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Brian Freeman – Sin memoria (PDF-EPUB)

Brian Freeman – Sin memoria (PDF-EPUB)

Brian Freeman - Sin memoria (PDF-EPUB)

Brian Freeman – Sin memoria (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Brian Freeman – Sin memoria (PDF-EPUB)

A pesar de los regueros de sangre que le cubrían el rostro, rabiosos como pinturas de guerra, el hombre que yacía sobre la cama aún respiraba. No había logrado matarlo.

Estaba tendido de espaldas, entre un revoltijo de sábanas. Su camisa desabrochada dejaba al descubierto un pecho liso, pálido como el invierno y lampiño.

Tenía los pantalones bajados hasta los tobillos, y olía a humo de puro y a colonia. La botella de whisky que había abierto estaba volcada sobre el suelo del viejo camarote y empapaba de Lagavulin la moqueta verde esmeralda. Su mano seguía sujetando un vaso de cristal. El golpe lo había cogido por sorpresa y lo había derribado.

Cat deslizó un vestido de cóctel con estampado de flores sobre su cuerpo desnudo. Quería largarse antes de que él se despertara. Cogió una de sus botas camperas del suelo; el tacón, allí donde había golpeado la sien del hombre, estaba manchado de sangre. Se calzó un pie y el cuero acarició su pantorrilla. Sus piernas eran flexibles y suaves; piernas jóvenes para una chica joven. Metió la mano en la otra bota, recuperó la cadena con el anillo de su padre y se la pasó por la cabeza. Se atusó la melena castaña, volvió a meter la mano en la bota y cerró los dedos alrededor del mango de ónice de un cuchillo.

Fuera donde fuera, hiciese lo que hiciese, Cat siempre llevaba consigo un cuchillo.

Se vio embargada por el deseo —colosal e intenso como un tsunami— de desenvainar la hoja y hundirla en el torso del hombre que yacía en la cama, de atravesarle la piel y los huesos hasta alcanzar los órganos. Blandirla y dejarla caer.

Una y otra vez. Treinta. Cuarenta. Un frenesí. Sabía qué aspecto tendría cuando terminara: destripado y muerto como un cerdo. Se veía a sí misma salpicada con la sangre del hombre, como uno de los grafiti del cementerio.

Había visto antes aquel cuadro. Sabía qué hacían los cuchillos.

Cat escondió la hoja en la bota y dejó al hombre allí, inconsciente. No merecía la pena matarlo. Las imágenes que cruzaban por su mente como fuegos artificiales le provocaron náuseas. Se dirigió al baño, se dejó caer de rodillas sobre el suelo de baldosas y vomitó en el váter. Tiró de la cadena y, cuando recuperó el equilibrio, se apresuró a bajar los escalones y escapó. Los elementos la asaltaron de inmediato.

Se encontraba en la cubierta del enorme carguero Charles Frederick, pero no en mitad de las aguas. Aquel barco ya no surcaba los mares.

Se trataba de una pieza de museo, apartado de las aguas abiertas del lago Superior y conservado en un estrecho canal en el corazón del barrio turístico de Duluth. La larga cubierta, del tamaño de dos campos de fútbol de acero rojo, se mecía bajo sus tacones. El barco gemía como un ser vivo. El viento que soplaba desde el lago le alborotó el pelo y hundió sus fríos dedos bajo su vestido. En Duluth, tras la puesta de sol, en los primeros días del mes de abril seguía siendo invierno.

Las gotas heladas de humedad que flotaban en el aire nocturno se posaron en su piel. Se abrazó el cuerpo tembloroso y deseó tener un abrigo. Los tacones repiquetearon sobre la cubierta mientras, sintiéndose sola y pequeña, avanzaba junto a la barandilla, a dieciocho metros por encima del agua. Miró hacia abajo y sintió vértigo. Sus ojos se movían a la velocidad de un pájaro, atentos a las sombras y a los escondites que la rodeaban. Nunca estaba a salvo.

Cat localizó una escotilla con escalones húmedos y empinados que llevaban a una habitación interior, una especie de celda de metal gris, con enormes remaches en las paredes, oscura y vacía.

En la pared más alejada, la nieve se colaba a través de una puerta abierta. Exhaló un suspiro de alivio: lo único que tenía que hacer era bajar a tierra a toda prisa y echar a correr. Apresuró el paso hacia la puerta, se detuvo en la pasarela y estudió con nerviosismo la calle desierta a los pies del barco. Sus tacones estaban hundidos en la nieve, sobre un descansillo metálico. Se apartó los copos de los ojos y parpadeó.

Entonces se quedó paralizada. Incluso con aquel frío de mil demonios, el sudor le envolvió el cuello como un manto de miedo. Retrocedió hacia las sombras para ocultarse, pero era demasiado tarde.

Título: Sin memoria (PDF-EPUB)
Autores: Brian Freeman
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF-EPUB

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Brian Freeman - Sin memoria (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Brian Freeman - Sin memoria (PDF-EPUB) A pesar de los regueros de sangre que le cubrían el rostro, rabiosos como pinturas de guerra, el hombre que yacía sobre la cama aún respiraba. No había logrado matarlo. Estaba tendido de espaldas, entre un revoltijo de sábanas. Su camisa desabrochada dejaba al descubierto un pecho liso, pálido como el invierno y lampiño. Tenía los pantalones bajados hasta los tobillos, y olía a humo de puro y a colonia. La botella de whisky que…

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