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Eric Griffin – Tremere (PDF-EPUB)

Eric Griffin – Tremere (PDF-EPUB)

Eric Griffin - Tremere (PDF-EPUB)

Eric Griffin – Tremere (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Eric Griffin – Tremere (PDF-EPUB)

Aisling Sturbridge caminaba chapoteando por las empapadas calles. A su alrededor, por todas partes, la ciudad se erguía formando colosales glifos de acero picado y crepitante neón. El revoltijo de señales y signos arcanos que asaltaba sus sentidos parecía fortuito. Las calles de la ciudad estaban llenas hasta gran altura con ambiciones medio olvidadas cristalizadas en hormigón y altitud.

Ésta era la Tumba del Dragón: el lugar en el que los torpes colosos de la desenfrenada industria iban a morir. Sturbridge podía sentir el peso de las viejas osamentas cerniéndose sobre ella.

Pasó bajo una arcada baja y se encontró en mitad de una columnata abovedada de sobresalientes costillas. Cada uno de aquellos monolitos suavemente curvos había sido amarilleado y carcomido por una exposición prolongada a los elementos. Pasó de forma ausente una mano sobre el más próximo de los pilares de marfil. Su superficie estaba envuelta por una película casi invisible de agua fría, que la recorría formando docenas de fuentes, cascadas y cataratas en miniatura. Como si estuvieran dotados de vida propia, sus dedos buscaron y dibujaron las letras de la enseña, el sagrado nombre que los fieles habían grabado en el obelisco tantos años atrás.

El Plaza.

Sonrió al recordar una imagen lejana, el vestíbulo del tamaño de una catedral, poblado por las luminarias de la aristocracia americana que resplandecían entre los mármoles incomparables. Después de un breve contacto, su mano cayó de forma ausente a un lado y ella siguió su camino.

En los rigores de la caza apenas quedaba espacio para la nostalgia.

Tras un cuidadoso escrutinio, empezó a darse cuenta de que las suyas no eran las únicas señales de vida presentes entre las ruinas. Le asombraba que los desechos de doscientos años de avaricia y ambición no se contentasen con yacer inmóviles y permanecer muertos. A su alrededor, por todas partes, la ciudad se elevaba con un clamor, se abría camino desgarrándolo todo, apoyándose sobre sus propios hombros en su apresuramiento. Las torres de cristal parecían ondear como el líquido bajo su mirada, fluyendo hacia algún mar oculto en la oscuridad del cielo nocturno. Con ansias de experimentar, extendió una mano y rompió la superficie acristalada del más cercano de los edificios.

El tintineo no fue el rápido y agudo rumor del agua fresca que había esperado, sino algo diferente… algo como centenares de diminutas patas escabulléndose sobre su piel.

El toque de la hechicería del Sabbat.

La visión cambió abruptamente mientras el ataque enemigo estallaba a su alrededor. El insólito paisaje mental palpitó como una migraña de destellantes luces rojas. De la cegadora luz brotaron motores de fuego que, acto seguido, se lanzaron aullando hacia el Río Harlem, donde una gran pira funeraria se liberó de un tirón del abrazo de los bajos edificios. Crepitó hacia el cielo como un latigazo. Había figuras entre las llamas. Figuras altas, ágiles, que hablaban con un farfullar ininteligible.

Honraban con su danza la primacía de las llamas: el legado de Heráclito.

Al principio era la llama. Y la llama estaba con Dios y la llama era Dios. Lo mismo ocurrió al principio con Dios.

Por medio de ella todas las cosas fueron hechas; sin ella no pudo hacerse nada. En ella estaba la vida y esa vida era la luz del hombre. La luz brilló en la oscuridad y la oscuridad no la comprendió.

Sturbridge podía sentir cómo se alargaban las llamas para abrazarla, para engullirla.

Se tambaleó y se cubrió los ojos con un brazo para protegerse de la luz y el calor. Se abrieron camino hacia el interior de su cráneo. Retrocedió dando un traspié hacia el edificio más próximo, pero su cambiante superficie no la acogería.

En vez de las intactas y calmadas torres de agua que había contemplado antes, los edificios hervían ahora, convertidos en caparazones rebosantes de insectos.

Sturbridge retrocedió, dio un traspié. Podía sentir cómo la oleada de diminuta y rápida vida se abalanzaba sobre ella. Sintió que su cuerpo cedía bajo el peso de innumerables patas que se aferraban a ella, reptaban, la picaban. Dobló la rodilla.

Título: Tremere (PDF-EPUB)
Autores: Eric Griffin
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.4 MB
Formato: PDF-EPUB

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Eric Griffin - Tremere (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Eric Griffin - Tremere (PDF-EPUB) Aisling Sturbridge caminaba chapoteando por las empapadas calles. A su alrededor, por todas partes, la ciudad se erguía formando colosales glifos de acero picado y crepitante neón. El revoltijo de señales y signos arcanos que asaltaba sus sentidos parecía fortuito. Las calles de la ciudad estaban llenas hasta gran altura con ambiciones medio olvidadas cristalizadas en hormigón y altitud. Ésta era la Tumba del Dragón: el lugar en el que los torpes colosos de la desenfrenada industria iban…

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