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Elsa Osorio – A veinte años, Luz (PDF-EPUB)

Elsa Osorio – A veinte años, Luz (PDF-EPUB)

Elsa Osorio - A veinte años, Luz (PDF-EPUB)

Elsa Osorio – A veinte años, Luz (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Elsa Osorio – A veinte años, Luz (PDF-EPUB)

Luz, Ramiro y su hijo Juan llegaron al aeropuerto de Barajas a las siete de la  mañana de un jueves caluroso. En el taxi que los llevaba al hotel, Luz les habló de la Plaza Mayor, de esas callecitas angostas y misteriosas, de los bares abiertos hasta cualquier hora, de las mujeres cuando bailan con sus manos como pájaros inquietos y esa altivez en la mirada. Te va a encantar el flamenco, Ramiro, te voy a llevar al Parque del Retiro, Juan.

Quizás Luz quería hacerles creer (o creerse ella misma por un rato) que estaban allí solo para conocer España y no para acompañarla en esta carrera que no había podido parar desde que se le metió esa idea en la cabeza, cuando nació Juan. Porque fue allí, en la misma clínica, que empezó a crecer esa duda de la que ya no podría desprenderse. Entre pañales, provechitos y canciones de cuna, Luz averiguó y habló con gente y pidió datos y revolvió y hurgó y buscó obstinadamente. Y hasta aquí habían llegado. Hasta Madrid.

Esa misma mañana, mientras Juan y Ramiro dormían, en informaciones le dieron el número de teléfono de Carlos Squirru. Vivía, entonces, existía, y estaba allí, en la misma ciudad que ella. El corazón latiendo como si quisiera escapársele del cuerpo.

Marcó el número desde la cabina telefónica del hotel. Una voz de mujer con pronunciación española decía que ellos no estaban, que dejara un mensaje después de la señal. Cortó rápidamente. Trató de ponerle ojos, boca, cara, expresión a esa voz pero no pudo. ¿Sería su mujer? ¿Le habría hablado Carlos de su pasado?

Se había prometido dejar todo para el día siguiente. Ramiro y Juan se merecían un día en paz, divirtiéndose, paseando, como ella les había estado anunciando desde que llegaron. Debía darse una tregua, descansar, pero no podía evitar que la ansiedad se le colara entre paseos, juegos y risas. ¿Cómo encararía esa difícil conversación? Sería escueta, breve, y Carlos no iba a negarse a encontrarse con ella después de decirle que tenía un mensaje de Liliana para él. Tenía que encontrar las palabras justas.

Ramiro iba a ayudarla a planear, como tantas otras veces, desde que empezó su búsqueda.

—Lo charlamos a la noche —le dijo Ramiro.

Pero no pudo esperar a la noche: Tratá de entenderme, quiero hacerlo ya, quiero dejar de pensar si es o no es y qué me va a decir, cómo va a reaccionar.

Ramiro se alzó de hombros por toda respuesta. Era la historia de Luz, y era ella quién debía decidir cómo jugarla.

—Dígame —le respondió Carlos, y Luz tuvo que tomarse una mano con la otra para no colgar, tenía tanto miedo. Ramiro la miraba desde el vano de la puerta.

—Quisiera hablar con Carlos Squirru, por favor.

—Soy yo —y ese «yo» sonó tanto a «io» que Luz se dijo que había sido una estúpida en ilusionarse así porque perfectamente podía haber un español que se llamara igual—. ¿Quién eres?

«Eres» la convenció totalmente de que había sido un error, pero no iba a cortar sin estar segura.

—Mi nombre es Luz, Luz Iturbe. Usted no me conoce, quizás no es usted el Carlos Squirru que estoy buscando, me dieron su teléfono en información porque pregunté en Madrid, pero tal vez el Carlos Squirru que busco viva en otro lado, yo no estoy segura.

Se odiaba por estar diciendo todas estas palabras confusas. Tenía que empezar de nuevo, tosió, un silencio del otro lado que no la animaba a seguir, Ramiro que se iba al cuarto de Juan y un llanto de niño del otro lado de la línea.

—Un momento, por favor —y más lejos—: Montse, ocúpate del niño.

—Discúlpeme, creo que es un error, yo creí que…

—¿Sos argentina?

¡Sos, le había dicho sos!

—Sí, ¿y usted?, porque el Carlos Squirru que busco es argentino.

—Sí, soy argentino, aunque procuro olvidarlo —y se rio—. Pero no sé si el que vos buscás —un tono seductor—: ¿Es guapo, inteligente, encantador? En ese caso soy yo, si no será uno de los otros cinco o seis Squirru que están diseminados por Europa.

Carlos se reía, seguramente de la torpeza de Luz. Había pensado tantas veces lo que iba a decirle y ahora no se acordaba nada. Él parecía amable, simpático, ¿por qué no podía articular una frase coherente?

—Yo quería hablar con usted a propósito de Liliana.

Solo después de un largo silencio y en un tono muy seco:

—Liliana ¿qué?

—No sé, no sé el apellido, justamente, esa es una de las razones por las que quiero hablar con usted. Hace ya unos meses hablé con Miriam López, ella me dio su nombre. Miriam…

Título: A veinte años, Luz (PDF-EPUB)
Autores: Elsa Osorio
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.6 MB
Formato: PDF-EPUB

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Elsa Osorio - A veinte años, Luz (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Elsa Osorio - A veinte años, Luz (PDF-EPUB) Luz, Ramiro y su hijo Juan llegaron al aeropuerto de Barajas a las siete de la  mañana de un jueves caluroso. En el taxi que los llevaba al hotel, Luz les habló de la Plaza Mayor, de esas callecitas angostas y misteriosas, de los bares abiertos hasta cualquier hora, de las mujeres cuando bailan con sus manos como pájaros inquietos y esa altivez en la mirada. Te va a…

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