Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 3 » Cassandra Clare – Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

Cassandra Clare – Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

Cassandra Clare – Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

Cassandra Clare - Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

Cassandra Clare – Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

Introduccion del Libro Cassandra Clare – Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)

El día que mataron a los padres de Emma Carstairs hacía un tiempo estupendo.

Por otra parte, el tiempo solía ser siempre estupendo en Los Ángeles. La madre y el padre de Emma la dejaron una clara mañana de invierno en el Instituto, en las colinas detrás de la Autopista de la Costa del Pacífico, con vistas al océano azul. El cielo era una explanada sin nubes que se extendía desde los acantilados de las Pacific Palisades hasta las playas de Point Dume.

La noche anterior había llegado un informe sobre actividades demoníacas en las cuevas de la playa de Leo Carrillo. Habían encargado a los Carstairs que echaran un vistazo. Más tarde, Emma recordaría a su madre recogiéndose tras la oreja un mechón que el viento le había soltado, mientras se ofrecía a dibujarle un runa de temeridad al padre de Emma, y a este, John Carstairs, riendo y diciendo que no estaba muy seguro de qué opinaba de esas runas nuevas. Ya le iba bien con las que se hallaban en el Libro Gris, muchas gracias.

En aquel momento, Emma se había impacientado con sus padres, y los había abrazado apresuradamente antes de echar a correr escalera arriba hacia la puerta del Instituto, con la mochila que le saltaba entre los hombros mientras les decía adiós con la mano desde el patio.

Emma estaba entusiasmada de poder entrenar en el Instituto. No solo su mejor amigo, Julian, vivía allí, sino que ella siempre se sentía como si estuviera volando hacia el océano al entrar en él.

Era una estructura enorme, de madera y piedra, situada al final de un largo camino de gravilla que serpenteaba entre las colinas. Todas las habitaciones, todos los pisos, daban al océano, a las montañas y al cielo, grandes extensiones ondeantes de azules, verdes y dorados. El sueño de Emma era subir al tejado con Jules (aunque hasta ese momento los padres les habían chafado el plan) para contemplar la vista que se abría hasta el desierto del sur.

La puerta principal la reconoció y se abrió con facilidad bajo su empujón. La entrada y los pisos bajos del Instituto estaban llenos de cazadores de sombras adultos que iban de un lado para otro.

Algún tipo de reunión, supuso Emma. En medio del gentío, vio de refilón al padre de Julian, Andrew Blackthorn, el director del Instituto. Como no quería que la entretuvieran con saludos, se apresuró a ir al vestuario del segundo piso, donde se cambió los tejanos y la camiseta por el equipo de entrenamiento: una camisa amplia, unos pantalones anchos de algodón y lo más importante: una espada a la espalda.

Cortana. Su nombre solo quería decir «espada corta», pero para Emma no era corta. Tenía la longitud de su antebrazo, de metal brillante y con una inscripción en la hoja que siempre la hacía estremecerse: «Soy Cortana, del mismo acero y temple que Joyeuse y Durendal». Su padre le había explicado lo que eso significaba el día que se la había puesto en sus manos de niña de diez años por primera vez.

—Puedes usar esta espada para entrenarte hasta que cumplas los dieciocho, momento en que será tuya —le había dicho John Carstairs, sonriéndole mientras pasaba los dedos por encima de la inscripción—. ¿Entiendes lo que quiere decir?

Ella había negado con la cabeza. «Acero» lo entendía, pero no lo de «temple». «Temple» significaba «temperamento», algo que su padre siempre le estaba diciendo que debía controlar.

¿Qué tenía eso que ver con la hoja de una espada?

—Ya conoces a la familia Wayland —le había dicho su padre—. Eran famosos por las armas que hacían, antes de que las Hermanas de Hierro comenzaran a forjar todas las armas de filo de los cazadores de sombras. Wayland el Herrero creó a Excálibur y a Joyeuse, las espadas de Arturo y Lancelot, y a Durendal, la espada del héroe Rolando. E hicieron también esta espada, del mismo acero. Y todo acero se debe templar, someterlo a un gran calor, casi el suficiente para derretir o destruir el metal; eso lo hace más fuerte.

—La besó en la coronilla—. Durante generaciones, esta espada ha pertenecido a los Carstairs. La inscripción nos recuerda que los cazadores de sombras somos las armas del Ángel.

Templados por el fuego, nos hacemos más fuertes.

Cuando sufrimos, sobrevivimos.

A Emma se le hacía eterno esperar los seis años que le faltaban para cumplir los dieciocho, cuando podría viajar por el mundo luchando contra los demonios, cuando podría templarse en el fuego. En ese momento, se sujetó la espada y salió del vestuario, mientras se imaginaba cómo sería ese futuro. En su imaginación, se hallaba en lo alto de los acantilados ante el mar de Point Dume, rechazando a una horda de demonios raum con Cortana. Julian estaba con ella, claro, empleando su arma favorita: la ballesta.

En la imaginación de Emma, Jules, como llamaban a Julian, siempre estaba allí. Emma lo conocía desde que tenía uso de razón. Los Blackthorn y los Carstairs siempre habían estado unidos, y Jules solo tenía unos meses más que ella; Emma nunca había vivido en un mundo sin él.

Había aprendido a nadar en el mar con él, cuando ambos eran bebés. Habían aprendido a andar y a correr juntos. Los padres de él la habían llevado en brazos, y los hermanos mayores de Jules la reñían cuando se portaba mal.

Título: Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI)
Autores: Cassandra Clare
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 3.9 MB
Formato: PDF

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Cassandra Clare - Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI) Introduccion del Libro Cassandra Clare - Ciudad Del Fuego Celestial (PDF-EPUB-FB2-MOBI) El día que mataron a los padres de Emma Carstairs hacía un tiempo estupendo. Por otra parte, el tiempo solía ser siempre estupendo en Los Ángeles. La madre y el padre de Emma la dejaron una clara mañana de invierno en el Instituto, en las colinas detrás de la Autopista de la Costa del Pacífico, con vistas al océano azul. El cielo era una explanada sin nubes que se…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.