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Fernando Trujillo Sanz – Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)

Fernando Trujillo Sanz – Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)

Fernando Trujillo Sanz - Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)

Fernando Trujillo Sanz – Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Fernando Trujillo Sanz – Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)

Una pequeña multitud se arremolinaba en la acera, curiosos que extendían sus brazos hacia él, lo señalaban y murmuraban con las bocas y los ojos abiertos. Algunos, los más jóvenes, le apuntaban con sus teléfonos móviles para grabar vídeos o hacer fotografías. Enseguida aparecieron los primeros reporteros, fotógrafos y cámaras de televisión, ávidos de captar el espectáculo. Un minuto más tarde llegó la Policía.

Ramsey se sujetó el sombrero de ala con la mano derecha al sentir una ráfaga de aire en la cara, mientras observaba indiferente a la multitud, que poco a poco era retirada por la Policía, incluidos los medios de comunicación. Pero todos aquellos ojos, rebosantes de curiosidad y expectación, continuaban pendientes de él.

Lo sobresaltó una ruidosa canción de un grupo de rock, cuya letra no era la más apropiada para la ocasión. Ramsey miró con desagrado su teléfono móvil, frunció el ceño mientras esa pequeña maravilla de la tecnología seguía vomitando aquel sonido estridente. Luego lo soltó. En sus labios se formó una sonrisa cuando el aparato se convirtió en chatarra al estrellarse contra el suelo. Nunca más escucharía aquella melodía.

Era una canción que lo transportaba a su adolescencia. Le gustaba a una chica de la que nunca llegó a obtener siquiera un beso, pero que incluso ahora seguía en su memoria. Arrastrado por la nostalgia, había descargado la canción en su teléfono, para escucharla solo una vez, para acariciar los recuerdos de una época mejor. Por desgracia fue la ocasión en que conoció al Gris. Aquel hombre triste y sombrío no era la compañía adecuada para los aparatos electrónicos. El teléfono chisporroteó en cuanto lo tocó, y desde entonces había sido imposible borrar la canción.

—Qué asco de vida, ¿verdad, amigo?

Ramsey volvió la cabeza, sorprendido por la intromisión. Estaba tan absorto en sí mismo y en la multitud que se amontonaba abajo, que no había oído a aquel hombre acercarse. Se alarmó, a pesar del uniforme de Policía que lo identificaba.

—¡Lárgate! ¡No soy tu amigo! ¡Y no me interesa nada de lo que tengas que decirme!

El desconocido se encogió de hombros.

—Eso me lo creo. —Se aproximó a la barandilla y echó un vistazo a la calle, a los bomberos que acordonaban la zona—. ¿Sabes? Te envidio. Yo también he pensado en tirarme en más de una ocasión, pero no tengo huevos.

Ramsey no se lo creyó. Aquel hombre diría y haría cualquier cosa con tal de ganarse su confianza. Antes de subir a la azotea, ya contaba con la intervención de un negociador, algo que lo molestaba, porque Ramsey no pensaba causar daño a nadie, salvo a sí mismo.

El negociador, sin embargo, no era como esperaba. No lo miraba a los ojos ni le sonreía, tal y como había previsto. Había supuesto que enviarían a alguien con apariencia amable y voz suave, no a un individuo con aspecto de haber dormido con la ropa puesta, despeinado y con ojeras, y hasta feo, casi desagradable.

—¿Por qué no me dejas en paz? Esto no es asunto tuyo.

El negociador señaló hacia abajo.

—¿Ves a aquella mujer gorda de allí? La que nos mira como si echara rayos por los ojos.

—¿La mujer policía?

—Esa misma. Es mi jefa. Es asquerosa. Tiene la voz grave como la de un oso, y lo peor es que solo sabe gruñir. Insufrible. Pero es mi superior. Y ella dice que tu intento de suicidio sí es asunto mío. En realidad, lo dicen todos esos mirones, la sociedad, ya me entiendes. Hay que intentar salvar a la gente, incluso a los idiotas.

Ramsey no se molestó por el insulto. Ya nada lo molestaba. Aunque para su sorpresa, la actitud del negociador sí lo irritaba un poco. No sabía por qué.

—Dile que ya lo has intentado. Y lárgate.

—Ojalá pudiera.

—Escúchame bien, amigo. —Ramsey tuvo que sujetar el sombrero para que el viento no se lo arrancara de la cabeza—. No me gustas, pero eso da lo mismo. El caso es que no quiero perjudicarte. Deberías irte porque no vas a conseguir detenerme.

—¿En serio? Mejor, así terminaré antes.

A Ramsey se le pasó por la cabeza agarrar el bastón y golpear al negociador. Una reacción refleja. Él no era violento, nunca lo había sido, pero aquel tipo lo exasperaba.

—¿Sigues fingiendo que no intentas detenerme?

El negociador se encogió de hombros, suspiró de mala gana.

—No sé cómo podría decirlo más claro.

—Ya veo. Así que estás aquí para pasar el rato. ¿No afectará a tu trabajo si fracasas?

—Me pagarán igual, tranquilo.

—Y no crees en la sociedad. No quieres salvar a nadie ni…

Título: Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB)
Autores: Fernando Trujillo Sanz
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.1 MB
Formato: PDF-EPUB

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Fernando Trujillo Sanz - Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Fernando Trujillo Sanz - Tomo 2 del Testamento del Gris (PDF-EPUB) Una pequeña multitud se arremolinaba en la acera, curiosos que extendían sus brazos hacia él, lo señalaban y murmuraban con las bocas y los ojos abiertos. Algunos, los más jóvenes, le apuntaban con sus teléfonos móviles para grabar vídeos o hacer fotografías. Enseguida aparecieron los primeros reporteros, fotógrafos y cámaras de televisión, ávidos de captar el espectáculo. Un minuto más…

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