Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Chufo Lloréns – La saga de los malditos (PDF-EPUB)

Chufo Lloréns – La saga de los malditos (PDF-EPUB)

Chufo Lloréns – La saga de los malditos (PDF-EPUB)

Chufo Lloréns - La saga de los malditos (PDF-EPUB)

Chufo Lloréns – La saga de los malditos (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Chufo Lloréns – La saga de los malditos (PDF-EPUB)

La casa situada a la derecha de la sinagoga del Tránsito, entre la calle del mismo nombre y la de Santo Tomé, era modesta por fuera y hasta diríase que común, al punto que nadie hubiera podido sospechar, viendo la humilde y enjalbegada tapia que la circunvalaba, que en su interior albergara tanta riqueza y suntuosidad de modo y manera que nada tuviera que envidiar a cualquiera de las mansiones que la nobleza habitaba en la parte alta de la ciudad. Presidía ésta una de las aljamas que los judíos habitaban en Toledo y la familia que la poseía tenía entrada franca en el alcázar del rey. Isaac Abranavel Ben Zocato, al igual que su padre y su abuelo, amén de rabino principal, era uno de los hombres más acaudalados e importantes de la comunidad. Su fortuna databa de los tiempos en que su abuelo sirviera de administrador real y recaudador de impuestos al rey Fernando IV, oficio que heredó su padre en la corte de Alfonso XI y que él se esforzaba por cumplir, así mismo, en la de Juan I tras haberlo hecho en la de su padre Enrique II de Trastámara.

El barrio era una sucesión de calles y callejas, ubicadas entre la parte exterior de la muralla y el río en el faldón de la peña donde se alzaba Toledo, que bordeaban Santa María la Blanca y cuyo punto de encuentro era el zoco donde se llevaban a cabo todas las transacciones comerciales de aquel industrioso pueblo. Los judíos toledanos eran de natural discretos ya que los tiempos no eran propicios para mostrar riquezas ni despertar envidias entre la población de los míseros barrios cristianos que se afanaban por medrar hacinados, eso sí, entre los muros de la capital.

La mañana era fría cual correspondía a aquel mes de shevat de 1383; una neblina baja proveniente del Tajo lo envolvía todo cuando Samuel Ben Amía se dirigía, con paso mesurado, hacia la casa de su amigo el gran rabino Isaac Abranavel.

Dos eran las cuestiones que embargaban su espíritu, la primera henchía su alma de gozo y la segunda de zozobra. Su primogénito, Rubén Ben Amía, desde su Bar Mitzvá, estaba comprometido en matrimonio con Esther, la jovencísima y bella hija de su amigo y ambos debían acordar tanto la fecha del shiduj como las tenairn a la que debían comprometerse antes del definitivo nadán. Los muchachos se conocían desde la infancia y ambas familias habían decidido que, llegada la edad oportuna, estaban destinados a contraer el sagrado vínculo. Su fortuna e influencia entre la comunidad no era ni de mucho comparable a la del gran rabino pero éste no quería para su hija una boda de interés y, por otra parte, el prestigio de Rubén como lamdán, pese a su juventud, había crecido entre la comunidad hebrea, hasta límites insospechados; el motivo de su gozo era éste, pero otro muy diferente era el de su zozobra; el arcediano de Écija, Ferrán Martínez seguía inflamando, con sus diatribas, el odio que los cristianos alimentaban contra su pueblo y además el papa Gregorio XI había recordado al rey su obligación de no brindar su protección a aquellos súbditos que tan bien le servían. Su dilatada experiencia y su afinado instinto le decían que aunque el fuego se encendiere en un lugar apartado el viento lo atizaría sin duda y una espurna podría saltar y propagarlo hasta cualquier alejado lugar. Esto ya había ocurrido otras veces y el juego de quemar aljamas judías era algo que apasionaba a los vasallos del rey de Castilla. En estos vericuetos andaba su mente cuando, tras doblar la esquina de la Fuente de la Doncella, se encontró ante el modesto arco de piedra que guardaba la entrada del jardín de los Abranavel, presidido por el escudo del rabino, que en tiempos había sido otorgado a su abuelo por el rey Fernando IV. Consistía éste en un bajorrelieve que representaba un libro abierto y un cálamo que cruzaba sus páginas, en la orla, una leyenda: «FIDELIS USQUAM MORTEM». Se recogió la orla de su túnica y ascendiendo por el empinado y estrecho sendero llegó hasta la puerta de la casa, descansó un instante para recuperar el ritmo de su respiración y cuando ya lo hubo conseguido sacó la diestra por un corte de su sobrevesta y alcanzando la aldaba hizo que ésta golpeara firmemente sobre la plancha de metal que protegía la hoja de grueso roble y esperó. El sonido se propagó y al cabo de un tiempo unos pasos contenidos le avisaron de que alguien se acercaba, luego, el ruido de una mirilla al abrirse y unos ojos cautos lo observaron con detenimiento, la mirilla se cerró y el chirriar de pasadores al retirarse le confirmó que había sido reconocido. Lentamente la puerta abriose y apareció ante él un doméstico de la casa de Abranavel que inclinando su cabeza le invitó a pasar al interior…

Título: La saga de los malditos (PDF-EPUB)
Autores: Chufo Lloréns
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 4.4 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Chufo Lloréns - La saga de los malditos (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Chufo Lloréns - La saga de los malditos (PDF-EPUB) La casa situada a la derecha de la sinagoga del Tránsito, entre la calle del mismo nombre y la de Santo Tomé, era modesta por fuera y hasta diríase que común, al punto que nadie hubiera podido sospechar, viendo la humilde y enjalbegada tapia que la circunvalaba, que en su interior albergara tanta riqueza y suntuosidad de modo y manera que nada tuviera que envidiar a…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.