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Eliacer Cansino – El misterio Velázquez (PDF-EPUB-MOBI-FB2-AZW3)

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Introduccion del Libro Lope De Vega – El Caballero De Olmedo (PDF)

AHORA, cuando miro la cruz del pergamino que longo guardado en la gaveta de mi escritorio, pienso que no he podido vivir esta aventura extraña y misteriosa. A veces me desvelo en las noches pensando que algo va a sucederme y, asustado, me salgo al balcón para mirar el cielo, esperando ver en él alguna señal que me consuele.

Pero el cielo permanece en silencio, por más que yo ponga todo mi sentido en descifrar sus luces.

Mi amigo Juan Pareja me dice que olvide todo lo que me ha ocurrido, que él mismo se ha prometido no hablar de ello aunque le torturen, y que por nada del mundo, vea lo que vea y oiga lo que oiga, vuelva a hablar de lo que hicimos aquella noche.

Pero yo no puedo evitarlo, pues desde hace unos días siento en mí una extraña clarividencia, la sensación cierta di’ que algo me ha hecho crecer más alto de lo que nadie pueda pensar al ver mi figura. Por eso me he propuesto 12 contar aquellos sucesos ayudado de estos «cuadernitos de memoria», por si la fortuna quiere que algún día alguien los lea. Y para que todos sepan que Nicolás Pertusato no era sólo el que ven.

Quizá deba decir que nací en Alessandría de la Palla en 1643 o 1644. La incertidumbre sobre mi propio nacimiento se debe a la perniciosa manía de mi padre de querer ocultar mi verdadera edad, y a la confusión que creó en torno a los que podrían saberlo. Llegué a España hace ya once años, pero cuando miro hacia atrás me parece que hubiera pasado un siglo. Apenas recuerdo nada de mis primeros años; sé que mi madre perdió su vida al darme la mía, y también que mi padre debió de ver en mí la causa de esa desgracia. Difícilmente puedo recordar su rostro; sí, en cambio, el de Marina, la mujer que me cuidó en aquellos días.

Un sentimiento vago y diversas escenas que yo ordeno y desordeno con el pincel de la imaginación constituyen la sustancia de aquel tiempo.

Sólo creo ser fiel cuando recuerdo la mañana en que el destino comenzó a dirigir mi vida. Esta idea de que algo o alguien, sin mi voluntad, me lleva y me trae, ha encontrado tal eco en mi ánimo que hoy me es difícil desecharla.

Pero entonces no lo pensaba. Ni podía pensarlo cuando me asomé al balcón y vi cruzar el patio de la casa a un desconocido que me hizo reír por la extravagancia de su casaca, y que momentos después supe que venía a llevarme para siempre.

Marina gritó desde el fondo de la casa, mientras yo me esforzaba en contener la risa al ver al presumido arre-glando su pañuelo en el reflejo de un cristal:

-¡Nicolino, los zuecos!

«¡Los zuecos!», pensé con horror. Odiaba los zuecos.

Marina me llevaba todas las tardes al jardín a ejercitarme con ellos. Mi padre se los había mandado hacer a un inge-nioso zapatero, y éste había ideado el artificio que ahora me mortificaba: unos chapines a los que se podían añadir varias suelas de madera. Eran insoportables. A menudo los escondía para que Marina no los encontrara y evitar así tener que ponérmelos. Ella se azoraba cuando tenía que dar explicaciones a mi padre, pero tampoco se esmeraba en buscarlos. En el fondo, detestaba aquellos ingenios tanto como yo.

Le partía el corazón verme arrastrar los pies por los salones con los tacos de madera, indeciso, torpe, como un insecto que hubiera caído sobre la superficie de un es-tanque.

Título: El misterio Velázquez (PDF-EPUB-MOBI-FB2-AZW3)
Autores: Eliacer Cansino
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 3.0 MB
Formato: PDF-EPUB-MOBI-FB2-AZW3

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Eliacer Cansino – El misterio Velázquez (PDF-EPUB-MOBI-FB2-AZW3) Introduccion del Libro Lope De Vega - El Caballero De Olmedo (PDF) AHORA, cuando miro la cruz del pergamino que longo guardado en la gaveta de mi escritorio, pienso que no he podido vivir esta aventura extraña y misteriosa. A veces me desvelo en las noches pensando que algo va a sucederme y, asustado, me salgo al balcón para mirar el cielo, esperando ver en él alguna señal que me consuele. Pero el cielo permanece en silencio, por más que yo ponga…

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