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Catherine Fisher – Sapphique (PDF)

Catherine Fisher – Sapphique (PDF)

Catherine Fisher - Sapphique (PDF)

Catherine Fisher – Sapphique (PDF)

 Introduccion del Libro Catherine Fisher – Sapphique (PDF)

Finn ha escapado de la terrible prisión viviente de Incarceron, pero sus recuerdos lo atormentan, porque su hermano Keiro aún está Adentro. Afuera, Claudia insiste en que él debe ser rey, pero Finn duda incluso de su propia identidad ¿Es él el perdido príncipe Giles? O ¿Son sus recuerdos nada más que otra construcción de su encarcelamiento? Y ¿Puedes ser libre si tus amigos aún están presos? ¿Puedes ser libre si tu mundo está congelado en el tiempo? Dentro de Incarceron, el loco hechicero Rix realmente encontró el Guante de Sapphique, el único hombre que la prisión amo alguna vez.

Sapphique, cuya imagen quema a Incarceron con el deseo de escapar a su propia naturaleza. Si Keiro roba el Guante, ¿Traerá él destrucción a su mundo?

Prólogo

El pasadizo era tan estrecho que Attia podía reclinarse contra una muralla y patear la otra.

Espero en la penumbra, escuchando, su aliento condensándose en los brillantes ladrillos. El parpadeo de las llamas alrededor de la esquina enviaba ondas por la muralla.

Los gritos era más fuerte ahora, el inconfundible rugido de la multitud excitada.

Escuchó los aullidos de placer, súbitos vientos de risa. Silbidos y estampados.

Aplausos.

Lamiendo el goteo de condensación de sus labios, probó el polvo salino, sabiendo que tenía que enfrentarlos. Ella había ido muy lejos, buscado por mucho tiempo, como para retroceder ahora. Era inútil sentirse pequeña, y asustada. No si alguna vez quería escapar. Se enderezó, acercándose al extremo, y echo una mirada.

Cientos de personas estaban hacinadas en el pequeño cuadrado iluminado por antorchas. Estaban apretujados juntos, sus espaldas hacia ella, el hedor a sudor y cuerpos era abrumador. Detrás de la multitud unas pocas mujeres viejas estaban de pie estirándose para poder ver. Medio-hombres doblados en las sombras. Los chicos trepados en los hombros de los otros, trepando a los techos de las escuálidas casas. Puestos de venta de telas llamativas vendían comida caliente, la acritud de las cebollas y la grasa chisporroteando haciéndola tragar de hambre.

La Prisión estaba interesada también. Justo sobre ella, bajo los aleros de paja sucia, uno de sus pequeños Ojos rojos espiaba curiosamente la escena.

Un aullido de aprecio desde la multitud hizo que Attia pusiera rígidos sus hombros; dio un paso fuera deliberadamente. Los perros peleaban sobre los restos; pasó muy junto a ellos, pasado un umbral en sombras. Alguien se deslizo tras de ella; ella se giró, su cuchillo ya en su mano.

―Ni‖siquiera‖lo‖intentes.

El ratero dio un paso atrás, los dedos estirados, sonriendo. Él era delgado y sucio y tenía pocos dientes.

―No hay problema, querida. Mi error.

Ella lo vio deslizarse en la multitud.

―Lo‖ habría‖ sido ―ella murmuró. Luego enfundo su cuchillo e irrumpió dentro después de él.

Forzar un camino a través era difícil. La gente estaba apretadamente empacada y ansiosa por ver lo que sea que sucedía al frente; ellos gemían, reían, y jadeaban al unísono. Niños harapientos reptaban bajo los pies de todos, siendo pateados y pisados. Attia empujó y maldijo, se deslizó en pequeños espacios, se dobló bajo los codos. Ser pequeña tenía sus ventajas. Y necesitaba llegar al frente. Necesitaba verlo.

Sin aliento y herida, se retorció entre dos enormes hombres y encontró aire.

Estaba acre con el humo. Las teas chisporroteaban alrededor; frente a ella, un espacio de barro había sido cerrado con cuerdas.

Acurrucado en él, solo, había un oso.

Attia miró fijamente.

El pelaje negro del oso era roñoso, sus ojos pequeños y salvajes. Una cadena resonaba alrededor de su cuello, y, bastante atrás en la sombras, un cuidador de osos sostenía el extremo, un hombre calvo con largos bigotes, su piel brillando con el sudor. Colgado a su lado había un tambor; él lo golpeaba rítmicamente y daba un fuerte tirón a la cadena.

Lentamente, el oso se elevó en sus patas traseras, y bailo. Más alto que un hombre, caminando torpe y pesadamente, dio una vuelta, su hocico chorreando saliva, sus cadenas dejando rastros sangrientos en su piel.

Attia frunció el ceño. Ella sabia justo como se sentía.

Puso su mano en su propio cuello, donde los verdugones y heridas de la cadena que una vez había usado se estaban desvaneciendo a ligeras marcas…

Título: Sapphique (PDF)
Autores: Catherine Fisher
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.4 MB
Formato:PDF

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Catherine Fisher - Sapphique (PDF)  Introduccion del Libro Catherine Fisher - Sapphique (PDF) Finn ha escapado de la terrible prisión viviente de Incarceron, pero sus recuerdos lo atormentan, porque su hermano Keiro aún está Adentro. Afuera, Claudia insiste en que él debe ser rey, pero Finn duda incluso de su propia identidad ¿Es él el perdido príncipe Giles? O ¿Son sus recuerdos nada más que otra construcción de su encarcelamiento? Y ¿Puedes ser libre si tus amigos aún están presos? ¿Puedes ser libre si tu mundo está congelado en el tiempo?…

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