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Emmanuel Kant – Teoría y praxis (PDF) Gratis

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Emmanuel Kant – Teoría y praxis (PDF) Gratis El libro trata precisamente modos peculiares de la existencia humana que determinan cada uno por sí su propia correlación con el otro: lo bueno en la teoría ha de serlo también para la práctica, pues de lo contrario habrá que modificar la teoría; lo bueno para la práctica ha de serlo también en la teoría que necesariamente la funda.

En su opúsculo de 1793 sobre la teoría y la práctica, Kant ha buscado mostrar que su doctrina moral implica una teoría política que puede proporcionar principios efectivos para la reforma del Estado y la sociedad. La obra se ocupa principalmente de refutar el valor del “lugar común” acerca de la tajante separación entre teoría y práctica con respecto a la moralidad, al derecho político y al derecho de gentes. El fundamento que subyace a los argumentos de Kant es que la conducta racional de un hombre debe orientarse según los principios morales y políticos ya expuestos en su filosofía práctica. Así, dichos argumentos, desplegados en este escrito, forman parte de la respuesta a una de sus célebres preguntas: ¿qué debo hacer?En su opúsculo de 1793 sobre la teoría y la práctica, Kant ha buscado mostrar que su doctrina moral implica una teoría política que puede proporcionar principios efectivos para la reforma del Estado y la sociedad. La obra se ocupa principalmente de refutar el valor del “lugar común” acerca de la tajante separación entre teoría y práctica con respecto a la moralidad, al derecho político y al derecho de gentes. El fundamento que subyace a los argumentos de Kant es que la conducta racional de un hombre debe orientarse según los principios morales y políticos ya expuestos en su filosofía práctica. Así, dichos argumentos, desplegados en este escrito, forman parte de la respuesta a una de sus célebres preguntas: ¿qué debo hacer?

Marx escribió en una época en la que no había ningún socialismo real, casi ningún país del que no le expulsaran, y, sin embargo, hoy parece que no tiene sentido pensar con Marx porque ya no existe la URSS. Muchos realistas políticos, adoradores de los poderes efectivos y reinantes, así argumentan al abandonar el barco o cambiar de chaqueta. ¡Tampoco existía la URSS cuando Marx escribió toda su obra, sino la Rusia zarista y otras monarquías absolutas! Tampoco existía la ONU cuando Kant escribió la Paz Perpetua pero, retrospectivamente y pese a que la institución luego creada esté en crisis y nunca haya alcanzado la suficiente fuerza, no se puede decir que la Paz Perpetua de Kant fue, es y será, mera ideología. ¿Acaso es El Capital de Marx una supuración ideológica del modo de producción capitalista? No lo creemos.

Lo antedicho es prueba suficiente de que no es necesario –para poder defender la relevancia del quehacer teorético de la filosofía escrita a la hora de la transformación del mundo en que vivimos– ir hasta el Fedro y recoger, dentro de la ambivalencia con la que Platón trataba a la escritura, ese extraño poder de las «semillas inmortales», de esas letras escritas que fructifican en el porvenir al ser despertadas por un lector. Puesto que, por una parte, aunque mucha labor escrita acabe en el basurero de la Historia, y, por otra, no pueda decirse que haya poema que deje intacto al mundo, hay bastantes ejemplificaciones de la encarnación no mística del lógos como para tenerla por inane.

Kant, John Stuart Mill o Bertrand Russell, junto a otros, bien pueden ser tomados como ejemplos de una cierta clarividencia respecto a la incidencia práxica de sus respectivos quehaceres teoréticos, volcados en escritura. Y aunque el primero considerase sus textos más políticos como meros divertimentos, en ellos declaraba que: «Esta esperanza de tiempos mejores, sin la cual nunca hubiera entusiasmado al corazón humano un deseo serio de hacer algo provechoso para el bien universal, también ha ejercido siempre su influjo sobre la labor de los bienpensantes». La anticipación en la imaginación de que vayan a darse otras modalidades del pensar –y otras posibilidades del existir– mueven a la acción y otorgan al actor la sensación de que otros mundos son posibles. Y si bien el acto teorético de contemplar lo existente pudiera no tener ulterior consecuencia al permanecer en la mente, no es ya lo mismo al ponerlo por escrito y ofrecerlo a la luz pública. Las ideologías que rodean a todo arte y todo pensamiento y sobre todo a la política, son mucho más densas que las que se aprecian en algunas estructuras en las que se han descubierto desde la antigüedad regularidades geometrizantes. De ahí que la pretensión de hablar en nombre de la razón o en nombre de los otros siempre entrañe la incapacidad de hacerse consciente de los propios prejuicios. Con todo la música, la gramática, las matemáticas o la filosofía no pueden ser, en sí mismas, en su consideración estructural o formal, ni reformistas ni reaccionarias, ni reaccionarias conservadoras ni reaccionarias revolucionarias, sino que depende del contenido determinante que las encarne y del uso pragmático que se haga de ellas el cómo se determine el envoltorio ideológico que las circunda y que, no obstante, las atraviesa por completo.

Reforma, conservación y revolución señalan los tres modos de la «praxis política» que resultan de tener en cuenta unas relaciones sociales ya dadas, pues es necesario que haya algo que reformar, conservar o revolucionar. Pero ahora tenemos que detenernos en la existencia de la teoría y en el problema de la articulación de ésta con la praxis, un problema previo al de los modos políticos de la misma. Hay una acción teórica concreta, especial, que algunos pensadores han abordado con anterioridad y cuya dilucidación resulta de la mayor importancia para la actualidad. Nos referimos a la determinación teórica de la pregunta leninista por el «¿qué hacer?» que de algún modo pretendemos correlativa a la pregunta kantiana por el «¿qué es el hombre?». Para ello vamos a centrar la atención en ese Kant que reflexiona mundanamente sobre la teoría y la praxis y, también, en ese punto preciso en el que Marx abordó la misma cuestión, constatando las afinidades entre la Tesis 11 sobre Feuerbach del segundo con el ensayo sobre Teoría y Práctica del primero.

Dejaremos de lado del texto de Kant que utilizamos para pensar en el asunto el que en el mismo se excluya a las mujeres de la ciudadanía u cualesquiera otros momentos en los que no suscribimos el pensamiento del filósofo, deteniéndonos más bien en lo que tanto nosotros como la posteridad hemos considerado digno de recibo y no en lo que se manifiesta desencaminado. Pues de lo que se trata es de tomar lo productivo de un pensamiento y pensar a partir de esa fecundidad, haciendo filosofía del presente y ya no tanto historiografía. Si bien una señalización de lo que se deja de lado en un pensador tampoco esté de menos.

Yendo entonces a la famosa tesis de Marx vemos que parece distinguir entre «interpretar el mundo» y «transformarlo», aunque en cierta forma la teoría sea ya una forma de acción. Pensar es ya hacer algo, es una praxis, no es un no hacer nada, pero puede ser un hacer insuficiente, de ahí la famosa Tesis 11 sobre Feuerbach: «Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de maneras diferentes; ahora lo que importa es transformarlo», con lo que deja claro que adopta una vinculación entre teoría y praxis que puede no darse o que en otros filósofos (¿todos los otros?) no se ha dado. El joven Marx ve la necesidad de interpretar adecuadamente la realidad para poder llegar a transformarla, no como mero ejercicio intelectivo o deriva ideológica e imaginaria, pero exagera al considerarse el primero en tener tal cosa presente. Desde luego que interpretar adecuadamente lo existente significa representarse lo existente ante la conciencia y hacerlo no de cualquier manera, sino de forma correcta; estando el filósofo-político por excelencia completamente dentro de la forma moderna de concebir la filosofía. Una forma no única, quizás, pero tampoco descartable, pese a sus extravíos; una forma que ha de ser purgada y acaso recuperada en la actualidad.

Título: Teoría y praxis (PDF) Gratis
Autores: Emmanuel Kant
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 141 KB
Formato:PDF

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