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Camilla Läckberg – Las hijas del frío (PDF-EPUB)

Camilla Läckberg – Las hijas del frío (PDF-EPUB)

Camilla Läckberg - Las hijas del frío (PDF-EPUB)

Camilla Läckberg – Las hijas del frío (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Camilla Läckberg – Las hijas del frío (PDF-EPUB)

La pesca de la langosta no era lo que había sido en otro tiempo. Antiguamente, los que trabajaban duro para capturar el marisco negro eran pescadores profesionales. Ahora, en cambio, eran los veraneantes quienes, durante una semana, pescaban langostas para satisfacción propia y exclusiva. Y tampoco acataban las normas. Él había visto de todo a lo largo de los años. Cómo sacaban discretamente un cepillo con el que retirar las huevas de las hembras y hacerlas parecer legales, cómo vaciaban las cubetas ajenas e incluso buceadores que se sumergían para coger con sus propias manos las langostas de las cubetas de los demás. A veces se preguntaba adonde iría a parar todo cuando ni entre los pescadores de langosta quedaba el menor atisbo de honor. En una ocasión, al menos, le dejaron una botella de coñac en la cubeta cuando la sacó vacía, en lugar de con cualquiera sabe cuántas langostas que habrían desaparecido de su interior. Aquel ladrón, por lo menos, dio muestras de algo de honradez o, en su defecto, de sentido del humor.

Frans Bengtsson suspiró profundamente mientras revisaba las cubetas, pero se animó al ver que en la primera ya había dos magníficos ejemplares. Tenía buen ojo para saber dónde encontrarlas y conocía algunos lugares privilegiados donde podía llenar sus tinas con la misma buena pesca año tras año.

Después de haber llenado tres cubetas, tenía ya una cantidad considerable del codiciado marisco. Él no comprendía exactamente por qué tenía un precio tan escandaloso. No porque no le gustase, pero, si le daban a elegir, él prefería cenar arenque. No sólo estaba más rico, sino que, además, tenía un precio más razonable. Pero el dinero que sacaba pescando langosta era un extra que le venía muy bien añadir a la pensión en aquella época del año.

La última cubeta pesaba bastante y apoyó el pie contra la falca del barco para aumentar la estabilidad a la hora de sacarla. Poco a poco, fue notando cómo subía y esperaba que no hubiese sufrido ningún daño.

Miró por la borda de su vieja barca para ver en qué estado aparecía. Pero no fue la cubeta lo primero que vio. Una blanca mano hendió las inquietas aguas y, por un instante, le pareció que señalaba al cielo.

Su primer impulso fue soltar la cuerda que sostenía en la mano y dejar que, fuese lo que fuese aquello que descansaba bajo la superficie del agua, volviese a desaparecer en las profundidades junto con la cubeta llena de langostas. Sin embargo, enseguida le pudo la experiencia y empezó a tirar otra vez de la cuerda que estaba atada a la cubeta. Su cuerpo conservaba aún gran parte de su vigor de antaño, y no le vino mal, pues se vio obligado a tirar con todas sus fuerzas para subir su macabro hallazgo por la borda.

Cuando el cadáver pálido, exánime y empapado cayó de golpe sobre la cubierta, perdió el aplomo. Había sacado del agua el cuerpo sin vida de una menor, una niña, con los largos cabellos adheridos al rostro y los labios tan violáceos como los ojos, que ahora se clavaban invidentes en el cielo.

Frans Bengtsson se asomó por la borda y vomitó.

Patrik jamás creyó que pudiera llegar a sentirse tan cansado. Todas aquellas fantasías sobre lo mucho que dormían los bebés habían quedado destrozadas en los dos últimos meses. Se pasó las manos por el corto cabello castaño, pero sólo logró empeorar su sensación de sueño. Y si él estaba cansado, no quería ni imaginar cómo debía de sentirse Erica. Al menos él no tenía que amamantarlo regularmente por las noches. Además, estaba realmente preocupado por ella. No recordaba haberla visto sonreír desde que llegaron del hospital y lucía unas marcadas ojeras. Al ver la desesperación en sus ojos por las mañanas, le costaba dejarlas a ella y a Maja, pero al mismo tiempo debía admitir que experimentaba un gran alivio al poder dirigirse a su conocido entorno adulto. Amaba a Maja sobre todas las cosas, pero tener un bebé en casa era como entrar en un mundo ajeno, extraño, con nuevas y constantes situaciones de estrés acechando a la vuelta de cada esquina. ¿Por qué no duerme? ¿Por qué llora? ¿Tiene calor? ¿Frío? ¿No le habían salido unos puntitos raros? Los delincuentes adultos eran, al menos, algo familiar, algo que sabía cómo manejar.

Clavó una mirada vacía en los documentos que tenía delante mientras intentaba retirar la telaraña del cerebro lo suficiente como para poder seguir trabajando. El timbre del teléfono lo hizo saltar de la silla y sonó hasta tres veces antes de que reaccionase y contestase…

Título: Las hijas del frío (PDF-EPUB)
Autores: Camilla Läckberg
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.0 MB
Formato: PDF-EPUB

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Camilla Läckberg - Las hijas del frío (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Camilla Läckberg - Las hijas del frío (PDF-EPUB) La pesca de la langosta no era lo que había sido en otro tiempo. Antiguamente, los que trabajaban duro para capturar el marisco negro eran pescadores profesionales. Ahora, en cambio, eran los veraneantes quienes, durante una semana, pescaban langostas para satisfacción propia y exclusiva. Y tampoco acataban las normas. Él había visto de todo a lo largo de los años. Cómo sacaban discretamente un cepillo con el que retirar…

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