Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Carlos Fuentes – La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

Carlos Fuentes – La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

Carlos Fuentes – La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

Carlos Fuentes - La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

Carlos Fuentes – La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Carlos Fuentes – La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)

De noche, el mar y el cielo son uno solo y hasta la tierra se confunde con la oscura inmensidad que lo envuelve todo. No hay resquicios. No hay cortes. No hay separaciones. La noche es la mejor representación de la infinitud del universo. Nos hace creer que nada tiene principio y nada, fin. Sobre todo si (como sucede esta noche) no hay estrellas.

Aparecen las primeras luces y la separación se inicia. El océano se retira a su propia geografía, un velo de agua que oculta las montañas, los valles, los cañones marinos. El fondo del mar es una cámara de ecos que jamás llegan hasta nosotros, y menos hasta mí, esta madrugada.

Sé que el día va a derrotar esta ilusión. Y si ya nunca más amaneciese, ¿entonces, qué? Entonces creeré que el mar se ha robado mi figura.

El Pacífico es ahora un océano en verdad calmado, blanco como un gran tazón de leche. Es que las olas le han avisado que la tierra se aproxima. Yo trato de medir la distancia entre dos olas. ¿O será el tiempo lo que las separa? ¿No la distancia?

Contestar esta pregunta resolvería mi propio misterio. El océano es imbebible, pero nos bebe. Su suavidad es mil veces mayor que la de la tierra. Pero sólo escuchamos el eco, no la voz del mar. Si el mar gritase, todos estaríamos sordos. Y si el mar se detuviese, todos moriríamos. No hay mar quieto. Su movimiento perpetuo le da el oxígeno al mundo. Si el mar no se mueve, nos ahogamos todos. No la muerte por agua, sino por asfixia.

Amanece y la luz del día determina el color del mar. El azul de las aguas no es más que una dispersión de la luz. El color azul significa que el astro solar ha vencido la claridad de las aguas, dotándolas de un ropaje que no es el suyo, que no es su piel, si es que el mar también tiene piel… ¿Qué cosa va a iluminar el día que nace?

Quisiera dar una respuesta muy rápida porque me voy quedando sin palabras que contarles a ustedes, los sobrevivientes.

Si el sol naciente y la noche moribunda no hablan por mí, no tendré historia. La historia que quiero contarle a los que aún viven. Creo que el mar vive y que cada ola que me lava la cabeza siente la tierra, palpa la carne, busca mi mirada y la encuentra, estúpida. O más bien azorada. Incrédula.

Miro sin mirar. Tengo miedo de ser visto. No soy lo que se dice “agradable” de ver. Soy la cabeza cortada número mil en lo que va del año en México. Soy uno de los cincuenta decapitados de la semana, el séptimo del día de hoy y el único durante las últimas tres horas y un cuarto.

El sol naciente se refleja en mis ojos abiertos. Mi cabeza ha dejado de sangrar. Un líquido espeso corre de la masa encefálica a la arena. Mis párpados ya nunca se cerrarán, como si mis pensamientos siguieran empapando la tierra.

Aquí está mi cabeza cortada, perdida como un coco a orillas del Océano Pacífico en la costa mexicana de Guerrero.

Mi cabeza arrancada como la de un feto muerto que debe perderla para que el cuerpo acéfalo nazca a pesar de todo, palpite por unos instantes y muera también, ahogado en sangre, a fin de que la madre se salve y pueda llorar. Después de todo, la guillotina primero ensayó su eficacia cortándole la cabeza, no a los reyes, sino a los cadáveres.

Mi cabeza me fue cortada a machetazos. Mi cuello es un tejido que se deshebra a jirones. Mis ojos son dos faros de asombro abiertos hasta que la siguiente marea se los lleve y los peces se metan a mi cabeza por el orificio sacrificial y la materia gris se vuelque, entera, en la arena, como una sopa derramada, perdida en la tierra, para siempre invisible como no sea para abono de turistas nacionales y extranjeros.

¡Estamos en el trópico, carajo! ¿No se han enterado, ustedes que aún viven o creen vivir?

El cerebro dejó de controlar los movimientos de un cuerpo al que ya no encuentra. Mi cabeza abandonó al cuerpo. ¿Para qué me sirve, sin cuerpo, respirar, circular, dormir? Aunque si estas son las áreas más viejas de mi cabeza, ¿me esperarán nuevas zonas en la parte del cerebro que no usé en vida? Ya no tengo que controlar el equilibrio, la postura, la respiración, el ritmo del corazón. ¿Entro a una realidad desconocida, la que la parte inutilizada del cerebro va a revelarme dentro de poco?

Los guillotinados no pierden la cabeza en seguida. Les quedan unos segundos — acaso unos minutos— para mover los ojos desorbitados, preguntarse qué pasó, dónde estoy, qué me espera, con una lengua que, separada del cuerpo, no deja de moverse, locuaz, idiota, a punto de perderse para siempre en el misterio de saber a dónde fue a parar mi cuerpo trunco, en vez de fijarse con premura en el deber máximo de una cabeza cortada, que consiste en recrear en la mente al cuerpo y decir: Esta es la cabeza de Josué, hijo de padres desconocidos, en busca de su cuerpo vivo, el que tuvo en vida, el que palpitó de noche y de día, el que todas las mañanas despertó con un proyecto de vida negado, ¡cómo no!, por la imagen del primer espejo de la jornada.

Yo, Josué, cuya única preocupación en este instante es no morderse la lengua. Porque aunque la cabeza esté cortada, la lengua busca hablar, liberada al fin, y sólo alcanza a morderse a sí misma, morderse como se muerde una salchicha o una hamburguesa.

Carne somos y a la carne regresamos. ¿Así se dice? ¿Así se ora? Mis ojos sin órbita buscan al mundo.

Fui cuerpo. Tuve cuerpo. ¿Seré alma?

Título: La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB)
Autores: Carlos Fuentes
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.9 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Carlos Fuentes - La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Carlos Fuentes - La voluntad y la fortuna (PDF-EPUB) De noche, el mar y el cielo son uno solo y hasta la tierra se confunde con la oscura inmensidad que lo envuelve todo. No hay resquicios. No hay cortes. No hay separaciones. La noche es la mejor representación de la infinitud del universo. Nos hace creer que nada tiene principio y nada, fin. Sobre todo si (como sucede esta noche) no hay estrellas. Aparecen las…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.