: “Y estás más gordita”, se dio vuelta para acomodar la mochila en el respaldo de la silla y sacar la carpeta. Karen era del tipo que expresaba su parecer sin filtros ni inhibiciones, y ella no quería que lo hiciese frente a Gómez.

No le habría molestado frente a Benigno; frente a Lautaro Gómez le habría resultado intolerable. Se preguntó por qué.

Título: Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB)
Autores: Florencia Bonelli
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.7 MB
Formato: PDF-EPUB

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Florencia Bonelli - Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Florencia Bonelli - Nacida Bajo El Signo Del Toro (PDF-EPUB) Camila Pérez Gaona detestaba varias cosas, entre ellas, el primer día de clase. El orgullo le impedía mostrar contrariedad, por lo que se detuvo en la puerta del aula, echó un vistazo dentro y siguió avanzando, consciente de que quedaban pocos pupitres vacíos –dos adelante, uno en la parte de atrás– y de que debía actuar rápidamente y con decisión, como si nada…

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