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Erskine Caldwell – A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)

Erskine Caldwell – A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)

Erskine Caldwell - A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)

Erskine Caldwell – A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Erskine Caldwell – A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)

El deseo de visitar la Unión Soviética venía creciendo en mí desde hacía varios años, pero solamente en la primera semana de 1941 resolví por fin que había llegado el momento de hacerlo. La razón que me impulsó a ir entonces fue el anhelo de llegar a Moscú antes de que los alemanes empezaran su ataque contra los rusos. Estaba convencido de que no había de pasar ese año sin que ello ocurriese.

Fui con mi mujer a la embajada soviética en Washington y solicité el visado de los pasaportes. Constantin Umansky, embajador soviético ante los Estados Unidos, no demostró al principio gran entusiasmo por nuestro pedido, y sugirió que podíamos encontrarnos en un país que de la noche a la mañana se volviese hostil al nuestro.

Contesté que era improbable, en mi opinión, que los acontecimientos tomasen ese giro, pues si había de ocurrir algún cambio en el futuro sería un rompimiento entre su país y Alemania. Umansky, buen jugador de póker como todos los diplomáticos, desechó mis observaciones con un ademán e indicó que no había ninguna probabilidad de semejante cosa. No obstante, después de varias visitas que le hicimos en Washington, concluyó por prometernos que en Chungking nos esperarían los pasaportes visados. Y así fue, efectivamente.

Llegamos a la capital provisional de China a mediados de Abril, después de muchas semanas de demora en Los Ángeles, Honolulú y Hong Kong. Las condiciones de vuelo por el Pacífico no eran las mejores en esa época del año.

La primera vez que solicitamos pasaje en la línea aérea Eurasia, que realiza el servicio a Hami, provincia de Sinkiang, se nos dijo, con cortesía oriental, que no quedaban asientos, pero que se reservaban pasajes para cuando terminasen las hostilidades entre China y el Japón. Nosotros insistimos, con firmeza occidental, en aprovechar el avión que debía partir durante la última semana de abril del año en curso. Al volver esa noche a nuestro hotel encontré un mensaje de la Eurasia que nos advertía que estuviésemos prontos a partir, y además que nos proveyéramos de moneda china para pagar los pasajes.

Habíamos llevado una bolsita con moneda del Gobierno Central, pero allá en Chungking, en medio de esa cálida primavera, llegamos a la conclusión de que íbamos a necesitar otros 4000 dólares mejicanos, además de los que ya teníamos.

Cambiamos nuevamente 100 dólares norteamericanos en el hotel y enviamos una cantidad equivalente al Banco. Con eso habíamos canjeado 400 dólares norteamericanos por 8000 dólares de China. Esa misma noche la Eurasia nos informó de que necesitaríamos unos 10 000 dólares mejicanos para el pasaje hasta Hami, y una cantidad semejante para el pasaje desde Hami hasta Alma-Ata. Apenas habíamos concluido esta nueva transacción financiera cuando se nos informó que la única divisa de circulación legal en Sinkiang, aparte de su propia moneda provincial, eran los billetes emitidos por el Banco Central de China. Vaciamos la bolsita de dinero sobre el suelo y anduvimos registrando los envoltorios de billetes. Solamente uno de cada cinco era emitido por el Banco Central, pues los demás provenían del Banco de los Agricultores, del Banco de Comunicaciones y de otras instituciones. Hacia el amanecer habíamos conseguido cambalachearlos todos, exceptuando unos cuantos cientos de dólares, por papeles del Banco Central.

Después de varios días de falsas partidas, frustradas por raides aéreos, neblina y desperfectos en los motores, levantamos vuelo para Hami, por vía Chengtu y Suchow.

Ordinariamente se trata de un vuelo de unas once horas; llegamos exactamente a los doce días.

El vuelo a Chengtu duró una hora y media. El aparato era un trimotor Junkers de fabricación alemana, para diez pasajeros, con once años de servicio. Tanto el piloto como el copiloto eran chinos…

Título: A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB)
Autores: Erskine Caldwell
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 902 KB
Formato: PDF-EPUB

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Erskine Caldwell - A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Erskine Caldwell - A toda máquina rumbo a Smolensko (PDF-EPUB) El deseo de visitar la Unión Soviética venía creciendo en mí desde hacía varios años, pero solamente en la primera semana de 1941 resolví por fin que había llegado el momento de hacerlo. La razón que me impulsó a ir entonces fue el anhelo de llegar a Moscú antes de que los alemanes empezaran su ataque contra los rusos. Estaba convencido de que…

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