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Elmore Leonard – Almas paganas (PDF-EPUB)

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Elmore Leonard - Almas paganas (PDF-EPUB)

Elmore Leonard – Almas paganas (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Elmore Leonard – Almas paganas (PDF-EPUB)

La iglesia se había convertido en una tumba donde cuarenta y siete cadáveres reducidos a piel y manchas llevaban cinco años tirados en el suelo de hormigón, aunque no en el mismo lugar donde los habían matado con Kalashnikovs o a machetazos. Habían retirado los bancos y vuelto a montar los cadáveres: hombres, mujeres y niños yacían repartidos en hileras de cráneos, columnas vertebrales, fémures y pedazos de tela adheridos a restos momificados. A muchos adultos les faltaban los pies y los perros carroñeros se habían llevado huesos de todos los cuerpos.

Como los vivos ya no podían entrar en la iglesia, el padre Terry Dunn confesaba en el patio de la rectoría, a la sombra de unos viejos pinos y eucaliptos.

—Ave María Purísima. Hace dos meses que no vengo a confesarme. Desde entonces he fornicado con una mujer de Gisenyi, pero sólo tres veces. Eso es todo loque he hecho.

Daba la impresión de que se les llenaba la boca cuando empleaban palabras inglesas, las pro-nun-cia-ban cuidadosamente, con un acento que, en opinión de Terry, sólo se oía en África. A los fornicadores les ponía diez padrenuestros y diez avemarías. Mientras el penitente rezaba el acto de contrición, él musitaba algo parecido a una absolución y, antes de que se marchara, le recordaba que amase a Dios y que no volviera a pecar.

—Ave María Purísima. Hace mucho tiempo que no vengo a confesarme, pero no es culpa mía, porque usted no confiesa cada vez que dice que va a hacerlo. El pecado que he cometido es que he robado una cabra cerca de Nyundo para que coma mi familia. Mi mujer ha preparado con ella unas brochetas y también un estofado con patatas y pimientos.

—Anoche, mientras cenaba —comentó Terry—, le dije a mi asistenta que el estofado de cabra me parecería mucho más rico si no tuviera tantos malditos huesos.

—¿Cómo dice, padre?

—Me refiero a esos huesecillos afilados que se le clavan a uno en la boca — explicó Terry, y le puso diez padrenuestros y diez avemarías. Esta era la penitencia que ponía a la mayoría de sus feligreses.

Algunos venían a pedir consejo.

—Ave María Purísima. Todavía no he pecado, pero estoy pensando en hacerlo.

He visto a uno de los hombres que mató a mi familia. Un hutu de las milicias intrahamwe ha vuelto del campo de refugiados de Goma, y me gustaría matarlo, pero no quiero que me metan en la cárcel y tampoco quiero ir al infierno. ¿Puede pedirle a Dios que me perdone antes de matarlo?

—No creo que Dios esté por la labor —respondió Terry—. Lo mejor que puedes hacer es denunciar a ese hombre al conseiller de la oficina del sector y prometer que declararás como testigo durante el juicio.

El hombre que aún no había matado a nadie exclamó:

—¿Y eso cuándo va a ocurrir, padre? He leído en el Imvaho que hay ciento veinticuatro mil presos pendientes de juicio. ¿Cuántos años tardarán en juzgar al hombre que mató a mi familia? Dice el Imvaho que tardarán doscientos años en juzgarlos a todos.

—¿Ese hombre es más grande que tú? —preguntó Terry.

—No, es hutu.

—Búscalo —aconsejó Terry— y pégale en la boca con una piedra tan fuerte como puedas. Ya verás como te sientes mejor. Ahora reza bien el acto de contrición por todo lo que hayas podido hacer y se te haya olvidado.

Terry sólo podía ofrecerles un consuelo temporal, pero nada que fuera a cambiarles la vida.

Título: Almas paganas (PDF-EPUB)
Autores: Elmore Leonard
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.9 MB
Formato: PDF-EPUB

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Elmore Leonard - Almas paganas (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Elmore Leonard - Almas paganas (PDF-EPUB) La iglesia se había convertido en una tumba donde cuarenta y siete cadáveres reducidos a piel y manchas llevaban cinco años tirados en el suelo de hormigón, aunque no en el mismo lugar donde los habían matado con Kalashnikovs o a machetazos. Habían retirado los bancos y vuelto a montar los cadáveres: hombres, mujeres y niños yacían repartidos en hileras de cráneos, columnas vertebrales, fémures y pedazos de tela adheridos a restos momificados. A muchos…

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